CP: Que os a-p-r-o-v-e-c-h-e*!!!!

Querido Académico:

Hay entradas que llevan dando vueltas en mi mente meses.

Esta es una de ellas y tras decirme Pau que ya era hora de abarcarla me he decidido a escribir. Quería esperar al mejor momento. Y si sigo así… No va a llegar nunca.

Es quizás una de las más difíciles. Cuando la leas lo entenderás y más aún cuando uno intenta ser políticamente correcto y agradar a todos.

Se trata del ‘¡Que aproveche!’

¿Cómo empezar?

Me gustaría por el principio, pero ahí necesito que me ayudes.

¿De dónde viene esta expresión?

Lo más curioso de todo es cómo la usa la gente y cómo para ciertas personas su empleo es de mal gusto o incluso de mala educación y como para muchos es sinónimo de saber estar y de intentar agradar.

Tengo amigos que lo dicen, sin ir más lejos Santi.

Me entra la risa porque un 15 de mayo, mientras íbamos a las Ventas, le dijo a su inseparable amigo Toni:

-Toni, tío, ¿sabes qué? Ahora resulta que no se puede decir ‘qué aproveche’.

Toni me acusó con la mirada y nos empezamos a reír. Sabía que eso sólo podía venir de mí.

-Carmen, ¿de dónde has sacado esto?

Les expliqué que a mí en mi casa siempre me habían dicho que no se decía.
Pero que cuando empecé a darme cuenta de que mucha gente lo decía me paré a pensar:

¿Cómo es posible que para unos sea de mala educación y para otros de buena? Porque si algo tengo claro es que quien lanza un ‘¡Qué aproveche! Siempre lo hace con la mejor de las intenciones. ¡Por eso se merece toda mi simpatía!

Les expliqué mi teoría y les dije que me parecía absurdo que hubiese gente que pensase que es de mala educación y que pensar eso me parecía un esnobismo (¿snobismo?), pero que también era cierto que yo me veía incapaz de decirlo. Que si me lo decían sonreía y daba las gracias. O como mucho se me escapaba un tímido ‘igualmente’.

Pau me comentaba que en la Manga cuando comen en la terraza de su casa (una pasada literalmente a dos pasos de la arena de la playa) la gente al pasar y verles en vez de decir buenas tardes ya directamente sustituyen el saludo por un ¡qué aproveche!

A mi amiga Pau, que es de la escuela del ‘anti-que-aproveche’, se le atraganta la comida y cena una media de 5 veces al día.

Me encantaría que me/nos contases si sabes de dónde viene esta expresión y por qué su percepción tan dispar por unos y otros.

Y a vosotros, los lectores y seguidores del Académico y Carmencita, ¡mojaos por favor!

¿De qué escuela sois?
¿Qué os parece esto?
¿Cómo lo utilizáis o por qué NO lo decís nunca?

Diría un que os aproveche esta entrada, pero ya sabéis… Yo sólo sonrío…

Carmencita


Querida Carmencita:

Tienes razón en que es una pregunta difícil, pero a la vez muy interesante. Yo de cortesía y protocolo no sé mucho, pero trataré de darte una respuesta ayudándome de herramientas lingüísticas.

En primer lugar, confieso que yo utilizo el «¡Que aproveche!» como muestra de cortesía. Y además mucho. Pero trataré de ser imparcial en la respuesta, aunque me temo que levantará polémica.

En segundo lugar, hay que aclarar que se escribe «¡Que aproveche!» sin tilde, porque aquí el que es una conjunción átona y no un pronombre exclamativo tónico, por ejemplo. Es como si dijéramos «¡Deseo que aproveche!».

Aclarado esto, veamos distintos aspectos. Lo primero es que, pese a los que habéis manifestado vuestro rechazo al «¡Que aproveche!» considerándolo descortés o, incluso, paleto, es decir, los «antiqueaprovechistas», hay que decir que, buscando en obras literarias, en general el recibir un «¡Que aproveche!» suele sentar bien y el no recibirlo mal. Por poner un ejemplo, Alfonso Ussía en su Tratado de las buenas maneras escribe:

«Lo que más molestó al barón de esta desagradable aventura es que Domitilo, siempre tan correcto y respetuoso, no le dijera ¡que aproveche! cuando el barón procedió a darle el inaugural mordisco.»

Pero también es verdad que se puede encontrar lo contrario buscando por la red. Por ejemplo, leo en un artículo titulado «Los diez mandamientos del protocolo» lo siguiente:

«Lo del “Que aproveche!”, por favor, eso sí que no. Si lo piensas, no significa otra cosa que desearte que eructes!! Erradicado de nuestro vocabulario gastronómico.»

Ante esto, la verdad es que, si uno lo piensa y, sobre todo, si investiga un poco, llegará a la conclusión de que «¡Que aproveche!» no significa que se esté deseando que el otro eructe. Si uno mira la etimología de aprovechar, verá que está formado a partir de provecho. Provecho viene del latín profectus, que se deriva del verbo proficere, que significa ‘adelantar’, ‘prosperar’ o ‘ser útil’. Por tanto, lo del eructo no tiene mucho sentido; lo que se está deseando es que al otro la comida le sea útil y provechosa, lo cual no quiere decir que acabe en eructo.
Es verdad que a veces los eructos están relacionados con el «¡Que aproveche!» porque a veces cuando uno se tira un eructo se le dice «¡Que aproveche!» irónicamente, tal y como se puede observar en este fragmento de Camilo José Cela de Judíos, moros y cristianos:

«En la ribera verde y delectosa del sacro Tormes, dulce y claro río, el vagabundo, en una tabernilla no muy a la mano, un lunes de mercado del año 1953, en Barco de Ávila, escuchó el regüeldo más detonador y alarmante de toda su existencia.
—Que aproveche.
Por Castilla, tierra de cuidadosos y no fáciles aprovechamientos, se desea provecho tanto para engullir como para digerir.
—Gracias.»

Pero no es que a uno se le desee que eructe, sino que una vez que ha eructado se le dice irónicamente «¡Que aproveche!», al estilo árabe.

Una razón por la que se me ocurre que podría molestar el «¡Que aproveche!» es si el que lo dice se está quejando porque no se le ha invitado o porque no se siente invitado y lo dice de manera irónica. Esto se ve más o menos en este fragmento de Los duendes de la Camarilla de Galdós:

«Y Merino: “¿Estáis de bodorrio? Ahora iréis de comistraje”. Y Ansúrez: “Si quiere participar, tendrá la presidencia”. Y Merino, en la cuerda más baja de la sequedad amarga y del satánico desdén: “Que les aproveche… Yo me voy a mi casa… Cada cual a lo suyo”.»

Curiosamente estos casos suelen aparecer con pronombre: «Que te aproveche», «Que les aproveche», etc.
Para evitar que la otra persona piense que no ha sido invitada, a mí de pequeño me enseñaron una respuesta: «Gracias, si usted gusta…».

También puede ser que moleste si el «¡Que aproveche!» se utiliza de manera forzada con extraños o interrumpiendo una conversación, pero creo, y esta es mi opinión, que en ningún caso un buen deseo se debe tomar a mal. Es verdad, y en esto entiendo a Paula, que puede ser un poco pesado que te lo estén diciendo todo el rato.

Lo de que se vea como algo paleto o de clase baja, como algunos comentan, podría ser otro motivo para defender el «antiqueaprovechismo», pero considero que tanto a ricos como a pobres no nos viene mal que nos deseen que la comida nos sea de provecho y que no nos indigeste.

En cualquier caso, por el motivo que sea, no es extraño que una expresión de cortesía se tome a mal, sea por esnobismo (con e delante) o por lo que sea. No es la primera vez que pasa en español. Por ejemplo, pasó en su momento con el vos, que aunque empezó siendo una forma de respeto hacia los nobles en la Edad Media, luego pasó a usarse para trato indiferenciado y al final fue desvalorizado, como dice Lapesa, por «la puntillosidad de nuestros antepasados», y empezó a considerarse descortés si se usaba con gente no inferior. Por eso se empezó a usar vuestra merced, que acabó evolucionando en nuestro usted (vuesa merced > vuesarced > vusted > usted).
De hecho, ahora está pasando lo mismo con usted. Hay veces que cuando a alguien se le trata de usted se enfada, bien porque considera que estamos creando distanciamiento o bien porque siente que le estamos considerando viejo. Seguimos siendo igual de puntillosos.

En definitiva, lingüísticamente hablando, no hay ningún motivo para ser «antiqueaprovechista». Desde el punto de vista de la pragmática, el protocolo o la cortesía, sin ser un experto, considero que, bien usado, como todo, tampoco hay por qué rechazarlo.

Y para terminar, yo sí que me atrevo a desearte, Carmencita, que te aproveche esta entrada porque soy de los que usa, quizás demasiado, pero siempre con buena intención, el «¡Que aproveche!». A los demás os agradezco enormemente vuestros comentarios y me encantará saber vuestras opiniones al respecto.

Un abrazo para todos.

El Académico

 

 

 

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15 Comentarios

  1. Muy bueno el post Carmen, 100% reflejado! Anti-queaprovechismo a tope! A mi toda la vida me han enseñado que no se dice “que aproveche”. Aunque es cierto que mucha gente lo dice y no queda otra que dar las gracias, es una forma no directa de tratar temas relacionados con las funciones digestivas y de nuestro organismo interno… Es como… “saca provecho de lo que comes, eructito y a correr”. En otros paises tienen otras formas menos vulgares como “bon appetite” o el classic “enjoy your meal”. A mi me vale con un “buenos días/tardes/noches”, para qué más.

  2. A mi me parece una paletada, sobre todo cuando viene de gente que no conoces de nada que pasa por tu mesa en un restaurante, mira tu comida y luego te lo suelta.

    Probablemente venga de tiempos de la posguerra en los que una buena comida no era habitual así que había que aprovecharla.

    Hoy día me suena muy a gañán/gocho, es como “dale bien ahí, que te huelan los dedos a gamba..”

    Para mi se puede sustituir el 90% de las veces por… NADA.
    El 10% restante, quedaría mucho mejor un “buen apetito” (más si eres personal del restaurante) o mi preferido “que disfruten”.

    Supongo que al fin y al cabo, la intención es lo que cuenta y si alguien quiere ser agradable hay que tener en cuenta eso.

    Pero vamos, 100% anti.

  3. Pingback: La colmena de Camilo José Cela (nota = 7,3) | El príncipe de ver/leer

  4. ¡No puedo resistirme a comentar aquí!

    Me ha pasado el enlace mi hermano porque yo he tenido esta discusión 700.000 veces.
    Conclusión: Si tu lo dices, y te gusta, ESTUPENDO.¡Pero yo no caeré en ese percal! Porque es a lo que me han educado. No sé si será verdad la versión que me han comentado en alguna de mis discusiones en la que se dice que esta expresión era empleada en la posguerra, ya que con el hambre, se comía cualquier cosa con mucha energía, y por eso comenzó a utilizarse el “que aproveche” (que lo rebañes hasta la muerte, me imagino).
    La situación cuando suena un “que aproveche” es graciosa. Enseguida la mesa se fragmenta en dos grupos: los que lo utilizan como gesto de buena educación y a los que les chirrían los oídos. Con una mirada es suficiente para saber quién está del lado de quién. Eso sí, siempre hay que responder con una sonrisa y un “gracias” porque sabemos que la intención es buena.

    Además están las expresiones “bañador” vs “traje de baño”, “mi chico”… Y otras que estaré encantada de leer en tu blog Carmen!

    ¡Acabas de ganar una seguidora!

  5. Me ha encantado el post. No conocía este blog y me resulta más q interesante. No sabía, tampoco, q hubiese un antiqueaproveche en la educación de las personas. Se me enseñó q siempre se utiliza pq es de buena educación. Otra curiosidad: en el país q nací y medio me crié, al otro lado del Atlántico, se dice “Buen provecho”. Desconozco si en estos tiempos tb allí existe un antibuenprovechismo.

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