Mejor «la». En femenino «le» por «usted» (leísmo de cortesía) se acepta, especialmente en saludos, pero se usa menos: http://t.co/nSAJIkd5vc
— Gramática Carmencita (@carmencitagram) April 20, 2015
Gramática
¿«Fregasuelos» o «Friegasuelos»?
Hoy nos hacen otra consulta por el Facebook. En relación con la noticia que saca hoy La Razón de que las empresas están descuidando la gramática, AGUA CERO Impermeabilizaciones pregunta:
Esta es la respuesta del Académico:
Hola:
La verdad es que nunca me había fijado en lo de fregasuelos y, si lo había hecho, seguramente habría pensado que estaba en portugués, que es la lengua en la que muchas veces están los champús (el mío de J&J: «não causa lágrimas») y otros productos de cualquier tipo de limpieza. Para comprobarlo, me he ido al armario y, efectivamente, en el primer bote que he cogido lo he visto:
Ahora veo además que en portugués el producto para el suelo se llama lava-chão.
Ante algo como fregasuelos, hay que empezar diciendo que el verbo fregar es de los complicadillos. Hay muchos que aún hoy dicen «Yo frego», en vez de «Yo friego». Como siempre, antes de corregir sin más a la gente, se puede encontrar una explicación para este supuesto error, con la que se va a ver como no es tan grave el decir «Yo frego».
Y es que el verbo fregar, junto con otros como pensar, en su origen tenían una e cerrada (ẹ), igual que prender y, por tanto, su presente debería haber sido, por reglas generales en la evolución del español frego o penso, igual que se tiene prendo y no priendo. Pero, por contagio de otros verbos como siento o pierdo, que tenían e abierta (ę), se formaron friego y pienso. Es decir, que el que dice «Yo frego» en verdad está siguiendo con las normas regulares del español. Solo la e tónica abierta se debería diptongar, como en siento.
Pero por uso mayoritario en la lengua culta, la RAE recomienda friego, a pesar de que se contraviene así la evolución regular del español:
En ese sentido, y, sabiendo que en la composición de palabras como friegasuelos se toma la forma de presente con diptongo (friego) aunque no caiga en sílaba tónica, lo correcto sería friegasuelos, tal y como recomiendan la RAE y la Fundéu.
En el nuevo Diccionario también vemos otro compuesto formado así con fregar, friegaplatos (y no fregaplatos). Por cierto, yo uso bastante friegaplatos, ante lo que la gente me mira mal porque les suena más fino lavavajillas (como mucho, admitirían lavaplatos). Pero las tres están en el Diccionario, sin ninguna marca sobre el nivel de uso, así que no hay motivo para que me miren mal.
Se forma, pues, friegasuelos y no fregasuelos igual que diríamos pierdebalones y no perdebalones.
En vista de todo lo dicho, ahora ya sabemos que según las normas actuales friega y, por tanto, friegasuelos serían las formas correctas, pero que según las normas regulares en la evolución del español, lo correcto sería frega y, por tanto, fregasuelos.
¿«De parte mía» o «de parte de mí»?
Por Facebook Pilar nos hace la siguiente pregunta:
Esta es la respuesta del Académico:
¿Qué opináis? ¿Vosotros dirías y de la mía? ¿Os pondrías delante?
¿Cusco, el Perú y cebiche?
Hoy Carmencita estrena nueva sección: los gramavídeos. Para eso, nos envía un precioso vídeo desde un lugar insuperable, Machu Picchu, con tres jugosas preguntas:
1. ¿Cómo se dice: Cusco o Cuzco?
Respuesta breve: Las dos están aceptadas, aunque la más usada es la segunda.
Efectivamente, aunque Cusco es el nombre oficial, fuera de la zona, lo más usual es encontrar Cuzco. Aun así, las dos formas están aceptadas. En cambio, aunque en el DPD se admite cuzqueño y cusqueño, veo que ni en el anterior ni en el nuevo Diccionario se recoge cusqueño. Preguntaré por qué.
Ahora bien, ¿de dónde viene la doble posibilidad Cuzco-Cusco? En zonas seseantes, es decir, aquellas en las que se pronuncia el sonido interdental de la z como una s, la gente tiene los mismos problemas con la ortografía que en España tenemos con la b y la v. Por eso, no es raro encontrar consejos o apuntes ortográficos como el siguiente en sitios como Instagram:
Cuando llegó al español el nombre de la ciudad que en quechua se llamaba algo así como Qusqu, la gente dudó si escribirlo con z o s. De ahí que en textos del siglo XVI se puedan encontrar las dos variantes (incluso en un mismo autor). Antiguamente había muchos más casos de Cuzco (cronistas como Bartolomé de las Casas o Fernández de Oviedo se encargaron de subir el número de ejemplos). Ahora veo, por ejemplo, que en el CREA hay más o menos el mismo número de casos (512 casos de Cuzco en 127 documentos y 401 casos de Cusco en 161 documentos), claro que de estos últimos 376 son de obras peruanas. Y en el CORPES hay 327 casos de Cuzco en 123 documentos frente a 402 casos de Cusco en 240 documentos, es decir, más, aunque de ellos 315 son de Perú y solo 5 de España.
Para entender el seseo y por qué se usó la z para transcribir la s del quechua, hay que tener en cuenta que en aquella época la z aún no representaba (o, al menos, no de manera general) nuestro sonido de la z actual, sino algo como ds.
La confusión ha llegado hasta hoy. Se quejaba Lázaro Carreter en El dardo en la palabra de que apellidos de futbolistas como Valdez
y Ozorio se pronunciaran tal cual y no [Valdés] y [Osório] con s. La escritura con z de apellidos como Valdés podría explicarse por ultracorrección (de la que ya hablaré). Aquí la ultracorrección nacería a partir de un intento de no caer en el error de confudir la s y la z. De esta manera, considerando un error escribir Valdés con s porque no se ajustaría al modelo de otros apellidos como Fernández, que sí que se escriben con z, se ultracorregiría y se escribiría Valdez. Entendiendo que es un caso de ultracorrección del que lo ha escrito, el que lo lee no debe caer en el error y debe pronunciarlo con s, que es como en teoría lo pronuncia incluso el que lo escribe así.
Lo mismo pasa con el apellido de Hugo Chávez. Este apellido procede del portugués Chaves (que significa ‘llaves’), es decir, como el del exministro Manuel Chaves. Por tanto, si hacemos caso al ex director de la RAE, aunque se escriba Hugo Chávez, habría que pronunciarlo con s. No obstante, en este caso, curiosamente ni sus más allegados lo pronuncian así. En el siguiente vídeo, hacia el segundo 50, se puede escuchar unas cuantas veces pronunciado como z:
La confusión llega hasta las calles de Madrid. Hay una calle perpendicular a Arturo Soria cuyo nombre se puede ver escrito de las dos formas:
No he encontrado quién era el tal Eladio (si alguien lo sabe que nos lo cuente, por favor), pero sí que su apellido procede de la localidad de Jaén llamada Vilches. El nombre de esta parece que procede de la expresión latina in vilicis ‘en la villa’. Nuevamente nos encontramos ante una ultracorregida z, que muestra el afán de asemejar el apellido a otros terminados en -ez (terminación de la que también hablaré).
Lo mismo que hemos visto con Cuzco se puede aplicar a Nazca.
2. ¿Vengo del Perú o Vengo de Perú?
Esto es algo que me sorprendió cuando trabajé en la Gramática. Desde algunos países americanos pidieron expresamente que se nombrara a su país con el artículo delante, que es como frecuentemente se nombra a estos países en América. Uno de aquellos países fue precisamente Perú, que (salvo en el Prólogo) en la Gramática pasó a denominarse el Perú. Otros países fueron Argentina, Ecuador, Uruguay y Paraguay, que se denominan en esta obra la Argentina, el Ecuador, el Uruguay y el Paraguay.
Para liar más la cosa, una hablante ecuatoriana me asegura que ella diría Voy al Ecuador, con artículo, pero Vengo de Ecuador, sin artículo, siempre referido al nombre del país. A saber.
¡Ojo! En estos casos el artículo no forma parte del nombre oficial y no se escribe con mayúscula (el Perú), como sí ocurre en el caso de El Salvador.
3. ¿Cebiche o ceviche?
Esta pregunta también nos la hicieron desde el blog de crítica gastronómica Gourmeteo, en el que han optado por ceviche. (¡Muchas gracias por la mención!)
¿Cómo es en verdad? La Ortografía de la RAE recomienda cebiche mejor que ceviche, aunque considera correctas ambas y las recoge en su Diccionario.
También existen y se aceptan las variantes sebiche y seviche, que son justo ejemplos que muestran la confusión de s y z de la que hemos hablado antes. Aquí también se prefiere sebiche a seviche.
Supongo que se prefieren las formas con b porque se acercan más a la etimología, bien sigamos la versión peruana de que
la palabra procede de cebo, o bien la de la RAE de que la palabra tiene el mismo origen que escabeche y procede del árabe sikbāǧ (con la que se denominaba al método de conservar carne en vinagre), aduciendo que a veces se usaba escabechar para referirse a una cocción del pescado en naranja agria.
Por lo tanto, para Gourmeteo: Podéis dejar la forma con v, que no está mal. Con más razón si queréis mantener la manera de escribirlo del sitio del que habláis (eso sí, CEVICHERÍA, a pesar de estar en mayúsculas, debería llevar tilde):
Y esto es todo. Quedo a la espera, Carmencita, de más preguntas desde lugares exóticos.
Bueno, antes de acabar me gustaría aportar un escalofriante dato. El nombre de Machu Picchu procede de machu, que significa ‘hombre viejo’, y pikchu , que significa ‘pico o montaña’. No sé a vosotros, pero a mí que machu (parecido a macho) se use para hombre viejo y pikchu (parecido a pico o a peak en inglés) se use para montaña me parece, cuando menos, inquietante. ¿Cuándo llegaron los europeos a América?
El Académico
A-a (respuesta)
Hola, Carmencita:
Sí, la a es pequeña, pero matona. ¡Lo que me hizo sufrir en mi tesis! Pero yo creo que es posible domarla.
En primer lugar, preguntabas por ejemplos como a gusto, los cuales no es fácil saber si se escriben juntos o separados. Es verdad que es difícil saber si la a se escribe pegada en estos casos. A veces las razones no están del todo claras. Para eso, es útil tener trucos. Yo, por ejemplo, para a gusto tengo el truco de que a disgusto jamás lo escribiría junto y, por tanto, a gusto también lo escribo separado.
Para otros casos tengo el truco de que la a va separada si se puede meter algo entre ella y la palabra a la que acompaña. Por ejemplo, para saber que aparte se escribe junto y de parte separado en aparte de Carmencita y de parte de Carmencita, pienso que se puede decir en este caso de su parte, pero no a su parte. Como se puede meter un su entre de y parte, sé que de parte se escribe separado, pero como no se puede meter entre a y parte, en este caso se escribe aparte.
Este truco sirve para otros casos como a pesar de, donde se podría tener a su pesar, con su entre las dos formas y, por tanto, a pesar se escribe separado.
Otro caso como aposta antes lo miraba siempre, pero me aprendí que viene de apposita (ratione), que en latín significa ‘con una razón específica’ y, por tanto, se escribe junto ya desde su origen. (Próximamente haré entradas en las que mostraré cómo la etimología o el origen de las palabras puede ayudar para saber cómo se escriben o su significado.)
En el caso de adonde, a donde, a dónde y adónde lo primero es que tanto adónde como a dónde son válidas. Como dice la Ortografía, hubo un tiempo en el que se prefirió adónde junto, pero como ambas se usan mucho incluso en registros cultos, ahora se aceptan las dos. Y lo mismo ocurre con a donde y adonde: ambas son válidas.
Lo segundo es que estas cuatro formas solo se pueden usar para expresar dirección. Cosas como ¿Adónde está Carmencita? son, por tanto, incorrectas.
Es distinto en otros casos como afuera o adentro. Aquí la a no indica obligatoriamente dirección. De esta forma, se puede decir tanto Están fuera como Están afuera, para decir dónde está alguien, con una pequeñísima diferencia de significado.
Que la a no es direccional se puede ver en casos como El plato está al borde de la mesa, por ejemplo. Eso sí, para que la a sea locativa es necesario que se haga referencia a una parte de un lugar en el que está algo. En el caso de afuera se hace referencia a la parte de fuera de algo, de una casa, por ejemplo. En el caso de al borde, se hace referencia al borde de la mesa. En cambio, en el caso de adonde, donde no es la parte de ningún sitio (¿el donde de la mesa?) y, por tanto, adonde solo puede expresar dirección.
Sé que es complicadillo. Si a alguien le interesa, puede ver la sección 3.3 de mi tesis. Lo malo es que ahí lo explico con términos algo técnicos, pero podéis encontrar muchos ejemplos.
Y esto es todo. Como siempre, Carmencita, dime lo que no queda claro o si tienes alguna palabra más para la que necesites un truco, que estoy seguro de que te surgirán dudas. Por ejemplo, ¿por qué Ketama escribía agustito junto en el título de su canción?
La razón es que, como decía, el motivo por el que a va junta o separada no siempre está claro y esto siempre provoca dudas y variación.
Un abrazo a todos.
El Académico.
Se nos cayeron la baca y la vaca
El clásico problema de cuando tenemos una vaca y una baca en un coche y se nos caen. ¿Cómo lo diríamos?
El mismo problema hubo en la selección española de fútbol cuando estaban Xavi Hernández y Xabi Alonso. El seleccionador alineaba a los dos ¿Xa(b/v)is? Los dos nombres son distintos, por lo que habría que decir que alineó a Xabi y a Xavi. En este caso ni siquiera se pronuncian igual.
http://elpais.com/elpais/2013/08/14/opinion/1376502399_904895.html
Mis odios parte I: Los listillos
Hola, Académico:
Entre la entrevista y la euforia… Te tengo abandonado.
He decidido escribir sobre uno de mis grandes odios en lo que a ‘hablar y gramática’ se refiere.
Voy a emular a los blogueros de moda que siempre publican una entrada sobre ‘odio cuando….’
Pues aquí van los míos y todos giran alrededor de los listillos de la lengua.
–Odio cuando alguien te mira mal porque has dicho imprimido. Puedo leer cómo está pensando: ‘Se dice impreso… ¡tonta!’.
–Odio la gente que utiliza latinismos y los emplea mal. Si no estás seguro, no los uses. Menos es más.
El caso más típico de ir de listillo y en el que se evidencia el peor ego (y ya de paso falta de cultura) es Motu proprio. No es De motu propio (en este caso solo se ha acertado con el motu), no es tampoco Motu propio. Te has aproximado más y la cara del listillo de turno es victoriosa. Pero sigue estando mal.
Si no lo sabes emplear, no lo uses. No es necesario.
–Odio cuando dices anduve y la gente te mira mal e incluso te pone caras de: ¿En serio dices anduve? ¡Qué pedante!
–Odio la gente que dice tresgiversar… Y muchos son periodistas. No digo más.
–Odio leer los días y los meses con la inicial en mayúscula. ¿Nos vemos el Viernes? ¿Te vas en Julio de vacaciones? Estamos en España y no se escriben así.
–Odio cuando la gente habla en otro idioma bien sea para dárselas de listillo bien sea para contar algo ‘secreto’ (uhhh, secreto). Lo primero cada vez es más común e inevitable y muchas veces la gente lo hace sin darse cuenta. Lo segundo cuando es para que los demás no se enteren, es de mala educación y además… salvo que hables en suajili, es muy probable que la gente se entere porque inglés ya habla mucha gente, francés aussi y chinos hay por todos lados.
–Odio decir una palabra bien o una expresión culta y que la gente encima se crea que estás diciéndolo mal. Esto me produce odio-placer en realidad.
Y sobre todo, odio el ir de listillo o listilla y encima hablar mal. Es mi mayor odio. Porque la humildad es básica y cada vez más escasa.
Académico, estos son mis odios en cuanto a los listillos.
Hay odios más comunes sobre expresiones que prometo publicar. Pero para no mezclar y no eternizarme.
¿Cuáles son los tuyos? ¿Y los vuestros?
Carmencita
es cuando
Me decía Jaime de L. el otro día que «para cuándo una aclaración sobre el anacoluto «es cuando»». Le prometí que la haría pronto y aquí está.
Para empezar, es importante saber qué es un anacoluto. Un anacoluto es cuando… —¡es broma!—, un anacoluto es, según la RAE, una inconsecuencia en la sintaxis, es decir, una desviación en la sintaxis que se produce cuando el pensamiento nos lleva por un camino alejado de ella. Así, por ejemplo, en Yo me gustaría ir al cine, el que habla empieza refiriéndose a sí mismo como yo porque va a hablar de algo suyo y luego piensa que lo que quiere decir es que le gustaría ir al cine y no tiene problemas en continuar de esa manera, apartándose de la sintaxis recta. Si hubiera planificado la construcción entera antes de aventurarse a hablar de sí mismo, habría dicho correctamente A mí me gustaría ir al cine.
En el caso de es cuando ocurre algo parecido. Pongamos un ejemplo: Un anacoluto es cuando se comete un error en la sintaxis. El que cae en este anacoluto lo hace porque empieza con la fórmula de una definición (Un anacoluto es), pero luego sigue con la descripción de en qué momento se produce y no propiamente con la definición de lo que es el anacoluto. Se puede ver el error sustituyendo cuando por el momento en que. Quedaría raro decir Un anacoluto es el momento en que se comete un error en la sintaxis. Solo en el caso de que verdaderamente hablemos de un punto temporal sería posible usar es cuando como en Ahora es cuando podéis intervenir o El lunes es cuando he quedado con él. La sustitución por el momento en que queda bien en estos casos: Ahora es el momento en el que… o El lunes es el momento (o mejor el día) en el que… Se podría evitar el error diciendo Un anacoluto se produce cuando…, pero, si lo que queremos es dar una definición, lo mejor es empezar con Un anacoluto es y seguir con sustantivos que lo definan, como inconsecuencia, error, desviación, etc.
El problema es que la línea que separa la definición de la descripción del momento en el que algo se produce es muy fina, sobre todo al hablar de fenómenos o procesos, como en el caso de un anacoluto. Por eso es fácil y comprensible caer en el error. Además para evitar el anacoluto es necesario, a veces, tener un amplio vocabulario. Por eso era importante, y hay que agradecerlo, que nos forzaran a usar definiciones en el colegio. De esta manera no solo mejoraba nuestro vocabulario, sino que demostrábamos que entendíamos mejor lo que estábamos definiendo.
Añado como curiosidad que anacoluto significa literalmente ‘el que no sigue’. La palabra viene del prefijo negativo (o privativo) an- en griego y de akóluthos que significa ‘compañero de camino’ (como el acólito, que acompaña en misa). A su vez akóluthos viene de kéleuthos ‘camino’, de donde también podrían venir celeridad, acelerar y compañía. Por tanto, un anacoluto es literalmente la falta de un compañero de camino.
La conclusión es que debemos ser buenas personas y evitar anacolutos como el de es cuando para que nuestros grupos sintácticos no se queden solos y sin compañero en el arduo camino que es la sintaxis. Para eso, claro, es necesario pensar bien las cosas antes de decirlas.
¿La cisma o el cisma de Inglaterra?
Seguramente algunos habréis visto, como Witi (gracias por la foto) y Paula, el cartel que anuncia la obra de Calderón La cisma de Inglaterra y os ha sorprendido que cisma sea femenino.
Esto se debe a que en la época de Calderón (s. XVII) algunas palabras que procedían de neutros griegos y terminaban en -a eran femeninas. Es el caso de la cisma, pero también de la fantasma, la clima o la enigma (en esta misma obra se lee enigmas confusas). Y también pasaba con otras como la puente, que aún queda en algunos apellidos.
Más os sorprenderá a algunos saber que el título original sea La cisma de IngAlaterra.
Ahora que ya sabéis todo esto, estáis en condiciones de ir a ver la obra o de leerla (se lee en menos de una hora) y así aprenderéis un poco más sobre los líos de Enrique VIII con Ana Bolena y Catalina de Aragón. Os dejo un fragmento:
«Yo, enamorado y dudoso
de condición semejante,
quisiera gozarla amante,
antes que llorarla esposo.»









