Respuesta madrileña

Pregunta

Hola, Carmencita:

Me parece muy bien que hablemos de Madrid. Para mí es una de las mejores ciudades del mundo para vivir por la gente, el clima, las actividades, la marcha nocturna…Y me parece una idea genial homenajearla a través de sus palabras, algo que siempre dice mucho de una región. Voy una por una.

Cheli

Yo siempre he usado cheli para referirme al tipo de habla castiza y chula. Esta es la acepción que recoge el Diccionario de la RAE, pero el María Moliner también incluye la que se podría aplicar en tu caso, la que se refiere al joven que usa esta jerga.

Vermut-2009Vermú

Aunque el vermú se toma mucho en Madrid —yo conozco un sitio por la glorieta de Bilbao tipiquísimo— y pese a que su nombre procede del alemán (de Wermut, que significa ‘ajenjo’, uno de sus componentes), parece que es italiano en su origen moderno. No hay más que ver que las dos marcas más famosas son Martini y Cinzano, ambas italianas. De hecho, las dos marcas más conocidas de España no son de Madrid, sino de Cataluña: Miró e Yzaguirre. Según veo en la Wikipedia, el vermú que dice ser «de Madrid» es el Zarro. Yo no lo había visto nunca.

Recuerda, por cierto, que el plural es vermús y que también se acepta la forma vermut, cuyo plural es vermuts.

Debuti

Reconozco que yo uso mucho debuti. En el Diccionario solo vienen de buten y de bute. El diccionario Clave recoge también dabuten y dabuti. Yo siempre he dicho debuti. En Wikilengua se desmiente que la expresión pueda venir, como se dice por ahí, del vino Da Butti, que le gustaba mucho a Amadeo de Saboya. Por cierto, ¿sabías que Galdós o Valle-Inclán ya usaron da buten?

Castizo

De pequeño yo siempre había asociado castizo con Castilla y no con casta. Ah, y hablabas de Chamberí, pero la calle que ponen como ejemplo de castiza en la canción de Madrid es Alcalá, aunque un piropo retrechero lo sea más.

Keli

Un día dando clase un alumno me dijo de malas maneras que se había dejado los deberes en keli. En vez de ponerle mala nota, le dije que lo podía compensar si al día siguiente nos decía de dónde venía el uso de keli por casa. Creo que encontró que venía de la germanía, jerga de ladrones, rufianes y otra gente de mal vivir. Por cierto, tú lo has escrito con k; yo generalmente lo he visto con q: queli. Así viene, de hecho, en el Diccionario Clave y en el María Moliner.

Mazo

Sí. Yo tengo 31 y digo ¡Mola mazo! Aunque no se estudia en la Gramática de la RAE, la palabra mazo es muy interesante desde el punto de vista gramatical. Por ejemplo, se puede combinar con adjetivos con preposición de y sin ella: Es mazo (de) tonto. Con nombres es más común poner de: Había mazo de gente. Se parece así por un lado a palabras como bastante, pero por otro a palabras como mogollón. Se puede encontrar información sobre mazo y mogollón en este artículo.

2336306858_792e895aa8_zTeki (o tequi)

No sé si es de Madrid, pero sí he oído el uso de tequi para taxi. Nunca lo he usado.

Zarajos, gallinejas y entresijos

Gallinejas y entresijos no he tomado desde hace mucho. Zarajos, sí, pero en Cuenca, donde es también típico. Típico de Madrid tomo más cocido. Y a veces callos, aunque prefiero la oreja frita.oreja

Garito

Tampoco sé si es una palabra madrileña, pero desde luego yo la uso mucho. Es la palabra perfecta para referirse a ese bar de copas donde ponen música alta, pero que no llega a discoteca.

Chulo

La etimología que pones sobre la línea 8 de metro es el origen de la expresión más chulo que un 8, pero parece que la palabra chulo en sí, también usada en la germanía, procede del italiano ciullo ‘niño’, acortamiento de fanciullo. La palabra puede que te suene por el dueto de «O soave fanciulla» de La Bohème de Puccini.

En el diccionario de madrileñismos que dices veo también otras palabras que yo uso mucho como piba (o pibón), chupa, a pachas, tronco, gallumbos (gayumbos en el Diccionario) mini referido al vaso grande para bebersobar, qué movida (o, incluso, qué múvet) y canteo. Hay, en cambio, otras de la lista que no uso porque me parecen algo desfasadas: irse al sobre, bebercio o fetén. Tampoco uso bule para el autobús, pero sí he oído y usado alguna vez butu, y butero para el conductor. A saber de dónde lo habré sacado.

Luego hay otras expresiones que no sé si serán exclusivas de Madrid, pero también se oyen mucho como en plan, rollo en casos como Había rollo mil personas, flipar o cremita para referirse a algo muy apetecible. ¿También es madrileño llamar mapas a los surcos de sudor en los sobaquillos, a lo Camacho? No sé.

En fin, según veo, Carmencita, aunque yo no me considero demasiado adaptado a las tradiciones madrileñas —no había oído, por ejemplo, los nombres de las partes del traje de chulapo—, sí puedo decir que soy madrileño en la lengua y el habla, de los leístas de persona masculina a mucha honra y en plural, pero no laísta ni ejqueísta, que eso ya dijimos que era más del sur.

Para terminar cuento la etimología de chotis. 1280px-Madrid_-_Fiestas_de_San_Isidro_-_chulapos_-_20070515-06Resulta que chotis viene del alemán schottisch ‘escocés’ (al parecer porque cuando nació en Viena se dijo que venía de Escocia). No te debe extrañar que el baile popular de Madrid venga de fuera. También el mantón de Manila es una importación. Eso sí, la verbena, planta cuya flor parece que se solía llevar en la solapa a las fiestas populares y que, según esta teoría, dio por eso nombre a las verbenas como fiestas, sí es producto español.

Un abrazo mazo fuerte para todos,

El Académico

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Trucos para usar bien el Diccionario

Pregunta

Hola, Carmencita:

Sí, se ha armado un gran revuelo por la noticia de la supuestamente alocada inclusión por parte de la RAE de palabras como almóndiga o asín en su Diccionario. El revuelo estaría justificado si no fuera, entre otras cosas, porque muchas de las palabras de la lista ya estaban en el Diccionario desde hace tiempo, como almóndiga, sin ir más lejos, que aparecía ya en 1726 en el Diccionario de autoridades (el primero de la Academia), o porque algunas de estas palabras tienen en su entrada la marca de desus. o vulg., que indica que ya no se usan o que se consideran vulgares, por lo que son desaconsejables. Con objeto de evitar que noticias falaces como la que me indicas puedan desmontar tu autoestima lingüística, te presento aquí algunas cuestiones para ayudarte a entender por qué se equivocan los redactores de la noticia.

 1. No todo lo que está en el Diccionario «se puede decir»

El propio titular de la noticia («Ya se puede decir almóndiga, toballa y asín») es erróneo. Al margen de que estas palabras ya estaban en el Diccionario desde hace tiempo (almóndiga en 1726, toballa en 1739 y asín en 1770), que estén no quiere decir que se puedan decir, sino que forman parte de nuestra lengua y que han tenido un uso considerable. Pero es necesario fijarse en las marcas que acompañan a las palabras porque puede ser que ya no se usen o que se consideren vulgares y que, por tanto, no se recomiende usarlas.

2. Las marcas que acompañan a las palabras son fundamentales para entender cómo usarlas

Por estar abreviadas y a los lados parece que las marcas no son importantes, pero lo son para evitar caer en falsas suposiciones. Por eso es necesario saber lo que significa la abreviatura y lo que su presencia implica. Para lo primero basta con posar el cursor sobre la abreviatura y esta aparecerá desarrollada:

toballa

Para lo segundo, el sentido común es suficiente, pero si dudas puedes encontrar una explicación aquí.

De esta manera, podrás distinguir palabras como madalena, que no lleva ninguna marca y, por tanto, no se considera vulgar, sino una variante de magdalena (al fin y al cabo el nombre del bollo parece venir del francés madeleine, sin g), distinguirla, digo, de palabras como asín, culamen dotor, consideradas vulgares; también distinguirás otubre de setiembre, la primera desusada, la segunda variante aceptada de septiembre, y sabrás que palabras como toballa (y algunas peores aún como connosco ‘con nosotros’ o desdel ‘desde el’), aunque están en el Diccionario, ya no se usan.

3. No todo lo que existe está en el Diccionario

Un error común es suponer que una palabra no existe porque no está en el Diccionario. Si la has oído es porque existe. Que no esté en el Diccionario puede deberse a muchos motivos: a que su uso esté muy restringido, a que sea una mala pronunciación de otra palabra, a que sea un neologismo con pocos años de vida, a que sea una palabra muy técnica o a que sea una palabra de significado fácilmente deducible. Así, por ejemplo, repanfinflar, no se recoge porque es una mala pronunciación no suficientemente extendida de la correcta refanfinflar, wasapear es demasiado nueva y desafortunadamente tiene un significado que se puede deducir a partir de desafortunado. Incluso hay formas que ya se aconsejan, pero que aún no se han incluido en el Diccionario porque hay que esperar a ver si cuajan, como wiski.

Aun así, como es lógico, hay cosas que sorprenden, como que aparezca asín, pero no alante (palabra que, como ya dije, para algunos hasta tiene su propio significado, distinto de adelante), o que estén tuit y tuitear, pero no wasap/wásap y wasapear (hay, eso sí, un curioso guasabear cubano para ‘intercambiar bromas o chistes’). ¿Será porque Twitter es dos años mayor que WhatsApp?

4. Para saber más sobre el uso de las palabras se puede consultar el DPD o la Fundéu

Hay veces que la información del Diccionario puede no satisfacerte. Por ejemplo, habrás pensado que es raro que setiembre se acepte. En esos casos se puede acudir a otros sitios más especializados en recomendaciones del español, como el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) o la Fundéu. Si ponemos «setiembre fundeu» en Google, la primera página que nos sale nos lleva a esta información, que satisfará a más de uno:

setiembre fundeu

También, por ejemplo, chocará saber que, de acuerdo con el Diccionario, arremangar se considera una variante correcta de remangar. Pero es que si consultamos el DPD vemos que dice lo mismo:

remangar

Como ves, tanto el DPD como la Fundéu son muy útiles para profundizar y confirmar. Lo malo es que a veces no explican en profundidad las razones por las que algo no se debe decir. Pero para eso está Gramática para Carmencita.

Con el DPD hay que tener cuidado, por cierto, porque es de 2005 y algunas cosas han cambiado.

5. El Diccionario incluye americanismos

Aunque hay un muy útil diccionario dedicado exclusivamente a los americanismos, el Diccionario recoge también muchos. Se reconocen porque llevan la marca Am., si la voz es de uso general en el continente, o una marca con el país en concreto (Ec. de Ecuador, por ejemplo).

Así, la adaptación bluyín (de blue jeans) se usa allí, como fútbol (de foot-ball). También jonrón por home run, por ejemplo. Ambas voces contienen la marca Am. en su entrada:

bluyín

Que bluyín se usa se puede ver en el CREA, una recopilación de textos recientes en español muy útil, que permite búsquedas de este tipo:

bluyín crea

Pero que bluyín aparezca en el Diccionario no quiere decir que ahora en España tengamos que usarla.

Y es que, aunque cuesta, hay que meterse en la cabeza que el español lo usa mucha gente de fuera de España, hasta el punto de que, como se ve aquí, España es el tercer país en número de hispanohablantes (después de México y Colombia), muy cerca de Argentina y Estados Unidos.

6. Las palabras desusadas siguen apareciendo porque hay gente que lee libros antiguos

Aunque hay diccionarios especializados, a los que leen obras antiguas, que los hay, y muchos, les viene muy bien tener las palabras que leen en esas obras también en el Diccionario general.

7. Para saber desde cuándo forma parte del Diccionario una palabra puedes consultar el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española.

Probablemente te preguntes cómo sé cuándo almóndiga, por ejemplo, entró en el Diccionario. No es que los lingüistas seamos más listos ni que nos pongamos a consultar diccionarios como locos ni mucho menos que nos los sepamos de memoria, pero sí conocemos más herramientas de búsqueda, las cuales, a veces nos cuesta desvelar para mantener la exclusiva indebidamente. En este caso basta con ir al Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española, pinchar en la lupita y poner la palabra que quieras buscar, lo cual te llevará a esto:

almóndiga nttle

Aquí se ven algunos de los diccionarios (no solo de la RAE) en los que ha aparecido la palabra almóndiga. El enlace en la palabra nos lleva al diccionario en cuestión. Por ejemplo, pinchando en la primera, se llega aquí:

almóndiga diccio

Gracias a esto, no solo se sabe cuándo se incluyó la palabra, sino también lo que significaba.

Y con esto creo que es suficiente. Yo creo que con todos estos trucos y herramientas, Carmencita, ya estás preparada para usar de forma correcta el Diccionario y que los informadores desinformados no te vuelvan a amedrentar. Ya ves que el Diccionario, como cualquier otra herramienta, tiene instrucciones, que, si se desconocen, pueden llevar a usarlo e interpretarlo mal, como les ha ocurrido en el artículo, donde el desconocimiento les ha hecho meter en el mismo saco palabras de distinto tipo (americanismos, vulgarismos, palabras desusadas…) y considerarlas como palabras que la RAE ha metido nuevas y que acepta como correctas, con la consecuentemente injustificada crítica a la Academia, la cual, aunque se equivoca a veces, desde luego no lo hace de una manera tan evidente.

Como siempre, Carmencita, si te queda alguna duda, no tienes más que preguntarme. Y lo mismo cualquier interesado.

Un abrazo.
El Académico

Mapa ortográfico del mundo

Hola, Carmencita:

Dejo aquí un mapa en el que, de momento, he incluido el topónimo recomendado de todos los países y capitales, además del de algunas ciudades y elementos geográficos. En general he puesto solo los recomendados, aunque haya otras opciones admisibles.

El siguiente enlace lleva a un pdf en el que cada topónimo tiene un enlace a alguna obra de la RAE o a algún artículo de la Fundéu donde se explica la grafía en cuestión:

Mapa ortográfico del mundo

Aquí dejo también el mapa como imagen (sin enlaces):

Mapa ortográfico del mundo

Seguiré incluyendo topónimos, según vayan saliendo en los distintos medios y páginas. Agradeceré cualquier corrección, sugerencia o comentario. La idea es ir llegando entre todos a una versión bastante completa.

Pondré un anexo con otras ciudades que, por razones de espacio, no caben en el mapa.

Lo siguiente será un mapa ortográfico centrado en España.

Un abrazo.

El Académico

¿Me quieres o me amas? Respuesta

Pregunta

Hola, Carmencita:

¡Qué tema tan bonito y a la vez tan complejo!

Ante lo que me cuentas, creo que entiendo tanto la reacción de él como la tuya. Un «Te amo» suena muy fuerte en España. Por eso, él se pudo sorprender. Pero, claro, a tu favor hay que decir que, en verdad, está bien dicho.

En la segunda acepción de querer en el nuevo Diccionario de la RAE una de las opciones es ‘amar’:

querer-amar

Así que en teoría se podría usar igual. Y, técnicamente, si amar es, según el Diccionario, ‘tener amor’, ¿por qué no le ibas a decir «Te amo» si sentías tanto amor?

Pero el tema no es tan sencillo. Una cosa es la teoría y otra la práctica. En lingüística, aparte de las conocidas sintaxis, morfología o semántica, hay una subdisciplina llamada pragmática. La pragmática estudia el uso del lenguaje, la puesta en práctica. Es la que estudia cuándo está bien decir algo y cómo es adecuado decirlo.

Utilicemos vuestro caso como ejemplo. Cuando dijiste «Te amo», él se mostró pragmático y le sonó raro porque no está establecido que eso se diga en una pareja así como así. A ti, que fuiste semántica (y romántica), te extrañó que le sonara raro porque expresaba justo lo que sentías, pero, claro, no era pragmáticamente adecuado. Y es que por mucho que amar y querer tengan un significado similar, se usan en diferentes contextos. Es como si alguien, hablando con sus amigos, se refiere a su perro como can, o al agua como H2O. Sonará raro porque, aunque signifiquen lo mismo, las palabras hay que usarlas en su contexto apropiado.

Ahora bien, ¿a qué se debe esta diferencia de uso entre amar y querer? En primer lugar, a que, aunque querer y amar tengan significado parecido, presentan algunas diferencias (teóricas). Por ejemplo, se puede amar la naturaleza, pero queda raro querer la naturaleza. Querer una cosa es querer hacerla nuestra o desear que nos suceda. Amar una cosa es sentir amor general por ella aunque no se tenga. Así, «Quiero ir al cine» significa que deseo que esa acción suceda puntualmente, mientras que «Amo ir al cine» significa que siento amor hacia la acción de ir al cine en general. La misma diferencia se ve entre «Quiero el chocolate» y «Amo el chocolate». En el primer caso querría un chocolate en concreto en un momento y en el segundo amaría el chocolate en general. Estos ejemplos con amar son algo raros (quedaría mejor encantar), pero sirven para entender la diferencia con los ejemplos de querer, con los que no se puede indicar que se ama algo en general. Esta diferencia hace que «Te quiero» pueda sonar peor que «Te amo», pues tendría la connotación de que queremos que una persona sea nuestra en determinado período, más que indicar que la amamos en general.

Y esto tiene relación con la diferencia en expresividad o intensidad entre ambos verbos. Amar se considera que es más que querer. En este sentido, estaba bien tu razonamiento de que si le quieres mucho es que le amas. ¿Cómo se ve esto gramaticalmente? Pues, por ejemplo, no queda bien combinar amar con un cuantificador evaluativo de grado alto como mucho («Te amo mucho»), pero sí querer («Te quiero mucho»). Esto es porque en el significado de amar hay implícito un componente enfático, como si significara ‘querer mucho’. Si se dice «Te amo mucho» sería parecido a «Te quiero mucho mucho», que no está mal, pero es algo redundante.

Aun así, la cuantificación del amor puede dar pie a bellos poemas como el siguiente de José Ángel Buesa (uno de mis poetas favoritos):

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós. 
No sé si me quisiste… No sé si te quería…
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, 
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí…
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

En cualquier caso, «Te amo mucho» sería parecido a «Me encanta mucho», que también suena raro porque encantar es otro de esos verbos enfáticos.

La posibilidad de que una palabra tenga un significado enfático o intensificativo se ve claramente en el caso de los adjetivos. Los superlativos como altísimo que ya indican un grado alto, no se pueden combinar con muy. Así, muy altísimo queda raro. Pero también hay otros adjetivos, los llamados elativos léxicos (en oposición a los superlativos, que son elativos morfológicos), que en su significado ya llevan implícito el grado alto (como hemos visto que pasa en amar). Un ejemplo es genial. Este adjetivo por sí mismo ya expresa un grado alto y, por eso, queda raro decir que alguien es muy genial.

Así que teóricamente se puede decir que amar es más que querer. Esto se ve también en que se puede decir «No es que te quiera, es que te amo», igual que se puede «No es que me guste, es que me encanta», pero no al revés («No es que te ame, es que te quiero») porque la construcción requiere que lo segundo sea mejor que lo primero. De forma parecida, se puede decir «No compré cuatro discos, pero sí tres» y «No te amo, pero sí te quiero», pero quedaría raro al revés: «No compré tres discos, pero sí cuatro» o «No te quiero, pero sí te amo». En estas construcciones lo primero tiene que ser superior.

Esta superioridad de amar sobre querer se ve reflejada en el arte. Ya decía Antonio Orozco que «el amar no es querer». También José José explica la diferencia, diciendo que «casi todos sabemos querer, pero pocos sabemos amar»:

Se puede incluso encontrar un pleito entre amar y querer donde se dicen cosas como «Dicen que el querer se acaba/ y el amar es infinito;/ amar es hasta la muerte,/ y querer, hasta el olvido» o «Amar es querer mejor». Hasta yo hice un poemilla sobre el tema, en el que se ve que amar es más que querer:

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Por tanto, parece claro que amar es más que querer. La cosa es que no por eso tendría que quedar raro decírselo a la persona amada. También encantar es más que gustar y, sin embargo, no queda raro decirle al amado «Me encantas». De hecho, yo creo que el «Me encantas» es la primera fase antes del «Te quiero». Lo que pasa es que en España «Te amo» queda demasiado poético o cursi desde un punto de vista pragmático. Amar no se usa normalmente en esos casos y, por eso, él te miró raro, porque dijiste algo «fuera de contexto», algo no adecuado pragmáticamente. Si se lo hubieras escrito en un poema o en una canción (a lo Raphael) o, quizás, como dices, si fuerais de una zona donde «Te amo» no suena tan empalagoso ni es pragmáticamente inadecuado, no te habría mirado así.

Preguntabas por otras lenguas y la verdad es que nos vienen genial para ver lo importante del contexto. En inglés, aunque se puede decir que «I’m lovin’» una hamburguesería, por ejemplo, no queda tan bien decir «I love you» demasiado pronto en una relación. Todos conocemos el problema de Ted Mosby, que lo dice siempre antes de tiempo:

Y justo el otro día vi los problemas que tenía Lisbon para decirlo en El mentalista (ojo spoiler):

Para ese love usado sin amor para cosas como la hamburguesería nosotros habitualmente no usamos amar, sino mejor, como he dicho antes, algo como encantar. Por eso el lema de la hamburguesería se traduce como «Me encanta» y no como «La amo». Lo mismo ocurre cuando las Nancys Rubias traducen el título de la canción I love it (referido al día de verano en el que a una la dejó su novio) de Icona Pop como «Me encanta»:

En otras lenguas como el alemán, también ocurre como en inglés y el verbo que significa ‘amar’ se usa comúnmente para referirse también a sentimientos por cosas, en donde pragmáticamente es adecuado. Supongo que en otras muchas lenguas ocurrirá igual. Quien quiera aportar algo que no lo dude. Lo importante es que en estas lenguas otra vez vemos que, dependiendo del contexto, se puede usar un verbo como amar o no y que, curiosamente, cuando más procedería decirlo en teoría, es decir, cuando se siente amor verdadero, cuesta más o queda más raro decirlo.

En español también usamos, como bien dice Paula en comentario, «Te amo» dirigido a alguien que dice o hace algo que nos sorprende y agrada. Ahí, a pesar de que nuevamente no hay amor verdadero, pragmáticamente ha triunfado este «Te amo» en algunos círculos. Y como es adecuado en el uso, nadie mira raro cuando se utiliza.

En fin, la conclusión, Carmencita, es que hiciste bien expresando tus sentimientos, pero no tuviste en cuenta que, como el lenguaje es comunicación, importa mucho cómo y cuándo decir las cosas. Hasta en el amor es importante el marketing (o mercadotecnia).

Yo te recomiendo que, cuando te dé el próximo arrebato, digas «Te quiero mucho mucho mucho mucho», que será lo mismo, pero quedará mejor.

Y esto es todo.

Te mando un saludo a ti, Carmencita, y otro a los demás. Para despedirme, yo seré prudente y me quedaré en un «Os quiero», que el que os ama es Bin Laden.

El Académico

¿«Fregasuelos» o «Friegasuelos»?

Hoy nos hacen otra consulta por el Facebook. En relación con la noticia que saca hoy La Razón de que las empresas están descuidando la gramática, AGUA CERO Impermeabilizaciones pregunta:

aguaceropregunta

Esta es la respuesta del Académico:

Hola:

La verdad es que nunca me había fijado en lo de fregasuelos y, si lo había hecho, seguramente habría pensado que estaba en portugués, que es la lengua en la que muchas veces están los champús (el mío de J&J: «não causa lágrimas») y otros productos de cualquier tipo de limpieza. Para comprobarlo, me he ido al armario y, efectivamente, en el primer bote que he cogido lo he visto:

2015-04-17 12.30.20

Ahora veo además que en portugués el producto para el suelo se llama lava-chão.

Ante algo como fregasuelos, hay que empezar diciendo que el verbo fregar es de los complicadillos. Hay muchos que aún hoy dicen «Yo frego», en vez de «Yo friego». Como siempre, antes de corregir sin más a la gente, se puede encontrar una explicación para este supuesto error, con la que se va a ver como no es tan grave el decir «Yo frego».

Y es que el verbo fregar, junto con otros como pensar, en su origen tenían una e cerrada (), igual que prender y, por tanto, su presente debería haber sido, por reglas generales en la evolución del español frego o penso, igual que se tiene prendo y no priendo. Pero, por contagio de otros verbos como siento o pierdo, que tenían e abierta (ę), se formaron friego y pienso. Es decir, que el que dice «Yo frego» en verdad está siguiendo con las normas regulares del español. Solo la e tónica abierta se debería diptongar, como en siento.

Pero por uso mayoritario en la lengua culta, la RAE recomienda friego, a pesar de que se contraviene así la evolución regular del español:

RAE friego

En ese sentido, y, sabiendo que en la composición de palabras como friegasuelos se toma la forma de presente con diptongo (friego) aunque no caiga en sílaba tónica, lo correcto sería friegasuelos, tal y como recomiendan la RAE y la Fundéu.
En el nuevo Diccionario también vemos otro compuesto formado así con fregar, friegaplatos (y no fregaplatos). Por cierto, yo uso bastante friegaplatos, ante lo que la gente me mira mal porque les suena más fino lavavajillas (como mucho, admitirían lavaplatos). Pero las tres están en el Diccionario, sin ninguna marca sobre el nivel de uso, así que no hay motivo para que me miren mal.

Se forma, pues, friegasuelos y no fregasuelos igual que diríamos pierdebalones y no perdebalones.

En vista de todo lo dicho, ahora ya sabemos que según las normas actuales friega y, por tanto, friegasuelos serían las formas correctas, pero que según las normas regulares en la evolución del español, lo correcto sería frega y, por tanto, fregasuelos.

El Académico

¿Cusco, el Perú y cebiche?

Hoy Carmencita estrena nueva sección: los gramavídeos. Para eso, nos envía un precioso vídeo desde un lugar insuperable, Machu Picchu, con tres jugosas preguntas:

1. ¿Cómo se dice: Cusco o Cuzco?

Respuesta breve: Las dos están aceptadas, aunque la más usada es la segunda.

Efectivamente, aunque Cusco es el nombre oficial, fuera de la zona, lo más usual es encontrar Cuzco. Aun así, las dos formas están aceptadas. En cambio, aunque en el DPD se admite cuzqueño y cusqueño, veo que ni en el anterior ni en el nuevo Diccionario se recoge cusqueño. Preguntaré por qué.

Ahora bien, ¿de dónde viene la doble posibilidad Cuzco-Cusco? En zonas seseantes, es decir, aquellas en las que se pronuncia el sonido interdental de la z como una s, la gente tiene los mismos problemas con la ortografía que en España tenemos con la b y la v. Por eso, no es raro encontrar consejos o apuntes ortográficos como el siguiente en sitios como Instagram:

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Cuando llegó al español el nombre de la ciudad que en quechua se llamaba algo así como Qusqu, la gente dudó si escribirlo con z o s. De ahí que en textos del siglo XVI se puedan encontrar las dos variantes (incluso en un mismo autor). Antiguamente había muchos más casos de Cuzco (cronistas como Bartolomé de las Casas o Fernández de Oviedo se encargaron de subir el número de ejemplos). Ahora veo, por ejemplo, que en el CREA hay más o menos el mismo número de casos (512 casos de Cuzco en 127 documentos  y 401 casos de Cusco en 161 documentos), claro que de estos últimos 376 son de obras peruanas. Y en el CORPES hay 327 casos de Cuzco en 123 documentos frente a 402 casos de Cusco en 240 documentos, es decir, más, aunque de ellos 315 son de Perú y solo 5 de España.

Para entender el seseo y por qué se usó la z para transcribir la s del quechua, hay que tener en cuenta que en aquella época la z aún no representaba (o, al menos, no de manera general) nuestro sonido de la z actual, sino algo como ds.

La confusión ha llegado hasta hoy. Se quejaba Lázaro Carreter en El dardo en la palabra de que apellidos de futbolistas como Valdez n_valencia_historicos-40914y Ozorio se pronunciaran tal cual y no [Valdés] y [Osório] con s. La escritura con z de apellidos como Valdés podría explicarse por ultracorrección (de la que ya hablaré). Aquí la ultracorrección nacería a partir de un intento de no caer en el error de confudir la s y la z. De esta manera, considerando un error escribir Valdés con s porque no se ajustaría al modelo de otros apellidos como Fernández, que sí que se escriben con z, se ultracorregiría y se escribiría Valdez. Entendiendo que es un caso de ultracorrección del que lo ha escrito, el que lo lee no debe caer en el error y debe pronunciarlo con s, que es como en teoría lo pronuncia incluso el que lo escribe así.

Lo mismo pasa con el apellido de Hugo Chávez. Este apellido procede del portugués Chaves (que significa ‘llaves’), es decir, como el del exministro Manuel Chaves. Por tanto, si hacemos caso al ex director de la RAE, aunque se escriba Hugo Chávez, habría que pronunciarlo con s. No obstante, en este caso, curiosamente ni sus más allegados lo pronuncian así. En el siguiente vídeo, hacia el segundo 50, se puede escuchar unas cuantas veces pronunciado como z:

La confusión llega hasta las calles de Madrid. Hay una calle perpendicular a Arturo Soria cuyo nombre se puede ver escrito de las dos formas:

No he encontrado quién era el tal Eladio (si alguien lo sabe que nos lo cuente, por favor), pero sí que su apellido procede de la localidad de Jaén llamada Vilches. El nombre de esta parece que procede de la expresión latina in vilicis ‘en la villa’. Nuevamente nos encontramos ante una ultracorregida z, que muestra el afán de asemejar el apellido a otros terminados en -ez (terminación de la que también hablaré).

Lo mismo que hemos visto con Cuzco se puede aplicar a Nazca.

2. ¿Vengo del Perú o Vengo de Perú?

Esto es algo que me sorprendió cuando trabajé en la Gramática. Desde algunos países americanos pidieron expresamente que se nombrara a su país con el artículo delante, que es como frecuentemente se nombra a estos países en América. Uno de aquellos países fue precisamente Perú, que (salvo en el Prólogo) en la Gramática pasó a denominarse el Perú. Otros países fueron Argentina, Ecuador, Uruguay y Paraguay, que se denominan en esta obra la Argentina, el Ecuador, el Uruguay y el Paraguay.

eluruguay

Para liar más la cosa, una hablante ecuatoriana me asegura que ella diría Voy al Ecuador, con artículo, pero Vengo de Ecuador, sin artículo, siempre referido al nombre del país. A saber.

¡Ojo! En estos casos el artículo no forma parte del nombre oficial y no se escribe con mayúscula (el Perú), como sí ocurre en el caso de El Salvador.

3. ¿Cebiche o ceviche?

Esta pregunta también nos la hicieron desde el blog de crítica gastronómica Gourmeteo, en el que han optado por ceviche. (¡Muchas gracias por la mención!)

gourmeteo

¿Cómo es en verdad? La Ortografía de la RAE recomienda cebiche mejor que ceviche, aunque considera correctas ambas y las recoge en su Diccionario.

También existen y se aceptan las variantes sebiche y seviche, que son justo ejemplos que muestran la confusión de s y z de la que hemos hablado antes. Aquí también se prefiere sebiche a seviche.

Supongo que se prefieren las formas con b porque se acercan más a la etimología, bien sigamos la versión peruana de que cebichela palabra procede de cebo, o bien la de la RAE de que la palabra tiene el mismo origen que escabeche y procede del árabe sikbāǧ (con la que se denominaba al método de conservar carne en vinagre), aduciendo que a veces se usaba escabechar para referirse a una cocción del pescado en naranja agria.

Por lo tanto, para Gourmeteo: Podéis dejar la forma con v, que no está mal. Con más razón si queréis mantener la manera de escribirlo del sitio del que habláis (eso sí, CEVICHERÍA, a pesar de estar en mayúsculas, debería llevar tilde):

cevicheria-clandestina-

Y esto es todo. Quedo a la espera, Carmencita, de más preguntas desde lugares exóticos.

Bueno, antes de acabar me gustaría aportar un escalofriante dato. El nombre de Machu Picchu procede de machu, que significa ‘hombre viejo’, y pikchu , que significa ‘pico o montaña’. No sé a vosotros, pero a mí que machu (parecido a macho) se use para hombre viejo y pikchu (parecido a pico o a peak en inglés) se use para montaña me parece, cuando menos, inquietante. ¿Cuándo llegaron los europeos a América?

El Académico