Respuesta a La, le, li, lo, lu… ¡No-me-aclaro!

Pregunta

Hola, Carmencita:

Sí, este es un tema que todo el mundo quiere evitar, tanto el que pregunta como el que responde, porque es complicado. Voy a intentar explicarlo de una manera clara y para ello te voy a dar cinco trucos, a ver si te ayudan. Como siempre, si a ti o a cualquiera le surge cualquier duda, preguntad. Para los que no tengan mucho tiempo (la entrada es larga), hay un resumen al final.

Antes de empezar con los cinco trucos, creo que es interesante explicar brevemente algunas cuestiones relacionadas con el problema del laísmo, loísmo y leísmo, es decir del uso de los pronombres personales la, lo y le donde no se debe. Vas a ver que es un lío, Carmencita, y que es normal que no te aclares, como dices en el título de la entrada, pero voy a hacer todo lo posible por simplificar. El que se sepa la teoría que salte directamente a los cinco trucos (como veis, ofrezco atajos como Ikea).

En español, entre otros complementos, tenemos el directo y el indirecto. La teoría es que el complemento directo se sustituye por la o lo, según si es masculino o femenino (o las y los en plural), y el complemento indirecto se sustituye por le (o les). Un primer problema es que en muchos casos no está claro si el complemento es directo o indirecto, como en Pegué a Carmencita. ¿Aquí sería Le pegué o La pegué? En este caso la RAE dice que sería Le pegué. El problema es que en casos como este no está claro el significado de estos complementos. En teoría el complemento directo introduce una entidad directamente afectada y el indirecto una entidad indirectamente afectada, pero en pegar a alguien el complemento se ve claramente afectado. En cambio, en otro caso como mirar el paisaje, por ejemplo, donde el paisaje es complemento directo, el paisaje no está afectado tan claramente, aunque, claro, el paisaje no deja de ser lo que directamente recibe la acción de ver: es lo visto. Un lío, vamos. Para liar más la cosa, el complemento directo procede del acusativo en latín, pero en latín había construcciones de doble acusativo, es decir, construcciones que tenían algo así como dos complementos directos. Y encima en español tenemos complementos directos que se construyen con la preposición a, igual que los indirectos. Y luego hay un leísmo aceptado, pero otro no, y el laísmo y el loísmo y… ¡uf! Con todo esto creo que se ve de sobra el lío que hay montado. Lo importante es no desesperarse. Para evitar futuras equivocaciones espero que os ayuden estos cinco truquitos:

1. El terrible pero útil truco de la pasiva 2. El truco del a alguien en «verbo+algo+a alguien» para complemento indirecto 3. El truco de ¿A quién le dije eso? pero no *¿A quién la vi? 4. El truco de Juan dijo algo a un papel 5. El truco del sustituido por se

Y también veremos:

El famoso leísmo de persona aceptado ¿Por qué decimos Se lo dio y no *Le lo dio? La serie completa: li y lu

Y muchas curiosidades más.

¡Empecemos!

1. El terrible pero útil truco de la pasiva

Lo primero es que, sintiéndolo mucho, hay que decir que el truco de la pasiva generalmente es el más útil. Es decir, para saber si el correspondiente a Juan vio a Carmencita es Juan la vio o Juan le vio, basta con ver si el primer ejemplo se puede poner en pasiva con el complemento en cuestión como sujeto. En este caso se puede decir Carmencita fue vista por Juan, lo que indica que a Carmencita en Juan vio a Carmencita es el complemento directo y, por tanto, el pronombre correspondiente sería la: Juan la vio. En cambio, en Juan dijo a Carmencita un secreto, la pasiva no sería *Carmencita fue dicha un secreto por Juan, sino Un secreto fue dicho a Carmencita por Juan, porque el complemento directo es un secreto y no a Carmencita. Por eso aquí sería Juan le dijo un secreto y no *Juan la dijo un secreto, a pesar de que el pronombre se está refiriendo a una chica. Es importante tener claro que le sustituye al femenino cuando es complemento indirecto; no porque sea una chica hay que usar la.

La pasiva puede ser útil para un caso como escribir. Con este verbo muchos tendemos a decir Le he escrito un whatsapp a Carmencita con le pero A Carmencita la he escrito con la. ¿Está bien esto último? Con la pasiva lo podemos saber. Si pasamos este último ejemplo a pasiva, es decir, si decimos Carmencita ha sido escrita por mí, suena raro. Esto demuestra que a Carmencita es el complemento indirecto. Por tanto, debemos decir A Carmencita le he escrito.

Pero estoy de acuerdo en que lo de la pasiva puede ser un poco lioso. Aquí van otros trucos, a ver si os parecen más fáciles de aplicar.

2. El truco del a alguien en «verbo+algo+a alguien» para complemento indirecto
Para mí este es el menos técnico, pero el más fácil y útil. Normalmente cuando tenemos la secuencia «verbo+algo+a alguien», ese a alguien se puede sustituir por le: Juan dijo algo a alguien ⇒ Juan le dijo algo. Lo mismo en casos como gustar algo a alguien o importar algo a alguien: Le gusta algo, Le importa algo. Con esto prevenimos el clásico *La dije una cosa, que es un caso de laísmo porque a quien le decimos algo es el complemento indirecto y, por tanto, estaríamos usando la en vez del correcto le: Le dije una cosa. Os recomiendo que os repitáis para vuestros adentros «Le dije una cosa, Le dije una cosa» o «Le dije que viniera, Le dije que viniera» y así se os quedará automático. El laísmo de casos como *La dije surgió en Castilla en el siglo XIV y, aunque algunos escritores famosos como Lope de Vega, Quevedo o Calderón de la Barca lo usaban, perdió prestigio y la RAE lo empezó a rechazar en el siglo XIX. Hoy aún se mantiene en algunos sitios como Burgos, Segovia, Ávila, Valladolid, Cantabria o Madrid. El loísmo, por su parte, que sería decir Lo dije a Juan que viniera ha sido rechazado por la RAE desde la primera gramática en 1771Primera_garmatica (páginas 288 y 289 del pdf) y es poco habitual.

Hay algunas excepciones al truco anterior como llamar algo a alguien donde, aunque a alguien podría ser complemento indirecto, se recomienda tratarlo como complemento directo. Así, en un caso como Juan llamó Carmencita a su hija se prefiere Juan la llamó Carmencita a Juan le llamó Carmencita.

Hay otros casos en los que la cosa se pone complicada como en El viento enloqueció a Carmencita. ¿Ahí sería El viento la enloqueció o El viento le enloqueció? En este tipo de casos muchas veces la RAE acepta las dos, porque el complemento puede considerarse indirecto o directo. (Veremos luego que un ejemplo de este tipo con masculino como A Juan le enloqueció el viento, que a algunos os sonará bien, es un caso de leísmo de persona aceptado). También con un verbo como asustar, pueden tenerse las dos, Juan asustó a CarmencitaJuan la asustó o Juan le asustó, con una pequeña diferencia de significado. Pero esto ya es para nota. En todos estos casos, en los que yo también dudo a veces, recomiendo visitar el DPD y buscar directamente el verbo en cuestión. Si se pone, por ejemplo, enloquecer, en el buscador te sale la explicación.

3. El truco de ¿A quién le dije eso? pero no *¿A quién la vi?

Vamos con otro truco, y que nadie se asuste que luego resumo todo. Este puede ser un poco más difícil de aplicar. Una diferencia entre el complemento directo y el indirecto es que cuando aparecen en preguntas el complemento directo no puede aparecer a la vez como a quién y como pronombre lo, la (lo que se llama reduplicación), pero el complemento indirecto sí. Así, para un caso como Vieron a Carmencita habría que preguntar ¿A quién vieron? y no *¿A quién la vieron?, pero en un caso como Le dijeron a Carmencita eso la pregunta sería ¿A quién dijeron eso?, pero también se podría tener ¿A quién le dijeron eso? con a quién y con pronombre le. Esto quiere decir que a quién es el complemento indirecto en este último caso. Así que si tenemos un ejemplo como Vieron el tatuaje a la chica y queremos saber si es Le vieron el tatuaje o La vieron el tatuaje podríamos preguntar ¿A quién vieron el tatuaje?, pero como también se podría tener el pronombre, ¿A quién le vieron el tatuaje?, diríamos que es complemento indirecto y, por tanto, el pronombre sería le: Le vieron el tatuaje. Recordad que *¿A quién la vieron? estaba mal y ahí no se podía meter el pronombre porque ahí sí que era complemento directo y por eso había que decir A Carmencita la vi, pero A Carmencita le vi el tatuaje. ¿Se ve la diferencia?

4. El truco de Juan dijo algo a un papel

Otro truco. Cuando queramos saber si algo es un complemento indirecto, lo mejor es sustituirlo por una entidad que no sea una persona, aunque la frase suene rara, y si conserva la preposición a es que será un complemento indirecto. Así en el caso de Juan dijo algo a Carmencita, para saber si a Carmencita es complemento indirecto sustituimos Carmencita por ejemplo por un papel y tendríamos Juan dijo algo a un papel y no *Juan dijo algo un papel. Eso quiere decir que a Carmencita es el complemento indirecto y habría que decir, por tanto, Le dijo algo. En cambio, en Juan vio a Carmencita, si sustituimos a Carmencita por un papel, tendríamos Juan vio un papel, sin preposición a, por lo que ahí a Carmencita es complemento directo y diríamos Juan la vio. En los casos en los que se tenga un complemento sin preposición como el de Juan vio un papel el complemento es siempre directo y, por tanto, es Juan lo vio. Dicho de otra manera, el complemento indirecto siempre lleva a, por lo que un complemento como un papel, sin preposición, nunca será indirecto y nunca se podrá sustituir por le. Así si tenemos Tráeme el libro habría que decir Tráemelo. *Tráemele sería un caso de leísmo de cosa, rechazado por la RAE.

El famoso leísmo de persona aceptado

Y por fin llegamos al conocido leísmo aceptado, o leísmo madrileño, como a veces se llama. Es el uso de le para sustituir a complementos directos de persona masculina y solo en singular. Vi a Juan ⇒ Le vi. Se acepta este leísmo porque está muy extendido. De hecho, hasta 1796 fue la forma recomendada por la RAE (ahora se acepta, pero la recomendada es lo). Autores como Quevedo, 250px-Quevedo_(copia_de_Velázquez)Cervantes, Galdós o Juan Ramón Jiménez eran leístas de este tipo. Y escritores contemporáneos también; por eso este leísmo sí que se acepta. Parece que nació en Castilla y se extendió por casi toda España, menos por Andalucía y Aragón, que según Lapesa son «mejores guardianes de la distinción etimológica entre le, dativo, y lo, la, acusativo». Como he dicho este leísmo solo es válido para masculino singular. Esto quiere decir que no se acepta —ojo con esto— el leísmo de plural. En Vi a los niños, sería Los vi y no Les vi, aunque es algo que está muy extendido en la lengua oral. Yo, por ejemplo, diría Les vi. Todas estas cosas las podéis leer en los apartados §16.8h-k de la Nueva Gramática de la RAE. Poned en el buscador 16.8 y le dais a la camarita y vais pasando páginas.

Y esto nos lleva, Carmencita, a tu pregunta sobre lo que dije refiriéndome a Excálibur de que «a saber cómo le llamaban sus dueños». Ahí usé el le porque, aunque, como he dicho antes, con llamar se prefiere tratar el complemento como directo, estaba personalizando al perro, cosa que mucha gente suele hacer con animales domésticos. Así, si alguien pregunta «¿Has visto a mi perro Pencho?», yo, y muchos, contestaríamos «Sí, le he visto por el parque». Pero si alguien preguntara «¿Has visto a mi perra Bimba?», diríamos «Sí, la he visto», porque el leísmo de persona, como ya sabemos, es solo para masculino. A este respecto, creo que hay o había leísmo femenino (*A María le he visto) en zonas de influencia vasca.

5. El truco del sustituido por se

Otro truco para cuando haya dos complementos, como en Dio un libro a Carmencita, es que si sustuimos los dos complementos por pronombre, el sustituido por se es el complemento indirecto. En este caso sería Se lo dio y no *Se la dio, lo que indica que el complemento directo es masculino porque está sustituido por lo, y, por tanto, es un libro. Esto quiere decir que el se sustituye a a Carmencita y, por tanto, a Carmencita es el complemento indirecto y se diría Le di el libro a Carmencita y no *La di el libro a Carmencita.

¿Por qué decimos Se lo dio y no *Le lo dio?

Al hilo de esto, es bonita la explicación de que digamos se lo dio y no *le lo dio. En latín esta secuencia era illis illud. Esto dio en español algo como gelo (a partir de algo como elielo, como el glielo del italiano), donde la g se pronunciaba como la s en inglés en una palabra como vision, y acabó pasando al actual se lo.

La serie completa: li y lu

Y ya terminando, como veo que en el título de la entrada mencionas li y lu, Carmencita, te diré, para liar más la cosa y para tu desconsuelo que también existen li y lu. En primer lugar, li, aparte de ser el apellido que más gente tiene en el mundo, como dice Sheldon Cooper (ver el vídeo de abajo), en español antiguo existió hasta el siglo XIV en autores como Berceo usado a veces en vez de le. Aparte existe en italiano y catalán, por ejemplo.

Pero más curioso aún es que en el español de algunas zonas de Asturias y de Cantabria, tienen actualmente el pronombre lu además de lo en el complemento directo. Usan lu para sustantivos contables, como libro, pero lo para nombres no contables o de masa como trigo, incluso si son femeninos como agua. Así que si allí alguien ve un libro, lu ve, pero si ve trigo o agua, lo ve.

Y yo creo que con esto basta, Carmencita, que no ha sido poco. Supongo que te habrán surgido muchas dudas. La complicación del asunto hace que sea normal que la gente se líe y que sea difícil de explicar (y eso que me he saltado cosas, como lo de que para en casos como Juan trajo un regalo para Carmencita no introduce complementos indirectos, o posibles motivos del nacimiento del leísmo, el el leísmo de cortesía, o el uso de le como complemento directo en oraciones impersonales incluso en hablantes no leístas, como en Se les ve contentos, cuestiones que si alguien quiere luego puedo explicar en comentario). Por cierto, como esta es una entrada de blog que se puede modificar, agradecería que la gente comente y diga qué partes no se entienden bien para así entre todos poder hacer una entrada lo más simple y completa posible.

A continuación, para terminar, hago un resumen de lo más importante:

  • La regla general es que la y lo sustituyen al complemento directo y le al indirecto.
  • Para saber si un complemento es directo y se sustituye por lo, la o indirecto y se sustituye por le hemos visto cinco trucos:
    1. El truco de la pasiva. Solo el complemento directo puede pasar a sujeto de pasiva: Vi a Carmencita Carmencita fue vista por mí. La pasiva de Juan le dio un regalo a Carmencita no es *Carmencita fue dada un regalo por Juan, porque Carmencita es un complemento indirecto. La pasiva es Un regalo fue dado a Carmencita por Juan, porque un regalo es el complemento directo. Por tanto, en el primer caso a Carmencita es el complemento directo y en el segundo es el complemento indirecto y por eso se dice A Carmencita la vi, pero A Carmencita le dio un regalo Juan.
    2. El truco de «verbo+algo+a alguien». En estos casos a alguien suele ser el complemento indirecto. Así, en dar algo a alguien o gustar algo a alguien el a alguien es el sujeto y se diría Le dio un regalo a Carmencita y A Carmencita le gusta la pizza.
    3. El truco de la reduplicación en preguntas («a quién+le», pero no «a quién+la»). Solo el complemento indirecto la admite. Se puede tener ¿A quién le dio un regalo? pero no *¿A quién la vi?
    4. El truco de Juan dijo algo a un papel (aunque suene raro). Si se pierde la preposición a, es complemento directo. Si sigue con preposición a, será complemento indirecto. Juan vio el papel y no *Juan vio al papel, pero Juan dio un regalo al papel y no *Juan dio un regalo el papel.
    5. El truco del se. El complemento que sustituido por se es el complemento indirecto. Juan dio un regalo a Carmencita pasaría a Juan se lo dio y no a Juan se la dio. Como el lo sustituye a un regalo, el se sustituye a a Carmencita, por lo que es el complemento indirecto y se sustituye por le: Le dio un regalo a Carmencita.
  • Aplicando estos trucos sabremos que se debe decir:
    • Le dije una cosa a Carmencita y no *La dije una cosa a Carmencita;
    • Le di un regalo y no *La di un regalo;
    • Le pedí un euro y no *La pedí un euro;
    • Le pregunté que a qué hora venía y no *La pregunté que a qué hora venía;
    • A Carmencita le gusta que vengas y no *A Carmencita la gusta que vengas, etc.

⇒Los ejemplos con asterisco son casos de laísmo, que no está aceptado.

  • Y también se debe decir:
    • ¿Ves el libro? Pues tráemelo y no *Pues tráemele;
    • El coche déjalo en el garaje y no *El coche déjale en el garaje.
      Los ejemplos con asterisco son casos de leísmo de cosa, que no está aceptado.
    • A Carmencita la saludé y no *A Carmencita le saludé.
      ⇒ El ejemplo con asterisco es un caso de leísmo femenino, que no está aceptado.
  • Y valen las dos opciones, a veces con un pequeño cambio de significado en casos como:
    • A Juan le vi ayer, aunque lo recomendado es A Juan lo vi ayer. ⇒El primero es un caso de leísmo de persona masculino singular, que está aceptado.
    • Le llamaron tonta, aunque lo recomendable es La llamaron tonta.
    • A tu madre siempre hay que obedecerle o A tu madre siempre hay que obedecerla;
    • A Carmencita no le molestes o A Carmencita no la molestes;
    • A mi hermana la invitaron a ir al cine o A mi hermana le invitaron a ir al cine, etc. ⇒Lo mejor en estos casos es consultar el DPD por si acaso.

Y con esto terminamos. Lo dicho: espero vuestras dudas, quejas, lamentos y contraejemplos. Si salen muchas cosas, se puede hacer otra entrada más práctica con todo lo que aportéis.

Un abrazo.

El Académico

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12 Comentarios

  1. Yo estoy ansiosa por leer la respuesta porque me había conformado con “le ” para complemento indirecto y “lo” “la” para el complemento directo ……. !Pero lo mismo ya no hay complementos mas que en la planta baja de EL Corte Inglés!

  2. Pingback: La, le, li, lo, lu… ¡No-me-aclaro! | Gramática para Carmencita

  3. Es más sencillo que todo eso. Simplemente hay que decir: lo + paricipio del verbo y sabes cual es el complemento directo. Di las llaves a María. Lo dado son las llaves. El CD son las llaves, que se puede sustituir en este caso por las. Se las dí a María. ¿A quién o a qué? En este caso ¿A quién? A María CI.
    Y siempre igual:
    Escribí a María. Lo escrito e no se sabe, puede ser una carta, una nota, etc. Pero eso que no sabemos es el CD. ( a María CI)
    Pegué a Juan. Lo pegado no se sabe, una paliza, un tortazo, etc.
    Pero eso es el CD. ( a Juan CI)
    Vi a mi madre. Lo visto es mi madre. El CD es mi madre.
    Espero haber ayudado. Una burgalesa.

  4. Pingback: Felio de M. J. Zapater (nota = 7,5) | El príncipe de ver-leer

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