1, 2, 3… Un pasito ******* María…

Hola, Académico:

Quería deciros a todos que el Académico me escribió el otro día diciéndome que en vez de abarcar un tema diga abordar un tema.

No se le escapa ni una y a mí me queda todo por aprender.

Reconozco que todavía sigo dándole vueltas a lo del que aproveche (sin tilde, otra sorpresa). Pero bueno, se vio que el tema es de extremos. Esos son los posts que me gustan!

Hoy os propongo un ejercicio.

Cerrad los ojos (en sentido figurado que si no no podéis seguir leyendo… Jajaja). Imaginaos que es un viernes noche y vais con vuestros amigos por la calle.

Tú vas más despacio con un par de amigos porque les estás contando algo que no saben.
Los que van más rápido que vosotros empiezan a tener una distancia considerable.

Llega un momento en que les quieres decir que no corran tanto, que la noche ya está hecha, que no hay nada por lo que apresurarse. Que la chica de labios rojos ni siquiera les ha mirado o que el chico por el que todas han ido a ese bar, no ha aparecido.

Y entonces te quieres referir a ellos, y gritarles:

-Ey, los que vais…?!?!?!?!?

Porque yo diría delante y lo escribiría así, pero es cierto que me entra la duda y quizás alguna vez haya dicho “alante”? E incluso ‘los que vais adelante’?

¿Existe “alante”?

¿Puede ser un mix de adelante, delante… Y como somos unos vagos decimos “alante”?

Qué lío.

Ya sabes, te necesito Académico.

Una vez más!

Carmencita


Hola, Carmencita:

En primer lugar, para que no haya confusión, debo aclarar que no es que no se pueda abarcar un tema y que haya que abordarlo: son cosas distintas. En el sentido que tú pretendías de empezar a tratar un tema, se debe decir abordar, pero en el sentido de que algo contiene un tema completo, se puede decir que abarca el tema entero.

Aclarado esto, vamos con lo de alante, que es interesantísimo y sirve para hablar de varias cosas. Mi opinión personal es que alante no es siempre una forma incorrecta de decir adelante, sino que es una forma distinta y, por tanto, no debería tratarse como incorrecta. Curiosamente, no me dejaron decir esto en mi tesis y tuve que disimular poniendo lo siguiente:

 «Es interesante destacar que, en el caso de delante y adelante, es posible encontrar una tercera forma en español coloquial, alante, cuyas propiedades sería interesante analizar en el futuro, pues parece que no siempre es intercambiable con adelante

Este puede ser ese futuro, así que aprovecharé para explayarme. Pero, vamos por orden.

Lo primero es que la RAE considera que alante es una forma popular o descuidada que se debe evitar. En la Gramática, por ejemplo, se dice que alante es una deformación de adelante. En el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) se recomienda evitar alante en el uso esmerado del español.

Voy a tratar de explicar de la manera más sencilla posible —que el tema es complicadillo— por qué alante debería ser aceptado en algunos casos.

Una palabra deja de ser la forma coloquial o descuidada de otra cuando se empiezan a utilizar en distintos contextos y con distintos significados, es decir, cuando no son intercambiables dependiendo de si el registro es coloquial o no. Y esto es lo que pasa con alante y adelante.

Yo utilizo alante para indicar dónde está algo como en Juan se sentó alante. Pero utilizo adelante para indicar una dirección como en Siguieron adelante o Dio un paso adelante. Yo no podría decir *Juan se sentó adelante. Y si dijera *Siguieron alante no querría indicar dirección sino en qué lugar siguieron. Así en el ejemplo que ponías, «Ey, los que vais….», yo completaría con alante o, como mucho con (por) delante, pero nunca con adelante, por mucho que me esmerara.

Y esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿cuál es la diferencia entre alante y delante? En los demás casos de adverbios locativos (detrás/atrás; debajo/abajo, por ejemplo) para localizar algo se diría o Está atrás o Está detrás. La diferencia es que atrás se utiliza para localizar algo dentro de otra cosa. Por ejemplo, hablando de un coche, si se dice Juan se sentó atrás, quiere decir que Juan se sentó dentro del coche en la parte de atrás. Pero detrás suele indicar que algo se localiza fuera. Así, si se dice Juan se sentó detrás del coche, lo que se quiere decir es que se sentó fuera del coche por detrás. Se podría decir Juan se sentó detrás para indicar que se sentó en la parte de atrás del coche, pero eso es otra historia más complicada que luego si quieres puedo explicar.

Seguramente alante se formó como equivalente de atrás y abajo, en los que se añade directamente a- a la preposición tras y bajo (para la parte superior se utiliza cima en encima y riba en arriba, donde ripam es ‘orilla’). En estos casos no hay una forma como adelante, es decir, no hay un *adetrás o un *adebajo. Por eso alante se usa en los mismos casos que atrás y abajo. Por tanto, igual que se dice Fueron para atrás no estaría mal decir Fueron para alante (p’alante sería pasarse). A este respecto, la RAE recomienda no usar *Fueron para adelante y usar, en cambio, Fueron para delante. Lo malo de esto es que uno no diría *Fueron para detrás, sino Fueron para atrás. La forma alante resuelve este problema: Fueron para alante.

Por tanto, como decía, para mí alante debería considerarse una forma independiente y no una forma descuidada de adelante. Pero, ¡ojo!, es necesaria una aclaración. Hay que tener en cuenta que en español hay muchos dialectos e idiolectos (manera propia de expresarse). En mi idiolecto, alante no es una forma descuidada, sino una forma distinta, como he expuesto, pero esto no quiere decir que haya hablantes del español para los que alante sea una forma descuidada, en caso de que puedan decir Se sentó adelante. Una forma descuidada mía sería, por ejemplo, decir Me han pillao, donde podría decir con el mismo sentido, y esto es lo importante, Me han pillado; pero en el caso de Me senté alante, no podría decir Me senté adelante, y en el caso de Di unos pasos adelante no podría decir con el mismo sentido Di unos pasos alante. Pero, por ejemplo, p’alante sí que sería forma descuidada porque puedo decir para alante con el mismo significado, a no ser que esté cantando la canción de Ricky Martin y el número de sílabas no cuadre.

Consciente de que es un tema peliagudo, abro, como siempre, el turno de dudas, preguntas y quejas.

Un saludo.

El Académico

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CP: Que os a-p-r-o-v-e-c-h-e*!!!!

Querido Académico:

Hay entradas que llevan dando vueltas en mi mente meses.

Esta es una de ellas y tras decirme Pau que ya era hora de abarcarla me he decidido a escribir. Quería esperar al mejor momento. Y si sigo así… No va a llegar nunca.

Es quizás una de las más difíciles. Cuando la leas lo entenderás y más aún cuando uno intenta ser políticamente correcto y agradar a todos.

Se trata del ‘¡Que aproveche!’

¿Cómo empezar?

Me gustaría por el principio, pero ahí necesito que me ayudes.

¿De dónde viene esta expresión?

Lo más curioso de todo es cómo la usa la gente y cómo para ciertas personas su empleo es de mal gusto o incluso de mala educación y como para muchos es sinónimo de saber estar y de intentar agradar.

Tengo amigos que lo dicen, sin ir más lejos Santi.

Me entra la risa porque un 15 de mayo, mientras íbamos a las Ventas, le dijo a su inseparable amigo Toni:

-Toni, tío, ¿sabes qué? Ahora resulta que no se puede decir ‘qué aproveche’.

Toni me acusó con la mirada y nos empezamos a reír. Sabía que eso sólo podía venir de mí.

-Carmen, ¿de dónde has sacado esto?

Les expliqué que a mí en mi casa siempre me habían dicho que no se decía.
Pero que cuando empecé a darme cuenta de que mucha gente lo decía me paré a pensar:

¿Cómo es posible que para unos sea de mala educación y para otros de buena? Porque si algo tengo claro es que quien lanza un ‘¡Qué aproveche! Siempre lo hace con la mejor de las intenciones. ¡Por eso se merece toda mi simpatía!

Les expliqué mi teoría y les dije que me parecía absurdo que hubiese gente que pensase que es de mala educación y que pensar eso me parecía un esnobismo (¿snobismo?), pero que también era cierto que yo me veía incapaz de decirlo. Que si me lo decían sonreía y daba las gracias. O como mucho se me escapaba un tímido ‘igualmente’.

Pau me comentaba que en la Manga cuando comen en la terraza de su casa (una pasada literalmente a dos pasos de la arena de la playa) la gente al pasar y verles en vez de decir buenas tardes ya directamente sustituyen el saludo por un ¡qué aproveche!

A mi amiga Pau, que es de la escuela del ‘anti-que-aproveche’, se le atraganta la comida y cena una media de 5 veces al día.

Me encantaría que me/nos contases si sabes de dónde viene esta expresión y por qué su percepción tan dispar por unos y otros.

Y a vosotros, los lectores y seguidores del Académico y Carmencita, ¡mojaos por favor!

¿De qué escuela sois?
¿Qué os parece esto?
¿Cómo lo utilizáis o por qué NO lo decís nunca?

Diría un que os aproveche esta entrada, pero ya sabéis… Yo sólo sonrío…

Carmencita


Querida Carmencita:

Tienes razón en que es una pregunta difícil, pero a la vez muy interesante. Yo de cortesía y protocolo no sé mucho, pero trataré de darte una respuesta ayudándome de herramientas lingüísticas.

En primer lugar, confieso que yo utilizo el «¡Que aproveche!» como muestra de cortesía. Y además mucho. Pero trataré de ser imparcial en la respuesta, aunque me temo que levantará polémica.

En segundo lugar, hay que aclarar que se escribe «¡Que aproveche!» sin tilde, porque aquí el que es una conjunción átona y no un pronombre exclamativo tónico, por ejemplo. Es como si dijéramos «¡Deseo que aproveche!».

Aclarado esto, veamos distintos aspectos. Lo primero es que, pese a los que habéis manifestado vuestro rechazo al «¡Que aproveche!» considerándolo descortés o, incluso, paleto, es decir, los «antiqueaprovechistas», hay que decir que, buscando en obras literarias, en general el recibir un «¡Que aproveche!» suele sentar bien y el no recibirlo mal. Por poner un ejemplo, Alfonso Ussía en su Tratado de las buenas maneras escribe:

«Lo que más molestó al barón de esta desagradable aventura es que Domitilo, siempre tan correcto y respetuoso, no le dijera ¡que aproveche! cuando el barón procedió a darle el inaugural mordisco.»

Pero también es verdad que se puede encontrar lo contrario buscando por la red. Por ejemplo, leo en un artículo titulado «Los diez mandamientos del protocolo» lo siguiente:

«Lo del “Que aproveche!”, por favor, eso sí que no. Si lo piensas, no significa otra cosa que desearte que eructes!! Erradicado de nuestro vocabulario gastronómico.»

Ante esto, la verdad es que, si uno lo piensa y, sobre todo, si investiga un poco, llegará a la conclusión de que «¡Que aproveche!» no significa que se esté deseando que el otro eructe. Si uno mira la etimología de aprovechar, verá que está formado a partir de provecho. Provecho viene del latín profectus, que se deriva del verbo proficere, que significa ‘adelantar’, ‘prosperar’ o ‘ser útil’. Por tanto, lo del eructo no tiene mucho sentido; lo que se está deseando es que al otro la comida le sea útil y provechosa, lo cual no quiere decir que acabe en eructo.
Es verdad que a veces los eructos están relacionados con el «¡Que aproveche!» porque a veces cuando uno se tira un eructo se le dice «¡Que aproveche!» irónicamente, tal y como se puede observar en este fragmento de Camilo José Cela de Judíos, moros y cristianos:

«En la ribera verde y delectosa del sacro Tormes, dulce y claro río, el vagabundo, en una tabernilla no muy a la mano, un lunes de mercado del año 1953, en Barco de Ávila, escuchó el regüeldo más detonador y alarmante de toda su existencia.
—Que aproveche.
Por Castilla, tierra de cuidadosos y no fáciles aprovechamientos, se desea provecho tanto para engullir como para digerir.
—Gracias.»

Pero no es que a uno se le desee que eructe, sino que una vez que ha eructado se le dice irónicamente «¡Que aproveche!», al estilo árabe.

Una razón por la que se me ocurre que podría molestar el «¡Que aproveche!» es si el que lo dice se está quejando porque no se le ha invitado o porque no se siente invitado y lo dice de manera irónica. Esto se ve más o menos en este fragmento de Los duendes de la Camarilla de Galdós:

«Y Merino: “¿Estáis de bodorrio? Ahora iréis de comistraje”. Y Ansúrez: “Si quiere participar, tendrá la presidencia”. Y Merino, en la cuerda más baja de la sequedad amarga y del satánico desdén: “Que les aproveche… Yo me voy a mi casa… Cada cual a lo suyo”.»

Curiosamente estos casos suelen aparecer con pronombre: «Que te aproveche», «Que les aproveche», etc.
Para evitar que la otra persona piense que no ha sido invitada, a mí de pequeño me enseñaron una respuesta: «Gracias, si usted gusta…».

También puede ser que moleste si el «¡Que aproveche!» se utiliza de manera forzada con extraños o interrumpiendo una conversación, pero creo, y esta es mi opinión, que en ningún caso un buen deseo se debe tomar a mal. Es verdad, y en esto entiendo a Paula, que puede ser un poco pesado que te lo estén diciendo todo el rato.

Lo de que se vea como algo paleto o de clase baja, como algunos comentan, podría ser otro motivo para defender el «antiqueaprovechismo», pero considero que tanto a ricos como a pobres no nos viene mal que nos deseen que la comida nos sea de provecho y que no nos indigeste.

En cualquier caso, por el motivo que sea, no es extraño que una expresión de cortesía se tome a mal, sea por esnobismo (con e delante) o por lo que sea. No es la primera vez que pasa en español. Por ejemplo, pasó en su momento con el vos, que aunque empezó siendo una forma de respeto hacia los nobles en la Edad Media, luego pasó a usarse para trato indiferenciado y al final fue desvalorizado, como dice Lapesa, por «la puntillosidad de nuestros antepasados», y empezó a considerarse descortés si se usaba con gente no inferior. Por eso se empezó a usar vuestra merced, que acabó evolucionando en nuestro usted (vuesa merced > vuesarced > vusted > usted).
De hecho, ahora está pasando lo mismo con usted. Hay veces que cuando a alguien se le trata de usted se enfada, bien porque considera que estamos creando distanciamiento o bien porque siente que le estamos considerando viejo. Seguimos siendo igual de puntillosos.

En definitiva, lingüísticamente hablando, no hay ningún motivo para ser «antiqueaprovechista». Desde el punto de vista de la pragmática, el protocolo o la cortesía, sin ser un experto, considero que, bien usado, como todo, tampoco hay por qué rechazarlo.

Y para terminar, yo sí que me atrevo a desearte, Carmencita, que te aproveche esta entrada porque soy de los que usa, quizás demasiado, pero siempre con buena intención, el «¡Que aproveche!». A los demás os agradezco enormemente vuestros comentarios y me encantará saber vuestras opiniones al respecto.

Un abrazo para todos.

El Académico