Esta entrada es la típica que he estado intentando evitar mucho tiempo.
Por más que me la explicaban en el colegio, por más que oía a la profesora decir:
-Y ¿cómo sabemos si es complemento directo (C.O.D)? Eso es. Pasándolo a pasiva.
Por más que asentíamos, todos sabíamos que no nos había quedado claro y que uno no vive sus días pasando las frases de activa a pasiva.
Pasé como buena madrileña mi etapa de ‘laísta’ cuyo máximo ejemplo es el ‘la dije‘.
Un año me propuse cambiar el ‘la’ por el ‘le‘ y entonces pasé por la también típica fase: ‘sustituyo-todo-la-por-le’. A lo que le siguió un caos total y absoluto de sinsentidos.
Cuando el otro día a raíz del virus del Ébola te referiste al perro Excálibur y utilizaste un ‘le’ en vez de un ‘lo‘, se disparó la alarma y vi que era ahora o nunca. Sí, ahora ha llegado.
Hay que volver a la clase de la E.S.O. en la que llegábamos a la lección horrible del laísmo, leísmo y loísmo.
Te imploro Académico. Te imploro. Demuéstranos que esto se puede tratar de una manera sencilla y clara. Dinos algún truco. Lo que sea. Resuélvenos el misterio de cómo saber cuándo se utiliza cuál y si gustas repásanos el porqué del laísmo en Madrid o del leísmo en Valencia.
Sí, este es un tema que todo el mundo quiere evitar, tanto el que pregunta como el que responde, porque es complicado. Voy a intentar explicarlo de una manera clara y para ello te voy a dar cinco trucos, a ver si te ayudan. Como siempre, si a ti o a cualquiera le surge cualquier duda, preguntad. Para los que no tengan mucho tiempo (la entrada es larga), hay un resumen al final.
Antes de empezar con los cinco trucos, creo que es interesante explicar brevemente algunas cuestiones relacionadas con el problema del laísmo, loísmo y leísmo, es decir del uso de los pronombres personales la, lo y le donde no se debe. Vas a ver que es un lío, Carmencita, y que es normal que no te aclares, como dices en el título de la entrada, pero voy a hacer todo lo posible por simplificar. El que se sepa la teoría que salte directamente a los cinco trucos (como veis, ofrezco atajos como Ikea).
En español, entre otros complementos, tenemos el directo y el indirecto. La teoría es que el complemento directo se sustituye por la o lo, según si es masculino o femenino (o las y los en plural), y el complemento indirecto se sustituye por le (o les). Un primer problema es que en muchos casos no está claro si el complemento es directo o indirecto, como en Pegué a Carmencita. ¿Aquí seríaLe pegué o La pegué? En este caso la RAE dice que sería Le pegué. El problema es que en casos como este no está claro el significado de estos complementos. En teoría el complemento directo introduce una entidad directamente afectada y el indirecto una entidad indirectamente afectada, pero en pegar a alguien el complemento se ve claramente afectado. En cambio, en otro caso como mirar el paisaje, por ejemplo, donde el paisaje es complemento directo, el paisaje no está afectado tan claramente, aunque, claro, el paisaje no deja de ser lo que directamente recibe la acción de ver: es lo visto. Un lío, vamos. Para liar más la cosa, el complemento directo procede del acusativo en latín, pero en latín había construcciones de doble acusativo, es decir, construcciones que tenían algo así como dos complementos directos. Y encima en español tenemos complementos directos que se construyen con la preposición a, igual que los indirectos. Y luego hay un leísmo aceptado, pero otro no, y el laísmo y el loísmo y… ¡uf! Con todo esto creo que se ve de sobra el lío que hay montado. Lo importante es no desesperarse. Para evitar futuras equivocaciones espero que os ayuden estos cinco truquitos:
1. El terrible pero útil truco de la pasiva 2. El truco del a alguien en «verbo+algo+a alguien» para complemento indirecto 3. El truco de ¿A quién le dije eso? pero no *¿A quién la vi? 4. El truco de Juan dijo algo aun papel 5. El truco del sustituido por se
Y también veremos:
El famoso leísmo de persona aceptado ¿Por qué decimos Se lo dio y no *Le lo dio? La serie completa: li y lu
Y muchas curiosidades más.
¡Empecemos!
1. El terrible pero útil truco de la pasiva
Lo primero es que, sintiéndolo mucho, hay que decir que el truco de la pasiva generalmente es el más útil. Es decir, para saber si el correspondiente a Juan vio a Carmencita es Juan la vio o Juan le vio, basta con ver si el primer ejemplo se puede poner en pasiva con el complemento en cuestión como sujeto. En este caso se puede decir Carmencita fue vista por Juan, lo que indica que a Carmencita en Juan vio a Carmencita es el complemento directo y, por tanto, el pronombre correspondiente sería la: Juan la vio. En cambio, en Juan dijo a Carmencita un secreto, la pasiva no sería *Carmencita fue dicha un secreto por Juan, sino Un secreto fue dicho a Carmencita por Juan, porque el complemento directo es un secreto y no a Carmencita. Por eso aquí sería Juan le dijo un secreto y no *Juan la dijo un secreto, a pesar de que el pronombre se está refiriendo a una chica. Es importante tener claro que le sustituye al femenino cuando es complemento indirecto; no porque sea una chica hay que usar la.
La pasiva puede ser útil para un caso como escribir. Con este verbo muchos tendemos a decir Le he escrito un whatsapp a Carmencita con le pero A Carmencita la he escrito con la. ¿Está bien esto último? Con la pasiva lo podemos saber. Si pasamos este último ejemplo a pasiva, es decir, si decimos Carmencita ha sido escrita por mí, suena raro. Esto demuestra que a Carmencita es el complemento indirecto. Por tanto, debemos decir A Carmencita le he escrito.
Pero estoy de acuerdo en que lo de la pasiva puede ser un poco lioso. Aquí van otros trucos, a ver si os parecen más fáciles de aplicar.
2. El truco del a alguien en «verbo+algo+a alguien» para complemento indirectoPara mí este es el menos técnico, pero el más fácil y útil. Normalmente cuando tenemos la secuencia «verbo+algo+a alguien», ese a alguien se puede sustituir por le: Juan dijo algo a alguien ⇒ Juan le dijo algo. Lo mismo en casos como gustar algo a alguieno importar algo a alguien: Le gusta algo, Le importa algo. Con esto prevenimos el clásico *La dije una cosa, que es un caso de laísmo porque a quien le decimos algo es el complemento indirecto y, por tanto, estaríamos usando la en vez del correcto le: Le dije una cosa. Os recomiendo que os repitáis para vuestros adentros «Le dije una cosa, Le dije una cosa» o «Le dije que viniera, Le dije que viniera» y así se os quedará automático. El laísmo de casos como *La dije surgió en Castilla en el siglo XIV y, aunque algunos escritores famosos como Lope de Vega, Quevedo o Calderón de la Barca lo usaban, perdió prestigio y la RAE lo empezó a rechazar en el siglo XIX. Hoy aún se mantiene en algunos sitios como Burgos, Segovia, Ávila, Valladolid, Cantabria o Madrid. El loísmo, por su parte, que sería decir Lo dije a Juan que viniera ha sido rechazado por la RAE desde la primera gramática en 1771 (páginas 288 y 289 del pdf) y es poco habitual.
Hay algunas excepciones al truco anterior como llamar algo a alguien donde, aunque a alguien podría ser complemento indirecto, se recomienda tratarlo como complemento directo. Así, en un caso como Juan llamó Carmencita a su hija se prefiere Juan la llamó Carmencita a Juan le llamó Carmencita.
Hay otros casos en los que la cosa se pone complicada como en El viento enloqueció a Carmencita. ¿Ahí sería El viento la enloqueció o El viento le enloqueció? En este tipo de casos muchas veces la RAE acepta las dos, porque el complemento puede considerarse indirecto o directo. (Veremos luego que un ejemplo de este tipo con masculino como A Juan le enloqueció el viento, que a algunos os sonará bien, es un caso de leísmo de persona aceptado). También con un verbo como asustar, pueden tenerse las dos, Juan asustó a Carmencita ⇒ Juan la asustó o Juan le asustó, con una pequeña diferencia de significado. Pero esto ya es para nota. En todos estos casos, en los que yo también dudo a veces, recomiendo visitar el DPD y buscar directamente el verbo en cuestión. Si se pone, por ejemplo, enloquecer, en el buscador te sale la explicación.
3. El truco de ¿A quién le dije eso? pero no *¿A quién la vi?
Vamos con otro truco, y que nadie se asuste que luego resumo todo. Este puede ser un poco más difícil de aplicar. Una diferencia entre el complemento directo y el indirecto es que cuando aparecen en preguntas el complemento directo no puede aparecer a la vez como a quién y como pronombre lo, la (lo que se llama reduplicación), pero el complemento indirecto sí. Así, para un caso como Vieron a Carmencita habría que preguntar ¿A quién vieron? y no *¿A quién la vieron?, pero en un caso como Le dijeron a Carmencita eso la pregunta sería ¿A quién dijeron eso?, pero también se podría tener ¿A quién le dijeron eso? con a quién y con pronombre le. Esto quiere decir que a quién es el complemento indirecto en este último caso. Así que si tenemos un ejemplo como Vieron el tatuaje a la chica y queremos saber si es Le vieron el tatuaje o La vieron el tatuaje podríamos preguntar ¿A quién vieron el tatuaje?, pero como también se podría tener el pronombre, ¿A quién le vieron el tatuaje?, diríamos que es complemento indirecto y, por tanto, el pronombre sería le: Le vieron el tatuaje. Recordad que *¿A quién la vieron? estaba mal y ahí no se podía meter el pronombre porque ahí sí que era complemento directo y por eso había que decir A Carmencita la vi, pero A Carmencita le vi el tatuaje. ¿Se ve la diferencia?
4. El truco de Juan dijo algo aun papel
Otro truco. Cuando queramos saber si algo es un complemento indirecto, lo mejor es sustituirlo por una entidad que no sea una persona, aunque la frase suene rara, y si conserva la preposición a es que será un complemento indirecto. Así en el caso de Juan dijo algo a Carmencita, para saber si a Carmencita es complemento indirecto sustituimos Carmencita por ejemplo por un papel y tendríamos Juan dijo algo a un papel y no *Juan dijo algo un papel. Eso quiere decir que a Carmencita es el complemento indirecto y habría que decir, por tanto, Le dijo algo. En cambio, en Juan vio a Carmencita, si sustituimos a Carmencita por un papel, tendríamos Juan vio un papel, sin preposición a, por lo que ahí a Carmencita es complemento directo y diríamos Juan la vio. En los casos en los que se tenga un complemento sin preposición como el de Juan vio un papel el complemento es siempre directo y, por tanto, es Juan lo vio. Dicho de otra manera, el complemento indirecto siempre lleva a, por lo que un complemento como un papel, sin preposición, nunca será indirecto y nunca se podrá sustituir por le. Así si tenemos Tráeme el libro habría que decir Tráemelo. *Tráemele sería un caso de leísmo de cosa, rechazado por la RAE.
El famoso leísmo de persona aceptado
Y por fin llegamos al conocido leísmo aceptado, o leísmo madrileño, como a veces se llama. Es el uso de le para sustituir a complementosdirectos de persona masculina y solo en singular. Vi a Juan ⇒ Le vi. Se acepta este leísmo porque está muy extendido. De hecho, hasta 1796 fue la forma recomendada por la RAE (ahora se acepta, pero la recomendada es lo). Autores como Quevedo, Cervantes, Galdós o Juan Ramón Jiménez eran leístas de este tipo. Y escritores contemporáneos también; por eso este leísmo sí que se acepta. Parece que nació en Castilla y se extendió por casi toda España, menos por Andalucía y Aragón, que según Lapesa son «mejores guardianes de la distinción etimológica entre le, dativo, y lo,la, acusativo». Como he dicho este leísmo solo es válido para masculino singular. Esto quiere decir que no se acepta —ojo con esto— el leísmo de plural. En Vi a los niños, sería Los vi y no Les vi, aunque es algo que está muy extendido en la lengua oral. Yo, por ejemplo, diría Les vi. Todas estas cosas las podéis leer en los apartados §16.8h-k de la Nueva Gramática de la RAE. Poned en el buscador 16.8 y le dais a la camarita y vais pasando páginas.
Y esto nos lleva, Carmencita, a tu pregunta sobre lo que dije refiriéndome a Excálibur de que «a saber cómo le llamaban sus dueños». Ahí usé el le porque, aunque, como he dicho antes, con llamar se prefiere tratar el complemento como directo, estaba personalizando al perro, cosa que mucha gente suele hacer con animales domésticos. Así, si alguien pregunta «¿Has visto a mi perro Pencho?», yo, y muchos, contestaríamos «Sí, le he visto por el parque». Pero si alguien preguntara «¿Has visto a mi perra Bimba?», diríamos «Sí, la he visto», porque el leísmo de persona, como ya sabemos, es solo para masculino. A este respecto, creo que hay o había leísmo femenino (*A María le he visto) en zonas de influencia vasca.
5. El truco del sustituido por se
Otro truco para cuando haya dos complementos, como en Dio un libro a Carmencita, es que si sustuimos los dos complementos por pronombre, el sustituido por se es el complemento indirecto. En este caso sería Se lo dio y no *Se la dio, lo que indica que el complemento directo es masculino porque está sustituido por lo, y, por tanto, es un libro. Esto quiere decir que el se sustituye a a Carmencita y, por tanto, a Carmencita es el complemento indirecto y se diría Le di el libro a Carmencita y no *La di el libro a Carmencita.
¿Por qué decimos Se lo dio y no *Le lo dio?
Al hilo de esto, es bonita la explicación de que digamos se lo dio y no *le lo dio. En latín esta secuencia era illis illud. Esto dio en español algo como gelo (a partir de algo como elielo, como el glielo del italiano), donde la g se pronunciaba como la s en inglés en una palabra como vision, y acabó pasando al actual se lo.
La serie completa: li y lu
Y ya terminando, como veo que en el título de la entrada mencionas li y lu, Carmencita, te diré, para liar más la cosa y para tu desconsuelo que también existenli y lu. En primer lugar, li, aparte de ser el apellido que más gente tiene en el mundo, como dice Sheldon Cooper (ver el vídeo de abajo), en español antiguo existió hasta el siglo XIV en autores como Berceo usado a veces en vez de le. Aparte existe en italiano y catalán, por ejemplo.
Pero más curioso aún es que en el español de algunas zonas de Asturias y de Cantabria, tienen actualmente el pronombre lu además de lo en el complemento directo. Usan lu para sustantivos contables, como libro, pero lo para nombres no contables o de masa como trigo, incluso si son femeninos como agua. Así que si allí alguien ve un libro, lu ve, pero si ve trigo o agua, lo ve.
Y yo creo que con esto basta, Carmencita, que no ha sido poco. Supongo que te habrán surgido muchas dudas. La complicación del asunto hace que sea normal que la gente se líe y que sea difícil de explicar (y eso que me he saltado cosas, como lo de que para en casos como Juan trajo un regalo para Carmencita no introduce complementos indirectos, o posibles motivos del nacimiento del leísmo, el el leísmo de cortesía, o el uso de le como complemento directo en oraciones impersonales incluso en hablantes no leístas, como en Se les ve contentos, cuestiones que si alguien quiere luego puedo explicar en comentario). Por cierto, como esta es una entrada de blog que se puede modificar, agradecería que la gente comente y diga qué partes no se entienden bien para así entre todos poder hacer una entrada lo más simple y completa posible.
A continuación, para terminar, hago un resumen de lo más importante:
La regla general es que la y lo sustituyen al complemento directo y le al indirecto.
Para saber si un complemento es directo y se sustituye por lo, la o indirecto y se sustituye por le hemos visto cinco trucos:
El truco de la pasiva. Solo el complemento directo puede pasar a sujeto de pasiva: Vi a Carmencita ⇒ Carmencita fue vista por mí. La pasiva de Juan le dio un regalo a Carmencita no es *Carmencita fue dada un regalo por Juan, porque Carmencita es un complemento indirecto. La pasiva es Un regalo fue dado a Carmencita por Juan, porque un regalo es el complemento directo. Por tanto, en el primer caso a Carmencita es el complemento directo y en el segundo es el complemento indirecto y por eso se dice A Carmencita la vi, pero A Carmencita le dio un regalo Juan.
El truco de «verbo+algo+a alguien». En estos casos a alguien suele ser el complemento indirecto. Así, en dar algo a alguien o gustar algo a alguien el a alguien es el sujeto y se diría Le dio un regalo a Carmencita y A Carmencita le gusta la pizza.
El truco de la reduplicación en preguntas («a quién+le», pero no «a quién+la»). Solo el complemento indirecto la admite. Se puede tener ¿A quién le dio un regalo? pero no *¿A quién la vi?
El truco de Juan dijo algo a un papel (aunque suene raro). Si se pierde la preposición a, es complemento directo. Si sigue con preposición a, será complemento indirecto. Juan vio el papel y no *Juan vio al papel, pero Juan dio un regalo al papel y no *Juan dio un regalo el papel.
El truco del se.El complemento que sustituido por se es el complemento indirecto. Juan dio un regalo a Carmencita pasaría a Juan se lo dio y no a Juan se la dio. Como el lo sustituye a un regalo, el se sustituye a a Carmencita, por lo que es el complemento indirecto y se sustituye por le: Le dio un regalo a Carmencita.
Aplicando estos trucos sabremos que se debe decir:
Le dije una cosaa Carmencita y no *La dije una cosa a Carmencita;
Le di un regalo y no *La di un regalo;
Le pedí un euro y no *La pedí un euro;
Le pregunté que a qué hora venía y no *La pregunté que a qué hora venía;
A Carmencita le gusta que vengas y no *A Carmencita la gusta que vengas, etc.
⇒Los ejemplos con asterisco son casos de laísmo, que no está aceptado.
Y también se debe decir:
¿Ves el libro? Pues tráemelo y no *Pues tráemele;
El coche déjalo en el garaje y no *El coche déjale en el garaje. ⇒ Los ejemplos con asterisco son casos de leísmo de cosa, que no está aceptado.
A Carmencita la saludé y no *A Carmencita le saludé. ⇒ El ejemplo con asterisco es un caso de leísmo femenino, que no está aceptado.
Y valen las dos opciones, a veces con un pequeño cambio de significado en casos como:
A Juan le vi ayer, aunque lo recomendado es A Juan lo vi ayer. ⇒El primero es un caso de leísmo de persona masculino singular, que está aceptado.
Le llamaron tonta, aunque lo recomendable es La llamaron tonta.
A tu madre siempre hay que obedecerle o A tu madre siempre hay que obedecerla;
A Carmencita no le molestes o A Carmencita no la molestes;
A mi hermana la invitaron a ir al cine o A mi hermana le invitaron a ir al cine, etc. ⇒Lo mejor en estos casos es consultar el DPD por si acaso.
Y con esto terminamos. Lo dicho: espero vuestras dudas, quejas, lamentos y contraejemplos. Si salen muchas cosas, se puede hacer otra entrada más práctica con todo lo que aportéis.
Quería deciros a todos que el Académico me escribió el otro día diciéndome que en vez de abarcar un tema diga abordar un tema.
No se le escapa ni una y a mí me queda todo por aprender.
Reconozco que todavía sigo dándole vueltas a lo del que aproveche (sin tilde, otra sorpresa). Pero bueno, se vio que el tema es de extremos. Esos son los posts que me gustan!
Hoy os propongo un ejercicio.
Cerrad los ojos (en sentido figurado que si no no podéis seguir leyendo… Jajaja). Imaginaos que es un viernes noche y vais con vuestros amigos por la calle.
Tú vas más despacio con un par de amigos porque les estás contando algo que no saben.
Los que van más rápido que vosotros empiezan a tener una distancia considerable.
Llega un momento en que les quieres decir que no corran tanto, que la noche ya está hecha, que no hay nada por lo que apresurarse. Que la chica de labios rojos ni siquiera les ha mirado o que el chico por el que todas han ido a ese bar, no ha aparecido.
Y entonces te quieres referir a ellos, y gritarles:
-Ey, los que vais…?!?!?!?!?
Porque yo diría delante y lo escribiría así, pero es cierto que me entra la duda y quizás alguna vez haya dicho «alante»? E incluso ‘los que vais adelante’?
¿Existe «alante»?
¿Puede ser un mix de adelante, delante… Y como somos unos vagos decimos «alante»?
Qué lío.
Ya sabes, te necesito Académico.
Una vez más!
Carmencita
Hola, Carmencita:
En primer lugar, para que no haya confusión, debo aclarar que no es que no se pueda abarcar un tema y que haya que abordarlo: son cosas distintas. En el sentido que tú pretendías de empezar a tratar un tema, se debe decir abordar, pero en el sentido de que algo contiene un tema completo, se puede decir que abarca el tema entero.
Aclarado esto, vamos con lo de alante, que es interesantísimo y sirve para hablar de varias cosas. Mi opinión personal es que alante no es siempre una forma incorrecta de decir adelante, sino que es una forma distinta y, por tanto, no debería tratarse como incorrecta. Curiosamente, no me dejaron decir esto en mi tesis y tuve que disimular poniendo lo siguiente:
«Es interesante destacar que, en el caso de delante y adelante, es posible encontrar una tercera forma en español coloquial, alante, cuyas propiedades sería interesante analizar en el futuro, pues parece que no siempre es intercambiable con adelante.»
Este puede ser ese futuro, así que aprovecharé para explayarme. Pero, vamos por orden.
Lo primero es que la RAE considera que alante es una forma popular o descuidada que se debe evitar. En la Gramática, por ejemplo, se dice que alante es una deformación de adelante. En el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) se recomienda evitar alante en el uso esmerado del español.
Voy a tratar de explicar de la manera más sencilla posible —que el tema es complicadillo— por qué alante debería ser aceptado en algunos casos.
Una palabra deja de ser la forma coloquial o descuidada de otra cuando se empiezan a utilizar en distintos contextosy con distintos significados, es decir, cuando no son intercambiables dependiendo de si el registro es coloquial o no. Y esto es lo que pasa con alante y adelante.
Yo utilizo alante para indicar dónde está algo como en Juan se sentó alante. Pero utilizo adelante para indicar una dirección como en Siguieron adelante o Dio un paso adelante. Yo no podría decir *Juan se sentó adelante. Y si dijera *Siguieron alante no querría indicar dirección sino en qué lugar siguieron. Así en el ejemplo que ponías, «Ey, los que vais….», yo completaría con alante o, como mucho con (por) delante, pero nunca con adelante, por mucho que me esmerara.
Y esto nos lleva a la siguiente pregunta: ¿cuál es la diferencia entre alante y delante? En los demás casos de adverbios locativos (detrás/atrás; debajo/abajo, por ejemplo) para localizar algo se diría o Está atrás o Está detrás. La diferencia es que atrás se utiliza para localizar algo dentro de otra cosa. Por ejemplo, hablando de un coche, si se dice Juan se sentó atrás, quiere decir que Juan se sentó dentro del coche en la parte de atrás. Pero detrás suele indicar que algo se localiza fuera. Así, si se dice Juan se sentó detrás del coche, lo que se quiere decir es que se sentó fuera del coche por detrás. Se podría decir Juan se sentó detrás para indicar que se sentó en la parte de atrás del coche, pero eso es otra historia más complicada que luego si quieres puedo explicar.
Seguramente alante se formó como equivalente de atrás y abajo, en los que se añade directamente a- a la preposición tras y bajo (para la parte superior se utiliza cima en encima y riba en arriba, donde ripam es ‘orilla’). En estos casos no hay una forma como adelante, es decir, no hay un *adetrás o un *adebajo. Por eso alante se usa en los mismos casos que atrás y abajo. Por tanto, igual que se dice Fueron para atrás no estaría mal decir Fueron para alante (p’alante sería pasarse). A este respecto, la RAE recomienda no usar *Fueron para adelante y usar, en cambio, Fueron para delante. Lo malo de esto es que uno no diría *Fueron para detrás, sino Fueron para atrás. La forma alante resuelve este problema: Fueron para alante.
Por tanto, como decía, para mí alante debería considerarse una forma independiente y no una forma descuidada de adelante. Pero, ¡ojo!, es necesaria una aclaración. Hay que tener en cuenta que en español hay muchos dialectos e idiolectos (manera propia de expresarse). En mi idiolecto, alante no es una forma descuidada, sino una forma distinta, como he expuesto, pero esto no quiere decir que haya hablantes del español para los que alante sea una forma descuidada, en caso de que puedan decir Se sentó adelante. Una forma descuidada mía sería, por ejemplo, decir Me han pillao, donde podría decir con el mismo sentido, y esto es lo importante, Me han pillado; pero en el caso de Me senté alante, no podría decir Me senté adelante, y en el caso de Di unos pasos adelante no podría decir con el mismo sentido Di unos pasos alante. Pero, por ejemplo, p’alante sí que sería forma descuidada porque puedo decir para alante con el mismo significado, a no ser que esté cantando la canción de Ricky Martin y el número de sílabas no cuadre.
Consciente de que es un tema peliagudo, abro, como siempre, el turno de dudas, preguntas y quejas.
Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones y que vengas con las pilas cargadas porque este curso promete.
Como hay que ponerse manos a la obra he decidido que deberíamos dar un repaso al imperativo. ¡Hay tanta gente que lo utiliza mal!
Está el mítico: pasaRlo bien.
Situación viernes a las 22:30: -¿Te vienes al final a las copas?
-No puedo! PasaRlo bien (cuando debería ser: pasaDlo bien).
Siempre hay alguna amiga que intenta recordar que no se dice así y se dice PASADLO pero la susodicha cada vez que ponga la frase seguirá diciendo PASARLO. No hay remedio. Y en el fondo ya hasta te hace gracia!
Luego está el típico:
-Venga, veniros! Cuando se debería decir: veníos, ¿no?
Y por último, uno que me costó mucho aprender y que al principio, cada vez que lo usaba, me sonaba rarísimo:
En vez de iRos lo correcto es iDos.
Me estoy acordando del famoso ‘si me queréis irse‘ de la gran Lola Flores.
Pues eso, en tono imperativo, contéstame pronto que estamos ansioso de tus lecciones!
Un beso
Carmencita
Querida Carmencita:
Sí, he disfrutado mucho de mis vacaciones y vengo, como podrás ver por esta respuesta tan larga, con muchas ganas para este curso. Espero que tú también hayas disfrutado mucho.
Me alegra empezar con el imperativo porque es un tema muy interesante y es verdad que a veces no lo utilizamos del todo bien, aunque, como siempre, todo tiene su explicación.
En primer lugar, lo de decir ¡Pasarlo bien! en vez del correcto ¡Pasadlo bien! es muy típico. Este uso se puede deber a que otras formas relacionadas con dar una orden se construyen con el infinitivo, que es la forma acabada en –r: «A comer» o «Tienes que comer» o «Hay que hacer eso». Es parecido al uso de empujar o tirar en los carteles las puertas de las tiendas.
También el uso de la –r final podría deberse a que es más fácil pronunciar una –r final que una –d (muy pocos pronunciamos bien la –d final de Madrid, por ejemplo) y más cuando detrás hay un pronombre, como en pasadlo. Fíjate que, por ejemplo, en español espalda viene de espatula (que es como llamaban a los omóplatos en latín), lo cual por evolución normal habría dado espadla, pero como era difícil de pronunciar se empezó a decir espalda y así se quedó. De hecho, por ejemplo en el Quijotese puede ver esto en el imperativo, como en «pedilde perdón» en vez de «pedidle perdón»
Por tanto, aunque lo correcto es decir «Pasadlo bien», está justificado que la gente lo evite.
Luego, lo de veniros es también muy típico. Lo lógico habría sido venidos juntando venid con os, pero en español es muy típico que se pierda la -d- entre dos vocales (como pasa en «Se ha enfadao», por ejemplo) y se tiene veníos. Lo que no es tan fácil es que se pierda una –r- entre vocales y, por tanto, el que usa el imperativo como venir, en vez de como venid, es normal que diga veniros. Como curiosidad diré que en una novela que estoy escribiendo el protagonista, que es un friki de la gramática, decide no empezar con una chica porque en un whatsapp ella le pone «Veniros» en vez de «Veníos» para invitarle a él y a una amiga a una fiesta. Pero bueno, no he venido a hablar de mi libro, así que sigamos con el imperativo.
Solo hay una excepción a lo de veníos y es el verbo ir. Siguiendo la norma, debería ser íos, pero suena fatal, suena a actualización del iphone, así que se mantiene la –d-: idos. Seguramente porque idos es igual que el participio, la gente lo evita y suele decir iros.
Una de esas formas de evitar el idos podría ser lo de «si me queréis irse», pero la cosa es que en Andalucía y en algunos otros sitios es común usar el infinitivo y pronombre de tercera persona, se, para el imperativo: irse. Mi abuela, sin ir más lejos, para que nos sentemos a comer dice «¡Sentarse!». Es incluso posible oír «¡Irsen!», lo cual es muy bonito porque se añade una –n final típica de otras formas de tercera persona del plural como dicen, dijeron, dirán, dirían, etc. Algo parecido pasa en los casos del pasado como dijistes, donde se pone una -s final para una segunda persona del singular como pasa en las demás formas (dices, dirás, dirías, dijeras, etc.). Y también pasa en el imperativo de algunos verbos como en «¡Oyes, hazme caso!» en vez de «¡Oye, hazme caso!» o en «¡Ves ahí!» en vez de «¡Ve ahí!».
Otra cosa que se oye, aunque menos, es lo de «¡Váyasen!» en vez de «¡Váyanse!», cambiando el lugar de la n. Yo siempre me acuerdo de esto cuando veo furgonetas de la empresa Salvesen. Y también está el «¡Se sienten, coño!» que no sé si es porque Tejero se comió el que («¡Que se sienten, coño!») o si es porque cambió el pronombre se de sitio («¡Siéntense, coño!»).
Otra cosa interesante es que en general solo hay formas del imperativo especiales para la segunda del singular y la segunda del plural (di, decid), pero hay un verbo que tiene forma especial para la primera persona del plural (nosotros). ¿Se te ocurre cuál puede ser?
Una última curiosidad es que aunque no hay forma oficial para el imperativo pasado, porque no tiene sentido dar una orden para algo pasado, sí que hay una expresión que se asemeja, como es la del infinitivo compuesto, es decir, la de casos como «¡Haberlo dicho antes!» o «¡No haber venido!».
Dejo para otra ocasión, que creo que por hoy ya me he pasado y es imperativo no extenderse demasiado, lo de cómo escribir las formas dígannos y digámoselo, por ejemplo.
Y esto es todo. Espero no haberte asustado con tanto imperativo, Carmencita.
No sabes cómo me gusta recibir mensajes con peticiones y dudas para ti.
Te has vuelto todo una eminencia. Espero que no se te suba… 🙂
Esta vez mi padre, don Mariano, me ha insistido en que te pregunte.
-¿Cómo se dice: Te he comprado un libro de ‘El Bierzo’ o te he comprado un libro del Bierzo?
-¿Hemos quedado en la calle de ‘El Jazmín’ o del Jazmín?
-¿El 12 de octubre es la virgen de ‘El Pilar’ o del Pilar?
¿Cómo hacemos con estas contracciones?
Muchas gracias como siempre,
Carmencita
Hola, Carmencita:
Me alegra mucho que te lleguen dudas y más si proceden de personas como don Mariano.
La respuesta a lo que pregunta en esta ocasión es que depende del caso. Si el artículo forma parte del nombre propio, como en «El Cairo», sería «de El Cairo», pero si el artículo no forma parte, como en «el Bierzo», entonces es «del Bierzo». Otro caso como «El Cairo» es «El Escorial». Y otro caso como «el Bierzo» es «el Retiro».
Una forma de saber cuándo el artículo es parte del nombre propio, aunque a veces es difícil, es utilizando un demostrativo como este o poniendo un adjetivo delante. Si se mantiene el artículo, esto quiere decir que forma parte del nombre. Por ejemplo, sería «Este El Cairo no me recuerda al de la última vez», pero «Este Bierzo es muy distinto al que conocí», o «el extravagante El Cairo», pero «el magnífico Bierzo».
Con «calle del Jazmín» y «Virgen —con mayúscula, por cierto— del Pilar» ocurre lo mismo que con «el Bierzo». El artículo no se considera parte del nombre propio y, por tanto, se puede hacer la contracción del.
Y por último, otra curiosidad relacionada con esto es que con los títulos de los libros que empiezan por el no se hace contracción, como se ve en «el primer capítulo de El hobbit». Pero, si lo que decimos no es el título completo, sino el nombre por el que se suele llamar al libro, entonces sí que hay contracción, como en «el tercer capítulo delQuijote». Y lo mismo con los apodos. Por eso en el título de esta entrada he puesto «del Académico» y no «de El Académico», igual que ocurre en otros casos como en «los cuadros del Greco».
Los que hayáis visto el vídeo homenaje a Alfredo Di Stéfano con la canción de «My way» puede que os hayáis fijado en que en los subtítulos en español se traduce «Yes, there were times, I’m sure you knew / When I bit off more than I could chew» como «Hubo tiempos, seguro que lo sabes/ en los que di de sí más de lo que podía». Lo recomendado por la RAE es «di de mí» para evitar la llamada discordancia de reflexividad o la falta de concordancia entre el sujeto y un pronombre referido a él.
Que nadie se preocupe, porque esto es algo normal. Pasa en otros casos como en «Volví en sí» donde habría que decir «Volví en mí», o en «Estoy fuera de sí» donde lo recomendable sería «Estoy fuera de mí». La explicación de que lo usemos así es que tomamos expresiones como «dar de sí» como un todo invariable y no hacemos la concordancia.
Los que no hayáis visto el vídeo lo podéis ver aquí.
Aunque tú no lo sepas, estás muy presente en mi vida.
No te imaginas cuántas veces puedes aparecer en mi día a día.
Te preguntarás cómo empezó mi historia contigo, pues te la voy a contar.
Hace un par de años iba en el coche con Santi y Gorka hacia Fuenterrabía.
De repente, al pasar por delante del Guggenheim Santi dijo:
-¿Nos echamos una foto?
Me entró la risa y pensé: ¿Echar una foto? Pero de dónde ha sacado esto????
Lo curioso es que cuando estábamos a punto de hacernos la foto (de toda la vida se dice hacerse una foto ) su amigo dijo:
-Venga, que os la echo yo.
Me empecé a dar cuenta de que mucha gente decía echar una foto. Y cuando empecé a indagar… ¡Madre mía! Pero si protagonizas millones de acciones….
Y yo que sólo recurría a ti para echarte de menos!
Así que he decidido dedicarte una entrada a ti solo, al maravilloso verbo ECHAR (sin H porque… lo primero que se echa de echar es la H. Hecho es del verbo hacer).
Voy a intentar enumerar todas las frases que he ido escuchando. Académico, por favor, dinos desde el punto de vista prescriptivo o normativo si se pueden usar o no. Y ya que nos aclaraste que tú eres de la escuela explicativa, explícanos, si puedes, por qué la gente lo usa, por favor!!!
Aquí voy:
-Echar una foto (ya me he ido acostumbrando, pero sigo resistiéndome a decirlo. Hacer una foto, sacar una foto, pero no echar!!!!!).
-Echar en la televisión (Otra que protagoniza todos los debates, se dice poner en la tele, no echar en la tele, ¿no?).
-Echar la ropa a lavar (Prefiero esta versión que tirar la ropa a lavar…)
-Echar por la borda, aunque tirar por la borda suena bien.
-Echar una mano
-Echar la bronca
-Echar de casa
-Echar humo
-Echarse a reír
-Echar en falta
-Echar a perder
-Echar la carta (tirar la carta… me quedo con echar la carta sin duda!!!!)
-Y ya puestos… echar un polvo, aunque también prefiero la versión hacer el amor, jajajaja.
Bueno Académico, a ver qué nos cuentas que sé que hay muchas personas pendientes de esto. A todos, ¡¡¡animaos a decirnos qué opináis!!! ¡¡¡Y qué opción usáis!!!
Gracias como siempre,
Carmencita
Hola, Carmencita:
Es verdad que el verbo echar aparece mucho. La respuesta rápida es que esto se debe a que es una palabra muy expresiva, es decir, permite al hablante manifestar con viveza lo que siente. Pero vamos a analizar qué significa esto con más detalle.
Lo primero es que echar viene del verbo iactare, que en latín significa ‘tirar’ (con ese grupo -ct- que pasa a -ch- como en pecho de pectus, leche de lac, lactis, o bizcocho de bis coctus, es decir ‘cocido dos veces’). Ya en latín iactare era un verbo bastante expresivo, a veces incluso con una connotación negativa o despectiva. Por ejemplo, se usaba con el significado de proferir insultos o amenazas.
El español echar heredó esta expresividad, también en algunos casos con connotación algo negativa, como se ve en que cuando se echa a alguien es que se le despide del trabajo o se le expulsa de algún lugar. Echar se usa en otros contextos negativos como en echar la bronca o echar la peta, echar pestes, echar el bofe, echar humo, echar a perder, echar por la borda, etc. Este matiz negativo que tiene echar podría explicar por qué, si a mi amigo Nacho le pides que te eche agua, te dirá que en todo caso te sirve, que se echa a los cerdos y se sirve a las personas. También pude sonar mal echar un polvo oun quiqui.
Pero, ojo, echar también aparece en otras expresiones como echar de menos,echar una mano, echarse un piti,echarse la siestaoechar el rato, donde no suena mal y encima implica que la acción que se realiza es bonita, como en echar de menos, o placentera. Lo que está claro es que en todos los ejemplos, muchos de ellos precisamente de la lengua coloquial, se ve que hay una expresividad que no se tiene con otros verbos como poner o hacer. Por ejemplo, no queda tan mal poner la ropa en la lavadora como echar la ropa a lavar (o tirar la ropa a lavar, que tirar también es bastante expresivo), y no es lo mismo echarse la siesta que dormir la siesta; quizás también por eso hacer el amor suena mejor de lo que sonaría si existiera echar el amor.
Una posible reacción ante tanto uso de echar sería tacharlo de palabra baúl o comodín, alegando que su uso demuestra pobreza de léxico o de vocabulario. En tal caso, en vez de decir echar a alguiendel trabajo habría que usar despedir, habría que usar servir por echar, haciendo caso a mi amigo Nacho, etc. Y así se evitaría el uso de echar en casos como echar en la televisión,echar en el cineoechar una foto, diciendo transmitir en la televisión, proyectar en el cine o poner en el cine (aunque poner podría considerarse palabra baúl, suena mejor que echar) y tomar una foto o hacer una foto, que no suenan tan mal como echar una foto.
Mi consejo es que, en casos como echar en la tele, echaren el cine o echar una foto, efectivamente se debe tratar de evitar el uso de echar, aunque sea usando poner en la tele o hacer una foto, si es que no queremos parecer demasiado cursis diciendo transmitir o tomar. La razón es que en estos casos la expresividad de echar no está plenamente justificada. Sí podría estarlo, por ejemplo, en casos como echar la bronca o echar a la calle. Y luego, para casos en los que uno mismo hace algo y la expresividad está justificada por el deleite o beneficio que pueda producirnos la acción, como en echarse la siesta y demás, echar se puede usar sin problemas. Creo que en un contexto en el que se pretenda una comunicación rápida y directa no pasa nada por usar palabras baúl, libres de florituras que puedan dificultar o ralentizar la comprensión. Eso sí, en cuanto podamos utilizar un estilo más elaborado, recomiendo fervientemente que lo hagamos, utilizando palabras con un significado más preciso, con más matices. Es una forma de disfrutar del lenguaje. Pasa lo mismo que cuando alguien se prepara algo de comer rápido o elabora un buen plato. En ambos casos come, pero disfruta más de la segunda forma. Un buen método para ampliar vocabulario es buscar sinónimos en el WordReference. Hay hasta aplicación de móvil.
Pero, además, en favor de echar, conviene decir que, al margen de todo esto, no siempre el uso de echar implica escasez de vocabulario. Como bien se dice en la Gramática de la RAE, verbos como echar y otros como dar, hacer, tomar o tener pueden aportar algún significado adicional al elemento con el que se combinan. Por ejemplo, en Echó una mirada al cuadro se implica que la mirada es puntual y, por tanto, dura poco, frente a Miró el cuadro, que se puede hacer durante un tiempo. También se usa echar con un significado de ‘empezar a hacer algo’, que se llama incoativo, como en se echó a reír. Además, en algunos casos no es fácil encontrar un verbo que sustituya a expresiones formadas con echar como pasa con echar una partida o echar un pulso.
Por lo tanto, la conclusión es que no solo podemos usar el verbo echar tranquilamente, siempre y cuando no abusemos de él en casos en los que la expresividad no esté del todo justificada y lo escribamos bien (recordad: Te echo de menos), sino que además es completamente normal que lo usemos tan frecuentemente.
Para terminar, ejemplifico la expresividad del verbo echar con una canción que lleva ya algunos veranitos deleitándonos :
Hola, Académico (se me hace raro lo de la coma, todo hay que decirlo!):
Lo de hoy no es una pregunta directa, aunque ya sabes que luego lanzo veinte seguidas.
Aunque hay mil temas que quiero tocar y preguntarte, tiempo al tiempo, últimamente hay dos temas recurrentes: bodas e hijos.
Sí, me creo que a ti también te pase y te suene esto… 🙂
Lo cierto es que tres (TRES, TRES!!!) amigas están embarazadas. Y una está hoy mismo luchando con la oxitocina, que se ha convertido en la palabra más repetida en el chat de amigas.
Aunque abordaré todo lo referente a lo que una boda da de sí en cuanto a vocabulario, expresiones y actuaciones, hoy viendo cómo mi amiga iba a convertirse en madre no he podido evitar acordarme de mi Madre y de todas las cosas que me ha ido corrigiendo a lo largo de los años.
Todo empezó un verano en Menorca. Mis padres alquilaron una casa con tres pisos. En Madrid vivimos en un bajo y ahí empezó todo.
Yo estaba emocionada y me pasaba las mañanas gritando:
-Mamá que ya bajo abajo.
Y mi madre me gritaba una y otra vez:
-Hija, bajar siempre es abajo.
De verdad si no le dije yo mil veces ‘bajo abajo’ o ‘subo arriba’ ella no me dijo mil más ‘bajar siempre es abajo y subir siempre es arriba’.
Lo mismo ocurrió con el TRAJE DE BAÑO. Toda mi vida diciendo bañador y ese verano mi Madre decidió que se decía TRAJE DE BAÑO porque… ‘Hija, bañador es el que baña’.
Es curioso como cada Madre tiene sus fijaciones. Este fin de semana Teresa me decía:
-Mi Madre siempre me dice que hay una de las dos que no es correcta: mi culpa o culpa mía… Pero ahora no me acuerdo de cuál.
Así que se nos planteó la duda. ¿Se dice es mi culpa o es culpa mía? Al hilo de esta duda: detrás de mí o detrás mío.
¿Lleva tilde ese mío/a?
Sería genial que os animaseis a contarnos qué cosas os han repetido vuestras madres hasta la saciedad (por favor expresiones no, pues habrá un post dedicado en exclusiva al ¡Qué aproveche! y similares).
Académico requiero tu sabiduría una vez más.
Atentamente.
Carmencita
Hola, Carmencita:
Voy por partes sin enrollarme demasiado.
En primer lugar, lo de la coma en el saludo se debe a que el nombre es un vocativo, o palabra con la que se llama a alguien. Si no pusieras la coma, podría haber confusión. Por ejemplo, no es lo mismo ¿Qué tal, Juan? con coma que ¿Qué tal Juan? sin coma. En el primer caso le preguntas a Juan que qué tal está. En el segundo caso le preguntas a alguien qué tal le ha ido a Juan.
Me alegra que la oxitocina u hormona del amor te inspire para la siguiente pregunta. Antes de nada, aprovecho para dar la enhorabuena a las futuras madres y a todas las parejas que se casan estos días.
Lo de bajar abajo y subir arriba, o entrar dentro, son casos de redundancias en el español, que no son incorrectas. En las lenguas son frecuentes los casos de redundancia. Por ejemplo, el español es una lengua de doble negación, cosa que se puede considerar redundante. Decimos No hice nada, cuando bastaría con decir Hice nada o No hice algo. En inglés, por ejemplo, no se dice I didn’t do nothing con doble negación, sino I didn’t do anything. Con bajar abajo también hay redundancia, pero no se puede considerar que esté mal gramaticalmente. Bajar indica que la acción se realiza hacia abajo y abajo indica que el sitio al que se llega está más abajo del lugar del que se parte.
La discusión con lo del traje de baño (si te sirve de consuelo, no eres la primera que la tiene) se debe a que la palabra bañador puede no verse como natural morfológicamente, precisamente por lo que dice tu madre de que no es el que baña, pero, claro, el sufijo –dor es muy complicado (y, si no, que se lo pregunten a una amiga que ha hecho una tesis de 400 páginas solo de los sufijos –nte y –dor). La cuestión es que –dor puede dar nombres de utensilios, además de nombres de gente que hace algo. Por ejemplo, agarrador es algo que sirve para agarrar o para agarrarse y no solo la persona que agarra algo. De igual forma bañador se podría entender como lo que sirve para bañarse. Por tanto, puedes usar bañador perfectamente, y además con el diccionario de la RAE de tu parte, que contiene esta acepción. El motivo por el que a tu madre le puede chocar es porque supongo que bañador se empezó a usar o a extender hace poco, usándose antes solo traje de baño.
Y, por último, lo de culpa mía se puede decir. La clave es que el posesivo puede ir delante: culpa mía > mi culpa. En este sentido, también son correctos otros casos en los que se el posesivo pueda ir delante, como en contra mía > en mi contra.
En cambio, en casos en los que no se puede poner el posesivo delante como en debajo (*mi debajo, *mi encima), no se puede decir *debajo mío ni *debajo mía, sino debajo de mí. Pero sí se puede por ejemplo alrededor mío, porque se puede decir a mi alrededor. Pero, ojo, nunca se puede *en contra mío ni *culpa mío ni *alrededor mía, en los que el posesivo no concuerda con contra, culpa y alrededor, respectivamente.
Y ya para terminar, mío tiene que llevar tilde para indicar que hay un hiato, es decir, que la palabra se pronuncia en dos sílabas: mí-o. Si no se pusiera la tilde, la palabra se pronunciaría en una sola sílaba, como ocurre con vio del verbo ver, por ejemplo, que no lleva tilde.
Esto es todo. Como siempre, no dudes en preguntarme cualquier cosa que no veas clara.