es cuando

Me decía Jaime de L. el otro día que «para cuándo una aclaración sobre el anacoluto “es cuando”». Le prometí que la haría pronto y aquí está.

Para empezar, es importante saber qué es un anacoluto. Un anacoluto es cuando… —¡es broma!—, un anacoluto es, según la RAE, una  inconsecuencia en la sintaxis, es decir, una desviación en la sintaxis que se produce cuando el pensamiento nos lleva por un camino alejado de ella. Así, por ejemplo, en Yo me gustaría ir al cine, el que habla empieza refiriéndose a sí mismo como yo porque va a hablar de algo suyo y luego piensa que lo que quiere decir es que le gustaría ir al cine y no tiene problemas en continuar de esa manera, apartándose de la sintaxis recta. Si hubiera planificado la construcción entera antes de aventurarse a hablar de sí mismo, habría dicho correctamente A mí me gustaría ir al cine.

IMG_20150226_135118En el caso de es cuando ocurre algo parecido. Pongamos un ejemplo: Un anacoluto es cuando se comete un error en la sintaxis. El que cae en este anacoluto lo hace porque empieza con la fórmula de una definición (Un anacoluto es), pero luego sigue con la descripción de en qué momento se produce y no propiamente con la definición de lo que es el anacoluto. Se puede ver el error sustituyendo cuando por el momento en que. Quedaría raro decir Un anacoluto es el momento en que se comete un error en la sintaxis. Solo en el caso de que verdaderamente hablemos de un punto temporal sería posible usar es cuando como en Ahora es cuando podéis intervenir o El lunes es cuando he quedado con él. La sustitución por el momento en que queda bien en estos casos: Ahora es el momento en el que… o El lunes es el momento (o mejor el día) en el que… Se podría evitar el error diciendo Un anacoluto se produce cuando…, pero, si lo que queremos es dar una definición, lo mejor es empezar con Un anacoluto es y seguir con sustantivos que lo definan, como inconsecuencia, error, desviación, etc.

El problema es que la línea que separa la definición de la descripción del momento en el que algo se produce es muy fina, sobre todo al hablar de fenómenos o procesos, como en el caso de un anacoluto. Por eso es fácil y comprensible caer en el error. Además para evitar el anacoluto es necesario, a veces, tener un amplio vocabulario. Por eso era importante, y hay que agradecerlo, que nos forzaran a usar definiciones en el colegio. De esta manera no solo mejoraba nuestro vocabulario, sino que demostrábamos que entendíamos mejor lo que estábamos definiendo.

Añado como curiosidad que anacoluto significa literalmente ‘el que no sigue’. La palabra viene del prefijo negativo (o privativo) an- en griego y de akóluthos que significa ‘compañero de camino’ (como el acólito, que acompaña en misa). A su vez akóluthos viene de kéleuthos ‘camino’, de donde también podrían venir celeridad, acelerar y compañía. Por tanto, un anacoluto es literalmente la falta de un compañero de camino.

La conclusión es que debemos ser buenas personas y evitar anacolutos como el de es cuando para que nuestros grupos sintácticos no se queden solos y sin compañero en el arduo camino que es la sintaxis. Para eso, claro, es necesario pensar bien las cosas antes de decirlas.

Podcast en Blogueros

Los que os lo hayáis perdido no os preocupéis. Aquí tenéis el podcast sobre Gramática para Carmencita en el programa Blogueros de Radio 5 de Molo Cebrián.

GPC2

http://www.rtve.es/alacarta/audios/blogueros/

¿La cisma o el cisma de Inglaterra?

Seguramente algunos habréis visto, como Witi (gracias por la foto) y Paula, el cartel que anuncia la obra de Calderón La cisma de Inglaterra y os ha sorprendido que cisma sea femenino.
Esto se debe a que en la época de Calderón (s. XVII) algunas palabras que procedían de neutros griegos y terminaban en -a eran femeninas. Es el caso de la cisma, pero también de la fantasma, la clima o la enigma (en esta misma obra se lee enigmas confusas). Y también pasaba con otras como la puente, que aún queda en algunos apellidos.
Más os sorprenderá a algunos saber que el título original sea La cisma de IngAlaterra.

Ahora que ya sabéis todo esto, estáis en condiciones de ir a ver la obra o de leerla (se lee en menos de una hora) y así aprenderéis un poco más sobre los líos de Enrique VIII con Ana Bolena y Catalina de Aragón. Os dejo un fragmento:

“Yo, enamorado y dudoso
de condición semejante,
quisiera gozarla amante,
antes que llorarla esposo.”

Dime DE QUÉ presumes y te diré DE QUÉ careces

Hola, Académico:

¡Ay! Me trae frita el uso o no uso del de con que.

Parece un trabalenguas pero es así.

Y no me refiero a no decir ‘Yo pienso de que esta película es aburrida’. Este caso es relativamente obvio, al menos para mí.

Pongo ejemplos que es más fácil:

-Me alegro de que vengas / Me alegro que vengas

-Estoy segura que vamos a llegar a tiempo / Estoy segura de que vamos a llegar a tiempo

Me ocurre como con el leísmo, creo que hemos llegado a un punto en el que, para evitar ser dequeísta, obviamos el de aún cuando es necesario.

¿Hay algún truco?

Te necesito, como siempre…

Carmencita


Hola, Carmencita:

Este es otro tema difícil. Pero hay respuesta fácil.

Pongamos un caso como Me alegro de que vengas. Lo mejor en estos casos es poner eso en vez de la oración introducida por que (que vengas → eso). Si se mantiene la preposición de es que hay que dejarla también delante de que. Así, en el caso de Me alegro de que vengas, diríamos Me alegro de eso y no *Me alegro eso. Por tanto, ahí hay que dejarlo y decir Me alegro de que vengas. Pero en Me alegra que vengas, diríamos Me alegra eso y no *Me alegra de eso. Por tanto, ahí no hay que poner de y se debe decir Me alegra que vengas y no *Me alegra de que vengas.

Pero no te agobies, Carmencita, que todos somos en parte queístas. Decimos Me acuerdo que me lo dijiste. Y encima hay casos en los que no es fácil poner de porque nos encontraríamos con dos preposiciones seguidas, algo que siempre rechina. Por ejemplo, en No tengo ni idea en qué andas metido, lo correcto sería No tengo ni idea de en qué andas metido, con las preposiciones de y en seguidas, lo cual no es fácil de proferir.

Más grave sería ser dequeísta y decir *Pienso de que, pero hay gente supuestamente formada como Marhuenda que es dequeísta, como se ve en el segundo 17 del siguiente vídeo (y en muchos otras ocasiones), donde dice «y se crean de que es una cosa…»:

Además, como se ha dicho en algún artículo (como en este de mi directora de tesis), el que la gente meta de (y curiosamente no otra preposicón) puede estar justificado. Según se explica en el artículo, de tendría un significado de reliability o confiablilidad. ¿Qué quiere decir esto? Que el que usa de donde no debe lo que intenta es mostrar que lo que dice es cierto y fiable. Según esto si, por ejemplo, alguien dijera Pienso de que querría mostrar que lo que piensa está contrastado. Ya sabes, Carmencita, que mi vena de lingüista teórico hace que no me guste decir que algo está mal o no y que siempre trate de entender por qué la gente comete lo que otros consideran un error.

Espero, en fin, que con el truco que te he dado, no caigas en lo que se llama ultracorrección, es decir, en corregir más de lo que se debe y suprimir el de diciendo Me acuerdo que me lo dijo y no Me acuerdo de que me lo dijo. Otro día traeré más casos de ultracorrección como Bilbado por Bilbao o decir Chávez en vez de Chaves (pensando que Chaves está mal dicho y tratando de asemejarlo a los apellidos normales españoles). Pero esto será otro día.

Un abrazo.

El Académico

¿”De todas formas” o “de todas las formas”? #gramatuit

¡¡¡Te invito a mi boda!!!

Hola, Académico:

Con la resaca de domingo de una buena noche de sábado te escribo.

Este año es un maratón de bodas. Y yo, la verdad, estoy encantada. Siempre es una alegría que se acuerden de ti y te inviten!

Pero… esta vez me ha tocado ponerme a mí con los preparativos. Y claro, era consciente de que siendo Carmencita mi invitación iba a ser examinada con lupa en busca del fallo ortográfico.

Cada vez que la repasábamos… pensaba en ti y decía:

-‘Que no cunda el pánico, que el Académico nos lo va a resolver’.

invitación

Me costó mucho aceptar que se dice: Participan el matrimonio, en vez de ‘participan del matrimonio’…

Y todavía no sé bien por qué…

Para ayudar a todos los que en este 2015 se van a enfrentar a la odisea de las bodas, ¿nos podrías decir cómo y por qué se escriben las invitaciones?

Yo he tenido la suerte de contar con PapelyGato (www.papelygato.com) que me ha hecho las invitaciones de mi vida, así que yo os lo recomiendo.

Por cierto, aprovecho para invitarte, formalmente, a mi boda, mi querido Académico. MI vida es un poco mejor gracias a gente como tú (y mi gramática ni te cuento!!!).

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¡¡Corre que las tengo que enviar ya ya!! 🙂

Carmencita


Hola, Carmencita:

En primer lugar, ¡enhorabuena por tu boda! A mí también me han invitado a bastantes bodas este año y me alegra enormemente que una de ellas sea la tuya. Debe de ser que lo de que el 15 se relacione con la niña bonita ha inducido a la gente a casarse. No vaya a ser que en el 16 la niña ya no sea tan bonita.

Humildemente te confesaré que no tengo mucha idea de cómo se deben escribir las invitaciones. De momento a mí el matrimonio parece que me queda algo lejos (o no, ¿quién sabe?). Este tipo de escritos suelen adecuarse a un protocolo que yo, en este caso, desconozco. Por eso, me parece acertado que hayas acudido a profesionales como Papelygato, quienes, según veo, te han hecho unas invitaciones preciosas, que además, por lo que leo en esta entrada, se adecuan o adecúan (las dos valen) perfectamente al protocolo. Estoy deseando recibir la mía.

A lo de participar sí te puedo responder. Aunque el uso de participar aquí puede sonar raro, es correcto en la acepción de ‘hacer partícipe a alguien’, ‘hacer saber’ o ‘compartir una información’. Aquí lo que se hace saber (el matrimonio) es el complemento directo y, por tanto, va sin preposición de. Sería algo así como «Los padres de los novios anuncian el matrimonio». No se diría «anuncian del matrimonio». Participar de algo se puede usar cuando varias personas se reparten algo, como participar de una herencia. La idea de compartir, por cierto, está también presente, por ejemplo, en la palabra participio. El participio se llama así porque comparte con el nombre y el adjetivo los rasgos de género y número y sus funciones.

Por otro lado, veo que habéis acertado también en poner debajo «y tienen el gusto de invitarles…» porque participar solo implica comunicar la noticia, no invitar.

Mi enhorabuena nuevamente por la boda y por unas invitaciones que, sin duda, reflejan con su corrección y encanto que la boda va a ser un éxito porque los novios son, asimismo, correctos y encantadores.

El Académico