Dime DE QUÉ presumes y te diré DE QUÉ careces

Hola, Académico:

¡Ay! Me trae frita el uso o no uso del de con que.

Parece un trabalenguas pero es así.

Y no me refiero a no decir ‘Yo pienso de que esta película es aburrida’. Este caso es relativamente obvio, al menos para mí.

Pongo ejemplos que es más fácil:

-Me alegro de que vengas / Me alegro que vengas

-Estoy segura que vamos a llegar a tiempo / Estoy segura de que vamos a llegar a tiempo

Me ocurre como con el leísmo, creo que hemos llegado a un punto en el que, para evitar ser dequeísta, obviamos el de aún cuando es necesario.

¿Hay algún truco?

Te necesito, como siempre…

Carmencita


Hola, Carmencita:

Este es otro tema difícil. Pero hay respuesta fácil.

Pongamos un caso como Me alegro de que vengas. Lo mejor en estos casos es poner eso en vez de la oración introducida por que (que vengas → eso). Si se mantiene la preposición de es que hay que dejarla también delante de que. Así, en el caso de Me alegro de que vengas, diríamos Me alegro de eso y no *Me alegro eso. Por tanto, ahí hay que dejarlo y decir Me alegro de que vengas. Pero en Me alegra que vengas, diríamos Me alegra eso y no *Me alegra de eso. Por tanto, ahí no hay que poner de y se debe decir Me alegra que vengas y no *Me alegra de que vengas.

Pero no te agobies, Carmencita, que todos somos en parte queístas. Decimos Me acuerdo que me lo dijiste. Y encima hay casos en los que no es fácil poner de porque nos encontraríamos con dos preposiciones seguidas, algo que siempre rechina. Por ejemplo, en No tengo ni idea en qué andas metido, lo correcto sería No tengo ni idea de en qué andas metido, con las preposiciones de y en seguidas, lo cual no es fácil de proferir.

Más grave sería ser dequeísta y decir *Pienso de que, pero hay gente supuestamente formada como Marhuenda que es dequeísta, como se ve en el segundo 17 del siguiente vídeo (y en muchos otras ocasiones), donde dice «y se crean de que es una cosa…»:

Además, como se ha dicho en algún artículo (como en este de mi directora de tesis), el que la gente meta de (y curiosamente no otra preposicón) puede estar justificado. Según se explica en el artículo, de tendría un significado de reliability o confiablilidad. ¿Qué quiere decir esto? Que el que usa de donde no debe lo que intenta es mostrar que lo que dice es cierto y fiable. Según esto si, por ejemplo, alguien dijera Pienso de que querría mostrar que lo que piensa está contrastado. Ya sabes, Carmencita, que mi vena de lingüista teórico hace que no me guste decir que algo está mal o no y que siempre trate de entender por qué la gente comete lo que otros consideran un error.

Espero, en fin, que con el truco que te he dado, no caigas en lo que se llama ultracorrección, es decir, en corregir más de lo que se debe y suprimir el de diciendo Me acuerdo que me lo dijo y no Me acuerdo de que me lo dijo. Otro día traeré más casos de ultracorrección como Bilbado por Bilbao o decir Chávez en vez de Chaves (pensando que Chaves está mal dicho y tratando de asemejarlo a los apellidos normales españoles). Pero esto será otro día.

Un abrazo.

El Académico

¿»De todas formas» o «de todas las formas»? #gramatuit

¿Segundas o terceras personas implicadas?

Sobre el presunto suicidio del fiscal Nisman en Argentina, se está diciendo en periódicos como El Mundo o el ABC que se descarta la intervención de terceras personas en su muerte:

Sin título

Pero, si en el suicidio se supone que solo habría intervenido él, ¿quiénes serían las segunda personas?

Según los diccionarios, una tercera persona o un tercero es más o menos el que interviene o media entre dos por algún motivo. Aquí solo había una persona.

Es curioso que la RAE, a pesar de la definición que da en el diccionario, cuando habla de las cookies de su página, se refiere a las propias y a las de terceros:

cookies
¿Qué opináis vosotros? ¿Alguien tiene alguna idea de si terceros o terceras personas se utiliza judicialmente incluso en casos de supuesto suicidio? ¿Se podría decir segundas personas o segundos? ¿O habría que decir que no intervino una persona externa?

Duda planteada por Silvia. ¡Gracias!

10 curiosidades del español que seguramente no conocías

1. EL’AGUA ES DE TODOS

El artículo el que usamos al decir el agua no es el mismo que usamos al decir el perro.

Cuando decimos el agua en vez de la agua no utilizamos el artículo98-splashing-sweat-symbol el masculino, sino el antiguo artículo femenino ela (de illa en latín), con la a elidida o apocopada: el’ agua.
Por cierto, la rayita que representa que falta una letra no se llama apóstrofe, sino apóstrofo.


2. CON TILDE A FUERZA DE BÍCEPS

Aunque bíceps es una palabra llana terminada en -s, se debe tildar.

En el cole se aprende que las palabras llanas terminadas en n, s o vocal como examen, crisis o perro no se tildan. Sin embargo, las palabras llanas que terminan en doble consonante como bíce160x160x124-flexed-biceps.png.pagespeed.ic.votMm_sHnOps sí que se tildan, aunque termine en s. Así pues, palabras como tótems o wéstern, se tildan a pesar de ser llanas terminadas en n o s.


3. NO GELO DIGAS A NADIE

El pronombre se de El regalo ya se lo di no procede de un se latino, sino de illi.

Se lo en latín era illi illud (‘a él lo’). Esta secuencia dio por evolución fonética algo como elielo, que pasó a 160x160x87-speak-no-evil-monkey.png.pagespeed.ic.s1LQITE1jKgelo y luego a se lo. Cuando illi aparecía sin otro pronombre detrás dio le. Por eso solo tenemos se  cuando aparecen los dos pronombres (El regalo ya se lo di), pero le cuando este aparece solo (Le di el regalo).
En cambio, el se de Se peinó procede directamente de un pronombre se que ya existía en latín.


4. IR DEBERÍA ESTAR LIBRE DE IBA. ¿O NO?

Ir es el único verbo que, sin ser de la primera conjugación, tiene -ba- (iba) y no -ía- (como corría) en el imperfecto.

Los verbos de la primera conjugación como amar forman el imperfecto con ba-, como amaba. Los de la money-with-wingssegunda y tercera como correr o salir lo forman con ía- como corría o salía. La única excepción es ir, cuyo imperfecto se forma con -ba- (iba). La explicación es que la -b- entre las vocales (í y a) se perdió en la segunda y la tercera conjugación (pasó algo así como corriba > corría), pero no entre las dos aes de la primera, que se quedó en amaba. Tampoco el verbo ir perdió la -b- y se quedó con iba.
También es excepción ir en el uso imperativo con pronombre os en el caso de idos (preferible a iros) donde la -d-, igual que pasa con la -b- de iba no se pierde: ¡Idos de aquí! En cambio en otros verbos esta d se pierde: ¡Marchados de aquí! > ¡Marchaos de aquí!; ¡Salidos fuera! > ¡Salíos fuera! En el español antiguo existió un íos, pero ahora ya solo los iPhones tienen iOS.


5. SIEMPRE TE AMAR HE

El futuro del español (amaré) procede de la unión del infinitivo del verbo (amar) con el verbo haber.

Antiguamente, para expresar el futuro se usaba el infinitivo junto con el verbo haber como en amare habeo e425(‘amar he’). El significado original era el de obligación, como el de ahora de he de amar. De las formas del español medieval amare he, amare has, etc. se pasó a los actuales amaré y amarás.


6. ¡VÁMONOS DE FIESTA!

Ir es el único verbo que tiene una forma especial para el imperativo de nosotros: vamos.

Mientras con el resto de verbos para dar una orden a nuestro grupo utilizamos la misma forma que el subjuntivo (comamos, bebamos), con el verbo ir tenemos dos opciones: vayamos y vamos. La diferencia 160x160x325-party-popper.png.pagespeed.ic.nlB_GieQDxentre ellas es que vamos solo sirve para el imperativo. Así, decimos tanto ¡Comamos! como Quiero que comamos y tanto ¡Vayamos al cine! como Quiero que vayamos al cine. Sin embargo, aunque podemos decir ¡Vamos al cine!, no podemos decir Quiero que vamos al cine. Ningún otro verbo tiene estas dos formas. Que vamos es una forma imperativa, por cierto, se ve en que puede ir con pronombre detrás: ¡Vámonos!


7. FUERA O FUESE DE JUEGO

Las formas fuera y fuese no siempre son intercambiables.

Aunque hay pocos casos, los hay. Normalmente podemos intercambiar ambas formas como en Si yo fuera soccer-ballrico o Si yo fuese rico. Y por eso estudiamos este tiempo como fuera o fuese. Pero hay casos en los que no suena tan bien poner la forma en -se. Por ejemplo, se puede decir Pudiera ser así, pero no suena tan bien Pudiese ser así. Tampoco ¡Qué más quisiera yo! se puede sustituir por ¡Qué más quisiese yo! Igualmente se puede decir No quisiera perderme el concierto, pero suena raro No quisiese perderme el concierto. Tampoco se pueden intercambiar en el uso de la forma en -ra como indicativo (ya sea en el original pluscuamperfecto o en el perfecto simple), como en Llegó el que fuera presidente de Francia, o en el uso como condicional, como en otro gallo le cantara.


8. ¿QUIÉN DECÍA QUE LA HACHE NO SIRVE PARA NADA?

La hache permitía saber si los símbolos v y u representaban una vocal o una consonante.

Antiguamente no estaba fijado si la u y la v representaban la vocal u o la consonante uve. Poniendo la o-HOTEL-570hache se sabía que la letra era la vocal. Así, por ejemplo, si se tenía uelo, poniendo la hache (huelo) se sabía que la u era una vocal y, por tanto, que era la forma del verbo oler  y no velo. Este uso aclaratorio de la hache explica por qué palabras emparentadas con las que llevan hache, pero que no empiezan por ue se escriben sin hache, como en el caso de ovario (pero huevo), oler (pero huelo) u orfanato (pero huérfano).


9. SO PENA DE SER OLVIDADA

La preposición so se usa aún en algunas expresiones.

So procedía de sub en latín y significaba ‘bajo’. Aunque es verdad que ya no se utiliza como una preposición normal, aún quedan restos de ella en expresiones como so pena de o so pretexto de. No se sos-whatsapp-symbol-techwelkindebe confundir con la que aparece en «So, caballo», en la que es una interjección. Tampoco es la misma que el so que aparece en so tonto. Aquí so es un adverbio que procede de seó, que, curiosamente, a su vez procede de señor.


10. ¿CÚYO ES?

En español existió un cúyo con tilde para preguntar de quién es algo.

Antiguamente existía un cúyo con tilde que servía para preguntar de quién era algcorazono, como whose en inglés. Por ejemplo, Calderón de la Barca en A María el corazón dice «¿Pues cúyo es tu corazón, que no es tuyo?», queriendo decir «¿De quién es tu corazón?».


Y no os perdáis las próximas curiosidades:

¿Qué peculiaridad tienen las palabras pasado, presente y futuro?

¿Por qué se llaman esdrújulas las palabras esdrújulas?

¿Hay más preposiciones además de las que todos sabemos recitar?

¿Por qué usamos la s para el plural?

¿Cuántas palabras femeninas terminan en -o?

Gerona-Girona, Londres-London… ¡Qué lío! ¡No me fío!

Hola, Académico:

Me he relajado, lo reconozco.

Pero ya me he puesto y teclado en mano te lanzo una de las preguntas que conjuntamente dos de tus seguidoras me han enviado.

Vamos a ver, ¿cómo se escriben los topónimos?

Para los que no lo sepan, según nuestra querida RAE, topónimo es»Nombre propio de lugar’.

Si escribo un escrito al ayuntamiento de ¿Gerona o Girona? ¿Cómo hago?

Yo pondría Gerona por la misma razón que si me refiero a la ciudad en la que vive media España, digo Londres y no London (a no ser que vaya de flipada).

¿Cómo hacemos en estos casos?

Seguro que esta es fácil para ti!

Por cierto feliz año 2015 y mucha gramática para todos!!

Carmencita

Respuesta

#gramatuits ‘El día…’

Respuesta a Las chicas son guerreras parte II

Pregunta

Hola, Carmencita:

¡Qué tema más delicado sacas! Un tema cargado de polémica en el que poca gente se pone de acuerdo, incluso entre los que saben mucho más que yo. Veré lo que puedo hacer. Como siempre, voy a tratar de ser objetivo, pero también voy a dar mi opinión, creo que bastante ecuánime, pero, eso sí, en su mayor parte basada en fundamentos lingüísticos. El resumen es que, aunque es verdad que la morfología y la sintaxis del español y de otras lenguas podrían reflejar tiempos pasados sexistas o androcéntricos, no creo que en la conciencia de la mayoría de los hablantes actuales ese sexismo esté presente ni que esta herencia fomente el sexismo o el machismo. Desarrollo a continuación esta idea.

En primer lugar, podríamos entrar en discusiones sobre si hay más palabras positivas relacionadas con lo masculino que lo femenino, como el contraste entre cojonudo y coñazo que mencionas o la connotación negativa de manceba frente a mancebo, de zorra frente a zorro o tipa e individua frente a tipo e individuo. Yo podría contraatacar diciendo que igual que existe nenaza como algo negativo, tenemos machorro y, curiosamente, solo machorro está en el diccionario (al menos en la última versión en línea; que todavía no he comprado la última edición que acaba de salir). También te podría decir que señorito, se define solo en masculino como «Joven acomodado y ocioso» o que machista tiene connotaciones más negativas que feminista o que uno se lo pasa teta cuando se lo pasa bien. Pero yo creo que esa discusión, en la que yo saldría seguramente perdiendo por muchos otros casos que se me ocurrieran, no quitaría la razón a los que opinan que lo masculino se veía y puede que se siga viendo como algo valeroso y fuerte y lo femenino como algo débil o que el papel que se le da al hombre y a la mujer en relación con el sexo es diferente, como demuestra el caso que mencionas de gozar. Este último es un tema en el que no tengo conocimientos ni preparación suficientes para entrar, pero es verdad que hay ejemplos de esta disparidad. Lo de gozar se puede ver en uno de los más celebrados personajes de nuestra literatura, don Juan, quien en El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, por ejemplo, goza a las mujeres. Pero no me quiero meter en discusiones sobre el léxico y quiero ir más lejos.

Creo que la visión que cada uno tenga del hombre y de la mujer es independiente de que, por ejemplo, use nenaza para llamar cobarde a alguien. Por mucho que consideremos cierto que el español presenta vestigios de ese pasado androcéntrico, esto no quiere decir que los hablantes mantengan ese sentir y no creo, por ejemplo, que el hecho de conservar el masculino como genérico fomente el machismo. Sin ser un experto en el tema, me da la sensación de que, aunque aún queda mucho por conseguir, la sociedad actual es mucho menos machista que la de generaciones pasadas. La información que compartieron Lucía y Cleo sobre que los países con lenguaje más neutro son de los que presentan mayor igualdad de género podría deberse en este sentido a que por algún motivo tienen un pasado menos androcéntrico, lo cual se refleja en su lengua, y, por tanto, ha sido más fácil combatir esa visión porque había menos machismo desde un principio. No creo que signifique que por tener actualmente una lengua más neutra, esta fomenta menos el machismo. A este respecto, exagerando mucho (quizás demasiado) las cosas, y consciente de que es un tema menos sensible, también conservamos en la lengua muchas palabras relacionadas con la mitología y con los dioses y nadie diría que se esté fomentando el politeísmo o el cristianismo. Por ejemplo, algo bonito es divino, alguien que nos inspira es una musa, una fiesta loca es una bacanal, el martes es el día de Marte, el miércoles el de Mercurio y el jueves el de Júpiter, hay enfermedades venéreas (de Venus), y no por ello creemos en todos los personajes mencionados. (Si a alguien le interesa el origen mitológico de las palabras le recomiendo el libro Las palabras y los mitos de Isaac Asimov).

Se puede ver la cuestión de otra manera, relacionada con mi respuesta a la parte uno de La chicas son guerreras. Allí exponía mi idea de que parte del problema radica en el hecho de llamar masculino al grupo de nombres que, como dije entonces, se combinan con ese, y a los adjetivos que concuerdan con ellos. Se está dando sexo a lo que no lo tiene: a un género gramatical. (Al margen de que como bien le dicen a Shanti Andía en la obra de Baroja, «El sexo es una indicación muy vaga y las variaciones son infinitas»). Yo sugería llamar a este grupo clase 2 para evitar este problema. Si lo pensamos bien, no hay ninguna razón por la que la o de alumno se deba interpretar como algo masculino. Esa o no deja de ser una letra. Para colmo, curiosamente el nombre de la letra o es de las pocas palabras que terminan en –o y que es femenina: la o (igual que la mano o la radio). Y, perdonad la tontería, pero es que encima la o icónicamente tiene más forma de *** que de ***. Así, utilizar los alumnos como genérico tiene de masculino solo el nombre gramatical que se le ha asignado al género. Pero bueno, aun aceptando la etiqueta de masculino, en vez de clase 2, la cuestión se podría entender de dos formas distintas: que el masculino se usa para el genérico o que el genérico se usa para el masculino y por eso el masculino se llama el género no marcado. La segunda opción yo creo que restaría importancia al masculino frente al femenino, que tendría género propio y exclusivo. Pero sé perfectamente que esto se puede ver desde distintos puntos de vista y entiendo que uno de ellos es que la mujer queda excluida del genérico; más aún en casos como los padres, donde hasta se usa una palabra distinta para el masculino que para el femenino.

Ahora bien, creo que no se debe considerar, y entendería que alguien al que se le acuse de ello se ofendiera, que el que usa el genérico en vez de desdoblar en los alumnos y las alumnas sea machista o sexista. Simplemente ha aprendido este recurso que posee el español, el de usar un mismo grupo de palabras o género para referirse a unos determinados seres masculinos que a esos seres en general. Además, se podría afirmar que de alguna manera el género masculino en el uso genérico está gramaticalizado, esto es, que, aunque tiene forma masculina, no se interpreta como tal. Como bien dice el académico Ignacio Bosque en su difundido y no falto de polémica artículo sobre el sexismo, también en francés el genérico on procede de homine ‘hombre’ y tothom en catalán se usa ‘todos’, significando literalmente ‘todo hombre’ y nadie se enfada. También en español nadie procede de nati que significa ‘todos los nacidos’ en masculino. ¿Habría que decir nadie y nadas para que se entendiera que no hay ni mujeres ni hombres? No, porque el significado masculino de nadie se ha perdido de la conciencia del hablante, igual que creo que lo ha hecho para muchos al usar el genérico, seguramente porque se aprende de pequeño, igual que aprendemos a decir se me en vez de me se. Y no creo que lo que aprendamos sea a que dentro del masculino entra el femenino, sino a que el género gramatical masculino (para mí clase 2) se usa también como genérico y esto significa que incluye (no que excluye) al femenino.

No obstante, viendo lo que comenta Iuren sobre su hijo, puede que los niños, por algún motivo, estén empezando a ver el masculino como exclusivamente masculino, es decir, como forma que excluye el femenino. Si esto fuera así, los hablantes que sientan esto sin lugar a dudas tendrán que encontrar y encontrarán una solución gramatical para referirse a todos, como se han encontrado a lo largo de la historia soluciones ante otros problemas gramaticales. Puede que una solución sea el desdoblamiento. No es la más económica, pero no siempre lo económico es lo preferido. Por ejemplo, se usa más encima de que sobre o debajo de que bajo. Yo jamás diría que alguien está escondido bajo la mesa, sino debajo de la mesa, a pesar de que debajo de es más largo y, por tanto, supuestamente menos económico. Otra solución sería usar una vocal distinta o, quién sabe, incluso adoptar una nueva vocal. Quien haya leído El instinto del lenguaje de Pinker sabrá que los niños son capaces de eso y de más. Se sabe que han sido capaces de crear una lengua con gramática (las lenguas criollas) a partir de lenguas intermedias que no poseían una gramática completa por ser una mezcla artificial de varias lenguas que usaban hablantes de distintos orígenes para comunicarse (lenguas pidgin). Se sabe también que niños sordos han creado una sintaxis a partir de lenguas de signos que no la tenían. Así que si los niños empiezan a ver un problema en el uso del masculino como genérico lo cambiarán y esto será una bella muestra más de cómo la lengua, por ser natural, evoluciona. Y la RAE, en su momento, recogerá ese cambio.

Pero, como siempre, creo que no hay que forzar las cosas. Igual que para alguien que ve en el uso genérico exclusión en la mujer, a alguien que no lo ve porque tiene este masculino gramaticalizado le resultará redundante decir los alumnos y las alumnas. Hubo gente que solo cuando surgió la polémica cayó en la cuenta de que el masculino tenía la misma forma que el genérico. A esas personas no hay que forzarlas a desdoblar porque para ellos sería redundante. Es como si a los hablantes de latín se les hubiera impuesto el uso de los artículos.

Como siempre digo, lo que hay que hacer ante casos de controversia es respetar. Si uno ve que a alguien le molesta que no se desdoble, puede desdoblar en su presencia. Igual que si alguien ve que a otro le molesta el uso de español en vez de castellano para referirse a nuestra lengua, o al revés, debe optar por uno u otro, según convenga, por mucho que los dos términos estén aceptados. Entre otras cosas, el lenguaje es una herramienta para la comunicación con los demás y lo ideal sería usarlo de una manera que permita una comunicación lo más satisfactoria y pacífica posible. A mí por ejemplo de pequeño se me quedó grabado que un par significa ‘varios’ y no ‘dos’. Así, cuando alguien me dice «Dame un par de aceitunas», entiendo ‘unas cuantas’. El que me conozca y me quiera pedir dos aceitunas podrá facilitarme la tarea y decirme «Dame dos aceitunas» o yo tendré que adaptarme y entender que un par son dos para hacer la comunicación satisfactoria. Todos los que se comunican deben aportar y respetar. Por eso en casos en los que se quiera determinar específicamente que hay hombres y mujeres o cuántos hombres y cuántas mujeres hay, sí que habría que desdoblar: «Tengo dos hermanos y dos hermanas». Lo que no hay que hacer es recurrir a estrategias artificiales, innecesarias y, hasta, a veces, ridículas y erróneas, como usar sistemáticamente el profesorado para evitar los profesores o quien lo quiera en vez de el que lo quiera, como bien explica Ignacio Bosque en el artículo susomentado. Y también, para favorecer la comunicación, en los casos de ambigüedad que sacas, Carmencita, a colación como la música, que puede referirse a la mujer dedicada a la música o al arte en sí, nuevamente, en aras de una buena comunicación se deberán evitar los casos que puedan entorpecer la comprensión.

En conclusión, mi opinión es que, si bien es cierto que la lengua puede conservar restos de un pasado androcéntrico, esto no implica ni que los hablantes tengan ya conciencia de ellos, ni que afecten a nuestra visión del mundo (aunque estoy de acuerdo en que la lengua puede condicionarnos) ni, mucho menos, que los que usen esa lengua sean androcéntricos o, peor aún, machistas.

Espero que se hayan entendido bien mi opinión y los argumentos expuestos. Por favor, no dudéis en comentar, criticar o pedir aclaraciones sobre cualquier punto.

Un abrazo a tothom.

El Académico

Respuesta a Las chicas son guerreras… Parte I

Pregunta

Hola, Carmencita:

Ya veo que estás guerrera y que sacas un tema polémico, aunque muy interesante. En esta respuesta voy a dar mi opinión intentando que nadie se enfade, se encienda o se escandalice, pero a la vez intentando aclarar algunas cuestiones sobre el tema.

Es curioso lo que dices sobre el feminismo extremo. Yo siempre habría pensado que el feminismo extremo preferiría la arquitecta. Entiendo que será porque no creen que sea necesario crear un término específico para las mujeres, como si una mujer que se dedica a la arquitectura fuera distinta a un hombre. Aun así, en tiempos recientes está prosperando la distinción de género en nombres que designan profesiones (en vez del uso de nombres que se llaman comunes en cuanto al género porque tienen la misma forma en los dos géneros: el/la arquitecto). Así se puede encontrar médica, abogada, arquitecta, ministra, árbitra o jueza para referirse a las mujeres que se dedican a esas profesiones (y no a las mujeres de los hombres que se dedican a esa profesión como en caso de la regenta, que era la mujer del regente). También podemos encontrar los casos contrarios, como modisto y azafato, aceptados por la RAE y casos más desconocidos como autodidacto, que en teoría es lo correcto. Lo de periodisto o un posible astronauto no están aceptados, en cambio. Si todo fueran casos como el de la juez(a) Alayajueza-alaya-300x224, donde no se sabe si se dice juez o jueza, no pasaría nada, pero en muchos casos sí que se nota. Y la cuestión es que esto no debería ser un problema, al menos no más que un problema exclusivamente gramatical. La culpa la tiene el hecho de que el género gramatical, que es algo lingüístico, se relacione con el género relativo al sexo o género natural. Esto es porque olvidamos (o no sabemos) que género procede de genus, generis en latín, que significa ‘clase’ o ‘categoría’, no ‘sexo’. Pero, claro, la conexión con el sexo es justificable puesto que las gramáticas llaman masculino y femenino a los distintos géneros del español (dejo de lado el neutro). Esto lleva irremediablemente a la confusión. Si en vez de masculino y femenino se pusieran las etiquetas de clase 1 y clase 2 y se dijera que los nombres referidos a seres sexuados femeninos pertenecen a la clase 1 y terminan en –a, no existiría este problema y las chicas no serían tan guerreras (al menos en este tema).

Hay que decir, además, que no todas las lenguas tienen distinción de género en masculino y femenino. En las lenguas algonquinas de Norteamérica, por ejemplo, la distinción se establece entre nombres referidos a seres animados y nombres referidos a seres inanimados. Ahí no hay distinción entre nombres referidos a seres masculinos y femeninos, porque los seres sexuados, tanto los masculinos como los femeninos, generalmente son todos animados (hay algunos más sosos, pero todos se mueven, que es lo que indica en este caso lo de animado).

Luego hay lenguas como el dyirbal (lengua australiana), en la que los nombres se dividen en clases donde, por ejemplo, los nombres referidos a hombres están en la misma clase que objetos animados, canguros, muchos insectos, la luna, el arcoíris, las tormentas o los búBandicoot_de_Bouganvillemeran, pero los nombres referidos a mujeres están en la misma clase que el fuego, la violencia, el agua, los escorpiones, el sol y las estrellas y algunos animales exóticos como el equidna o el bandicut (el animal parecido a una rata de la imagen).  Este caso dio título a un famoso libro del lingüista George Lakoff, que se llamaba Mujeres, fuego y cosas peligrosas, en el que habla de por qué las mujeres están en esa clase y de otros muchos temas.

Esto nos lleva al tema del sexismo lingüístico. Supongo que querrás hablar de esto con más profundidad en la segunda entrada, pero déjame que diga algo sobre el problema del masculino usado como genérico, es decir, el uso de los niños para referirse a los niños y las niñas. Otra vez si tuviéramos clase 1 y clase 2 en vez de género masculino y femenino podríamos decir que la clase 2 sirve para nombres referidos a seres masculinos, pero también para el genérico. Como yo siempre he dicho, sobre esta cuestión los ofendidos podríamos ser los hombres alegando que nuestro género se usa como lo normal y genérico y que no tenemos un género especial como las mujeres. Y encima masculino procede del latín masculus, que es el diminutivo de mas, maris, que signfica varón o macho, por lo que el masculino sería el género de los machitos.

Para evitar toda la polémica se le podría dar la vuelta a la tortilla y decir que no es que la terminación –a indique que el nombre se refiere a un ser femenino, sino que la terminación –a indica que el nombre es de la clase 1 y que esta clase sirve para nombres de seres femeninos, aunque también para otros nombres. El problema, claro es que en español tenemos un jaleo grande y tenemos palabras terminadas en –a que son masculinas, como precisamente el problema, y palabras (muchas menos) terminadas en –o que son femeninas, como mano. Pero fijaos que si le ponemos un diminutivo en el español de España diríamos la manita y no la manito (esta última opción preferida en muchas partes de América y en parte del noroeste de España; cf. la Nueva Gramática de la RAE, §9.4n). Quizás bastaría con dividir entre palabras que se combinan con el artículo el y las que se combinan con el artículo la. Y entre las que se combinan con el artículo la están las de nombres referidos a seres femeninos. Pero, claro, no es así en todos los casos, porque tenemos la persona, por ejemplo, que se puede referir tanto a seres masculinos como femeninos y tenemos los casos por los que preguntabas como el ama de casa en los que una palabra referida a un ser femenino se combina con el.

Con esto llegamos a la pregunta sobre la árbitra. Como bien afirmas, hay que decir el aula y no *la aula, pero hay que decir las aulas y esa aula. En relación con esto se suele hacer la broma con lo de que nunca hay que decir de este agua no beberé, sino de esta agua no beberé (aunque, en cambio, es el Steaua de Bucarest, no el *Staaua de Bucarest). Lo que ocurre en casos como el aula no es que haya que usar el artículo masculino delante de palabras que empiecen por a- o ha- tónicas, sino que en estos casos hay que usar otro artículo el, que corresponde al antiguo artículo femenino ela apocopado, es decir, sin la última letra. El artículo la viene de illa en latín, que dio ela y luego la. La forma el de casos como el agua es un resto de aquel ela. Si lo escribiéramos con apóstrofo se vería mejor: el’ aula. Por tanto, aunque suena y se escribe igual que el artículo masculino el, el artículo que aparece en casos como el aula es distinto, es femenino. Como este el o el’ es femenino, si hay adjetivos acompañando al nombre irán en femenino (el aula pequeña y no *el aula pequeño) y si el adjetivo se interpone entre el nombre y el artículo se vuelve a la forma la, incluso si el adjetivo empieza por a- o ha- tónicas: la amplia aula, no *el amplia aula o *el amplio aula. Así podemos distinguir, por ejemplo, entre la alta médica, es decir, la mujer que es médica (o médico) y que es alta, y el alta médica, es decir, la autorización para abandonar el hospital. Como ya sabemos, en el segundo caso se usa el porque ahí alta es un nombre.

Como siempre, hay algunas excepciones. Los nombres de las letras a y h son la a y la hache y no *el a y *el hache. La razón que da la Gramática de la RAE como posible es que se sobrentiende el nombre letra: la (letra) a. Otra excepción son los nombres propios. Se dice Esta es la Ana que me gusta ver y no *Esta es el Ana que me gusta ver. También con marcas y siglas. Por ejemplo, diríamos Me gusta más la Amstel que la San Miguel y no *el Amstel. O se dice la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles) y no *el AFE. En los nombres de ciudades o países hay variación, pero se suele preferir la: la Austria del siglo XX o La Haya.

Y otra excepción es precisamente la árbitra. imagesLa forma árbitra se aceptó ya en 1984 y la gente empezó a decir la árbitra, que es la aceptada ahora, en vez del esperado el árbitra. La razón pudo ser para remarcar el hecho de que una árbitra es una mujer, otra vez confundiendo el artículo el femenino apocopado (el’) con el masculino normal el. Aquí no habría dudas de que se diría entonces la nueva árbitra.

Hemos visto, pues, que en el aula el artículo el no es el masculino, sino una forma apocopada del femenino ela. Pero ¿con qué más determinantes o artículos pasa esto? Pasa en todos los casos en los que el artículo o determinante se pueda apocopar y estos son los casos que terminan en –una: una, alguna y ninguna. Hay que decir un aula, algún aula o ningún aula. Pero no pasa con los demostrativos esta, esa o aquella o en otros casos como mucha, poca y otra. Si dijéramos *este aula, no estaríamos apocopando sino cambiando la a por la e. El uso apocopado correspondiente a el aula sería decir est’aula, como a veces pasaba en el español antiguo. Pero la opción apocopada no triunfó y hay que decir esta aula y esta agua. Lo malo es que cuando se dice así se corre el riesgo de quedar como pedante o que la gente crea que lo estás haciendo mal, momento en el que uno puede aprovechar para remitir a este blog.

En vista de que el demostrativo esta, por ejemplo, se usa hasta con los nombres femeninos que empiezan por a- o ha- tónicas podríamos concluir, volviendo a lo de los géneros, que hay una clase de nombres, pongamos la clase 1, que es la de aquellos que se combinan con esta y otra, la clase 2, que es la de aquellos que se combinan con este. La clase 2 serviría para el uso genérico y, además, para seres masculinos. Así se podrían evitar posibles confusiones entre género y sexo y se evitaría llegar a decir cosas como que el español es machista o misógino. Las feministas extremas podrían seguir usando el arquitecto tranquilamente porque no estarían usando un nombre masculino sino un nombre de la clase 2, que da nombre a cualquiera que se dedique a la arquitectura, igual que se puede usar la persona, de la clase 1, para referirse a cualquier ser humano, sea hombre o mujer.

Y con esto creo que no me he dejado nada, Carmencita. Espero que haya quedado claro todo y, si no, como siempre tú o quien quiera podéis preguntarme cualquier cosa que os inquiete. Como curiosidad, añado en los comentarios dos partes de mi novela (aún sin publicar) en las que se habla del tema del género y del artículo el delante de nombres femeninos. Como novela, es ficción, así que no os creáis todo lo que dice el personaje, que es un exagerado.

Besos.

El Académico

Sigo sin aclararme… Parte II del LAÍSMO, LOÍSMO y LEÍSMO

Hola, Académico:

He de decir que te curras muchísimo las respuestas.

¡Gracias de verdad!

Pero… No entiendo por qué preguntar no es transitivo… (cuando un verbo va acompañado de C.O.D. es transitivo, ¿no?):

‘Ella fue preguntada por Juan’

¿No es correcto? Yo diría ‘la pregunté’.

¿Y el verbo pegar es también intransitivo? ¿No lleva complemento directo?

‘Él ha sido pegado por su amigo’ → ‘Su amigó lo pegó’

No me suena tan mal en pasiva, aunque me saldría el leísmo madrileño, pero diría que es C.O.D.

Al hilo de esta duda, me ha llamado la atención lo siguiente:

El leísmo madrileño, somos tan chulos los de Madrid que hasta tenemos un leísmo propio! 🙂

Pero sólo en singular y en masculino (todavía somos machistas… Ehhh!)

Le vi, pero no les vi! Muy curioso, mi amiga Lala y yo estamos alucinadas!

Es cierto que deberíamos hacer el ejercicio de los típicos casos que siempre fallamos…

– Le dije, y no la dije
– Le escribí pero no la escribí

Este último caso es más puñetero… Porque ‘la escribí’ puede ser la carta, ¿no? Pero si es ‘Escribí a Pepa’ sería ‘Le escribí’!

Lo de li y lu estoy en proceso de digerirlo.

Y por último, te agradezco mucho el resumen que has hecho al final. Muy útil.

Si pudieras ponernos ‘deberes’, una serie de verbos dudosos o en los que solemos fallar, para que veamos si hemos interiorizado la lección o no, ya sería una clase magistral.

Gracias como siempre,

Carmencita

Respuesta

Respuesta a Sigo sin aclararme… Parte II del LAÍSMO, LOÍSMO y LEÍSMO

Pregunta

Hola, Carmencita:

Como ya te dije, es normal que no te aclares. Y has hecho lo mejor que se puede hacer en estos casos: preguntar. Porque yo me puedo currar mucho las respuestas, pero no sirve de nada si no se entienden.

En este caso has dado en el clavo, demostrando tu sagacidad gramatical ;). Los verbos preguntar y pegar son una excepción en español. Pero no hay excepción que el Académico no pueda explicar. Vamos con estos verbos primero y luego abordamos las otras preguntas que planteas.

El verbo preguntar tiene la peculiaridad de que aunque la persona a la que se le pregunta es el complemento indirecto, al pasar a pasiva la persona puede pasar a sujeto. Esto significa que, aunque hay que decir Le pregunté a Carmencita por su padre y no *La pregunté a Carmencita por su padre, se puede decir Carmencita fue preguntada por su padre. Esto no pasa con otros verbos. Por ejemplo, con hablar, es Le hablé a Carmencita de mi novela y no *La hablé a Carmencita de mi novela y, consecuentemente, no se puede decir *Carmencita fue hablada de mi novela. ¿Qué está pasando? ¿Por qué con preguntar sí se puede?

En la Gramática de la RAE y en el DPD se dan algunas posibles razones. Por un lado, se dice que esta construcción pasiva es usual en textos periodísticos y judiciales. El DPD dice que es un resto del latín, lengua en la que tanto el complemento directo de cosa como el de persona del verbo correspondiente a preguntar (rogo o interrogo: aliquem rogare sententiam) estaban en acusativo (el correspondiente al complemento directo) y, por tanto, ambos podían pasar a sujeto de pasiva. Es lo que mencioné en la entrada anterior como el doble acusativo. En la Gramática se dice que también puede deberse a la influencia del verbo inglés ask (He was asked) o a que preguntar se utiliza aquí como interrogar. Lo de ask se fundamenta en que en el español de Estados Unidos se llegan a calcar pasivas del inglés como Los estudiantes fueron dados varias oportunidades. Sobre lo del verbo interrogar, es verdad que el verbo preguntar no se usa igual cuando se pone en pasiva. Por ejemplo, Le pregunté a Carmencita su nombre no puede pasar a *Carmencita fue preguntada su nombre o Le pregunté a Carmencita por su apellido no puede pasar tan claramante a *Carmencita fue preguntada por su apellido. A mí no me suenan del todo bien. En estos casos preguntar no tiene el significado de ‘interrogar’. En cambio, en Le preguntaron a Carmencita por la corrupción de los políticos, a mí me suena mejor la pasiva (Carmencita fue preguntada por la corrupción de los políticos), y en este caso preguntar sí parece tener un significado más parecido a interrogar. El verbo interrogar sería regular en el hecho de que se construye con la (A Carmencita la interrogaron, no *le interrogaron) y el complemento puede pasar a sujeto de pasiva (Carmencita fue interrogada).

Por tanto, aunque se puede tener en pasiva Carmencita fue preguntada, hay que decir Le pregunté a Carmencita y no *La pregunté a Carmencita, porque misteriosamente, en español el verbo preguntar en pasiva puede tener el significado de interrogar.

Ojo, eso sí, en caso de que preguntemos algo, lo preguntamos. Ahí sí. Si le preguntamos algo a alguien se lo preguntamos, no *se le preguntamos.

Y lo mismo pasa con pegar. En este caso, se debe decir A Carmencita le pegué, pero es verdad que también en este caso se puede pasar a pasiva: Carmencita fue pegada por mí. Aquí puede haber influencia de golpear con el que se dice A Carmencita la golpeé y Carmencita fue golpeada. También puede deberse a la influencia del verbo strike en inglés.

El otro verbo que es excepción como preguntar y pegar es disparar. Yo siempre diría A Carmencita le dispararon en el parque, no *La dispararon, pero puedo decir Carmencita fue disparada en el parque. En este caso también puede haber influencia del inglés; sería un calco de to be shot (down).

Parece que todas estas pasivas, a fuerza de haberlas leído y oído muchas veces, se nos han quedado grabadas. Es parecido a lo de Goebbels de que, si una mentira se repite muchas veces, acaba por convertirse en verdad. Si una frase incorrecta se repite muchas veces, acaba sonando bien. Por eso, no está mal repetirse las frases que están bien para conseguir el efecto contrario: aunque una frase correcta nos suene mal, a fuerza de repetirla, nos acabará sonando bien. Así que repitamos: Le dije una cosa a Carmencita, Le dije una cosa a Carmencita o Le escribí a Carmencita, Le escribí a Carmencita. En este último caso, por el que preguntabas, es Le escribí porque, aunque no se diga lo que escribimos (un mensaje por ejemplo), está claro que no es Carmencita lo que se escribe, Carmencita no es escrita por alguien, a no ser que Carmencita sea el título de una novela y entonces sí sería La escribí. Mérimée (escritor de la novela en la que se basa la ópera de Carmen), si siguiera vivo, diría de Carmen que la escribió en 1845.

En el caso de escribir, por la pasiva podemos saber que a Carmencita es complemento indirecto porque no puede pasar a sujeto de pasiva. En teoría no se puede decir Carmencita fue escrita por mí. Aunque yo he de decir que no me suena del todo mal. Quizás está pasando como con preguntar o pegar. Pero claro, aquí el significado no sería que Carmencita es lo escrito, sino que Carmencita es algo así como lo contactado a través de un mensaje textual. Nuevamente tenemos un verbo en pasiva con significado especial.

El hecho de que un complemento no pueda pasar a sujeto de pasiva como pasa en escribir puede indicar que dicho complemento no es directo, pero hay verbos como tener en los que la pasiva suena rara y aun así el complemento es directo. Por ejemplo, aunque un libro es el complemento directo en Tengo un libro, suena raro decir Un libro es tenido por mí. Esto pasa con verbos que no indican una acción. Pero si usamos tener con un significado en el que sí indica una acción, como en tener una conversación, la pasiva mejora: Carmencita y yo tuvimos una conversación puede pasar a Una conversación fue tenida por Carmencita y por mí.

Lo del leísmo madrileño es como lo he llamado yo siempre, supongo que porque lo vi en algún sitio (en la Wikipedia, en cambio, lo llaman leísmo castellano septentrional), pero en verdad se puede llamar simplemente leísmo de persona en masculino. Ya vimos que no solo se da en Madrid, sino en muchos sitios de España. Lo de que solo esté aceptado en singular a mí también me chocó en su día cuando lo leí. Y es porque yo soy leísta y “lesista”. Por cierto, dile a tu amiga Lala que, como se descuide, le cambian el nombre por Lele.

Lo de li y lu es difícil de digerir, lo sé, sobre todo lo de lu. Estos asturianos están locos. La digestión se te haría aún más pesada si te dijera que los asturianos además tienen neutro de materia también en sustantivos. Esto quiere decir que usan pelu para referirse a un pelo, pero usan pelo para referirse al pelo en conjunto. También conservan la mítica preposición so (so la cama), que nosotros solo conservamos en expresiones como so pretexto de o so pena de.

Y yo creo que con esto podemos empezar con los deberes. Voy a poner unas cuantas frases con algo de complicación que fui apuntando ayer mientras leía La tabla de Flandes de Arturo Pérez-Reverte. Vuestra misión es pensar qué pronombre usaríais (la, lo o le) y por qué. Para que a nadie se le atragante, luego pongo la solución y alguna forma como se podría haber sacado, usando los trucos de la entrada anterior o el diccionario. Para que sean útiles estos ejercicios, os recomiendo que intentéis pensar un poco antes lo que haríais vosotros y luego ya pasáis a las soluciones. Y, por supuesto, apuntad las dudas por si hace falta otra entrada.

 Ejercicios

1. A Julia el humo del tabaco al penetrar en sus pulmones la/le reconciliaba consigo misma, la/le concedía pequeñas dosis de indiferencia.

2. Al profesor Julia lo/le miraba sin ocultar su sorpresa.

3. Julia apagó el cigarrilo aplastándolo/le en el cenicero.

4. A Julia la/le acompañó hasta el aparcamiento y la/le entregó la carpeta con las fotocopias y después se la/le quedó mirando.

5. Él la/le deslizó a Julia un rápido beso en la boca.

Ejercicios para nota:

6. A Julia la/le desconcertaba el papel que el ajedrez jugaba en todo aquello.

7. Álvaro se removió en el sofá como si de pronto lo/le hubiera asaltado alguna duda, como si una idea lo/le diera vueltas en la cabeza.

8. A Julia aquello la/le hizo sentirse más tranquila.

Espero que las frases no os líen mucho. Prometedme que si os siguen quedando dudas, me preguntaréis. ¡Ánimo!

Un abrazo.

El Académico

 

 

Soluciones:

 

1. A Julia el humo del tabaco al penetrar en sus pulmones la/le reconciliaba consigo misma, la/le concedía pequeñas dosis de indiferencia.

En el primer caso es la reconciliaba porque es complemento directo. Esto se puede saber pasando a pasiva (Julia fue reconciliada consigo misma por el humo del tabaco). Otro truco es buscar reconciliar en el diccionario. Veremos que en la primera acepción, que es la que tiene el verbo en este caso, pone tr. Esto significa que el verbo es transitivo y que, por tanto, tiene complemento directo. En el humo reconciliaba a Julia consigo misma solo a Julia podría ser ese complemento directo.

En el segundo caso sería le concedía porque a Julia es el complemento indirecto. Se puede saber porque Julia no podría ser el sujeto en la pasiva: *Julia era concedida pequeñas dosis de indiferencia. Sería Pequeñas dosis de indiferencia eran concedidas, por lo que pequeñas dosis de indiferencia es el complemento directo. Aquí vemos un caso de «verbo+algo+a alguien» (conceder algo a alguien), donde el a alguien es el complemento indirecto. Es como dar o como regalar.

2. Al profesor Julia lo/le miraba sin ocultar su sorpresa.

Aquí pueden usarse los dos. En principio, habría que decir lo porque es el complemento directo, como se puede ver al pasarla a pasiva (El profesor fue mirado por Julia), pero, como sabemos, el leísmo de persona en masculino singular, es decir, el uso de le para complemento directo referido a persona masculina singular está aceptado.

3. Julia apagó el cigarrillo aplastándolo/le en el cenicero.

Aquí sería lo porque el cigarrillo es el complemento directo de aplastar. Se puede ver haciendo la pasiva: El cigarrillo fue aplastado en el cenicero. También se puede ver en que diríamos Aplastó el cigarrillo y no *Aplastó al cigarrillo, con la preposición a. Sabemos que si puede aparecer sin a es que es el complemento directo. En este caso no se acepta le porque es un complemento directo de cosa y el leísmo de cosa no está aceptado.

4. A Julia la/le acompañó hasta el aparcamiento y la/le entregó la carpeta con las fotocopias y después se la/le quedó mirando.

En el primer caso es la porque a Julia es el complemento directo. Esto se puede ver pasándolo a pasiva: Julia fue acompañada hasta el aparcamiento.

En el segundo caso es le. Entregar es de los verbos tipo «verbo+algo+a alguien» como dar, decir o conceder. No se puede decir *Julia fue entregada la carpeta con las fotocopias.

En el tercer caso sería la porque, aunque aparece antes de quedó, es el complemento directo de mirando. Sería Se quedó mirándola. Con mirar, a Julia es el complemento directo, como se puede ver pasándola a pasiva: Julia fue mirada por Álvaro.

5. Él la/le deslizó a Julia un rápido beso en la boca.

Aquí sería le porque a Julia es complemento indirecto. Si pasamos a pasiva sería un rápido beso en la boca fue deslizado a Julia y no *Julia fue deslizada un rápido beso. Este es otro caso de los de «verbo+algo+a alguien», donde el a alguien es complemento indirecto.

Ejercicios para nota:

6. A Julia la/le desconcertaba el papel que el ajedrez jugaba en todo aquello.

Este caso es algo complicadillo. Y, como en otros casos complicados, valen los dos. Con verbos de este tipo (se llaman de afección psíquica), como preocupar o molestar, en general, si el sujeto es inanimado, el complemento es indirecto y si el sujeto es animado el complemento sería directo. Ya vimos el verbo asustar: Juan asustó a Carmencita pasa a Juan la asustó, pero La noticia asustó a Carmencita pasa a La noticia le asustó. Depende de la intencionalidad del sujeto. En el ejemplo de desconcertar, como el sujeto es el papel que jugaba el ajedrez en todo aquello, es decir, un sujeto aparentemente inanimado, en teoría a Julia debería ser el complemento indirecto y, por tanto, habría que usar le. Reverte usa la, quizás porque el ajedrez está teniendo un papel activo en desconcertar a Julia. Lo mejor en estos casos es acudir al DPD buscando en este caso desconcertar, que nos enviará al apartado correspondiente del leísmo. De verdad, que, aunque cueste, una de las mejores formas de aprender es buscar en los diccionarios sin pereza y sin sentirse culpables de tener que mirar una palabra más de una vez.

7. Álvaro se removió en el sofá como si de pronto lo/le hubiera asaltado alguna duda, como si una idea lo/le diera vueltas en la cabeza.

En el primer caso valdrían los dos porque es un nuevo caso de complemento directo de persona en masculino singular. Se puede ver que es complemento directo porque se puede pasar a pasiva: Álvaro fue asaltado por una duda.

En el segundo caso sería le porque es el complemento indirecto. No se puede pasar a pasiva. No se puede decir *Álvaro es dado vueltas en la cabeza por una idea. Tenemos un caso de «verbo+algo+alguien» (dar vueltas a alguien). Si fuera una chica también sería le: A Carmencita le da vueltas una idea en la cabeza.

Con este tipo de casos hay una complicación y es que hay verbos que forman locución con su complemento directo de tal manera que el complemento indirecto pasa a complemento directo. Por ejemplo, en Juan hizo añicos la jarra, aunque añicos sería el complemento directo, hacer añicos se interpreta como un solo verbo, como destrozar y la jarra es el complemento directo: La hizo añicos. Pero esto ya es para nota

8. A Julia aquello la/le hizo sentirse más tranquila.

Este caso es más complicado. Con un verbo como hacer en construcciones que significan obligar se suele usar la si el verbo que sigue es intransitivo y le si el verbo que sigue es transitivo. Aquí, como sentirse es intransitivo (no tiene complemento directo), sería la, pero yo aquí aceptaría las dos. Esto se puede saber mirando en el DPD , lo que te lleva al apartado correspondiente del leísmo.

Aquí los trucos serían un poco difíciles de aplicar, incluso el de la pasiva. Sonaría raro Julia fue hecha sentirse más tranquila.