Espero que estés muy bien. Gracias por la felicitación por mi santo. Aquí en Londres no saben ni lo que es una virgen (en todos los sentidos :))
Hoy voy a ser muy directa.
Vamos a ver, Luis Fontán, que por cierto hace unos monólogos impresionantes, me mandó el martes por la noche una nota de voz desesperada.
Decía así:
-Carmen, necesito que le preguntes al Académico una duda existencial.
¿Por qué hay dos acentos en Madrid? ¿Cómo es posible que haya gente que diga ‘ej que’ en vez de ‘es que’?
Me entró la risa en medio del emblemático autobús de dos pisos rojos mientras el resto de pasajeros me mataba con la mirada por grabar una nota de voz a grito pelado.
Eran las 11 de la noche y Fontán estaba mandándome una nota de voz preguntándome esto. ¡Era genial!
Entonces pensé, ¿cómo es posible que la gente diga mama en vez de mamá para referirse a su madre y no a lo que viene siendo la mama (pecho…)?
Académico, ¿hay alguna forma de que tú nos ayudes?
¿En qué momento se inició esta brecha en los acentos de las palabras o incluso en el carraspeo?
Me viene a la cabeza mi amiga Noelia ‘la Roja’. Ella lleva muy a gala su ejquismo (lo acabo de bautizar así). Dice que es característico de Castilla la Mancha (no olvidemos al exministro Bono embajador del ejquismo por excelencia).
Pues eso, hoy he cumplido. He sido dírecta y rápida.
Los que hayáis visto el vídeo homenaje a Alfredo Di Stéfano con la canción de «My way» puede que os hayáis fijado en que en los subtítulos en español se traduce «Yes, there were times, I’m sure you knew / When I bit off more than I could chew» como «Hubo tiempos, seguro que lo sabes/ en los que di de sí más de lo que podía». Lo recomendado por la RAE es «di de mí» para evitar la llamada discordancia de reflexividad o la falta de concordancia entre el sujeto y un pronombre referido a él.
Que nadie se preocupe, porque esto es algo normal. Pasa en otros casos como en «Volví en sí» donde habría que decir «Volví en mí», o en «Estoy fuera de sí» donde lo recomendable sería «Estoy fuera de mí». La explicación de que lo usemos así es que tomamos expresiones como «dar de sí» como un todo invariable y no hacemos la concordancia.
Los que no hayáis visto el vídeo lo podéis ver aquí.
Aunque tú no lo sepas, estás muy presente en mi vida.
No te imaginas cuántas veces puedes aparecer en mi día a día.
Te preguntarás cómo empezó mi historia contigo, pues te la voy a contar.
Hace un par de años iba en el coche con Santi y Gorka hacia Fuenterrabía.
De repente, al pasar por delante del Guggenheim Santi dijo:
-¿Nos echamos una foto?
Me entró la risa y pensé: ¿Echar una foto? Pero de dónde ha sacado esto????
Lo curioso es que cuando estábamos a punto de hacernos la foto (de toda la vida se dice hacerse una foto ) su amigo dijo:
-Venga, que os la echo yo.
Me empecé a dar cuenta de que mucha gente decía echar una foto. Y cuando empecé a indagar… ¡Madre mía! Pero si protagonizas millones de acciones….
Y yo que sólo recurría a ti para echarte de menos!
Así que he decidido dedicarte una entrada a ti solo, al maravilloso verbo ECHAR (sin H porque… lo primero que se echa de echar es la H. Hecho es del verbo hacer).
Voy a intentar enumerar todas las frases que he ido escuchando. Académico, por favor, dinos desde el punto de vista prescriptivo o normativo si se pueden usar o no. Y ya que nos aclaraste que tú eres de la escuela explicativa, explícanos, si puedes, por qué la gente lo usa, por favor!!!
Aquí voy:
-Echar una foto (ya me he ido acostumbrando, pero sigo resistiéndome a decirlo. Hacer una foto, sacar una foto, pero no echar!!!!!).
-Echar en la televisión (Otra que protagoniza todos los debates, se dice poner en la tele, no echar en la tele, ¿no?).
-Echar la ropa a lavar (Prefiero esta versión que tirar la ropa a lavar…)
-Echar por la borda, aunque tirar por la borda suena bien.
-Echar una mano
-Echar la bronca
-Echar de casa
-Echar humo
-Echarse a reír
-Echar en falta
-Echar a perder
-Echar la carta (tirar la carta… me quedo con echar la carta sin duda!!!!)
-Y ya puestos… echar un polvo, aunque también prefiero la versión hacer el amor, jajajaja.
Bueno Académico, a ver qué nos cuentas que sé que hay muchas personas pendientes de esto. A todos, ¡¡¡animaos a decirnos qué opináis!!! ¡¡¡Y qué opción usáis!!!
Gracias como siempre,
Carmencita
Hola, Carmencita:
Es verdad que el verbo echar aparece mucho. La respuesta rápida es que esto se debe a que es una palabra muy expresiva, es decir, permite al hablante manifestar con viveza lo que siente. Pero vamos a analizar qué significa esto con más detalle.
Lo primero es que echar viene del verbo iactare, que en latín significa ‘tirar’ (con ese grupo -ct- que pasa a -ch- como en pecho de pectus, leche de lac, lactis, o bizcocho de bis coctus, es decir ‘cocido dos veces’). Ya en latín iactare era un verbo bastante expresivo, a veces incluso con una connotación negativa o despectiva. Por ejemplo, se usaba con el significado de proferir insultos o amenazas.
El español echar heredó esta expresividad, también en algunos casos con connotación algo negativa, como se ve en que cuando se echa a alguien es que se le despide del trabajo o se le expulsa de algún lugar. Echar se usa en otros contextos negativos como en echar la bronca o echar la peta, echar pestes, echar el bofe, echar humo, echar a perder, echar por la borda, etc. Este matiz negativo que tiene echar podría explicar por qué, si a mi amigo Nacho le pides que te eche agua, te dirá que en todo caso te sirve, que se echa a los cerdos y se sirve a las personas. También pude sonar mal echar un polvo oun quiqui.
Pero, ojo, echar también aparece en otras expresiones como echar de menos,echar una mano, echarse un piti,echarse la siestaoechar el rato, donde no suena mal y encima implica que la acción que se realiza es bonita, como en echar de menos, o placentera. Lo que está claro es que en todos los ejemplos, muchos de ellos precisamente de la lengua coloquial, se ve que hay una expresividad que no se tiene con otros verbos como poner o hacer. Por ejemplo, no queda tan mal poner la ropa en la lavadora como echar la ropa a lavar (o tirar la ropa a lavar, que tirar también es bastante expresivo), y no es lo mismo echarse la siesta que dormir la siesta; quizás también por eso hacer el amor suena mejor de lo que sonaría si existiera echar el amor.
Una posible reacción ante tanto uso de echar sería tacharlo de palabra baúl o comodín, alegando que su uso demuestra pobreza de léxico o de vocabulario. En tal caso, en vez de decir echar a alguiendel trabajo habría que usar despedir, habría que usar servir por echar, haciendo caso a mi amigo Nacho, etc. Y así se evitaría el uso de echar en casos como echar en la televisión,echar en el cineoechar una foto, diciendo transmitir en la televisión, proyectar en el cine o poner en el cine (aunque poner podría considerarse palabra baúl, suena mejor que echar) y tomar una foto o hacer una foto, que no suenan tan mal como echar una foto.
Mi consejo es que, en casos como echar en la tele, echaren el cine o echar una foto, efectivamente se debe tratar de evitar el uso de echar, aunque sea usando poner en la tele o hacer una foto, si es que no queremos parecer demasiado cursis diciendo transmitir o tomar. La razón es que en estos casos la expresividad de echar no está plenamente justificada. Sí podría estarlo, por ejemplo, en casos como echar la bronca o echar a la calle. Y luego, para casos en los que uno mismo hace algo y la expresividad está justificada por el deleite o beneficio que pueda producirnos la acción, como en echarse la siesta y demás, echar se puede usar sin problemas. Creo que en un contexto en el que se pretenda una comunicación rápida y directa no pasa nada por usar palabras baúl, libres de florituras que puedan dificultar o ralentizar la comprensión. Eso sí, en cuanto podamos utilizar un estilo más elaborado, recomiendo fervientemente que lo hagamos, utilizando palabras con un significado más preciso, con más matices. Es una forma de disfrutar del lenguaje. Pasa lo mismo que cuando alguien se prepara algo de comer rápido o elabora un buen plato. En ambos casos come, pero disfruta más de la segunda forma. Un buen método para ampliar vocabulario es buscar sinónimos en el WordReference. Hay hasta aplicación de móvil.
Pero, además, en favor de echar, conviene decir que, al margen de todo esto, no siempre el uso de echar implica escasez de vocabulario. Como bien se dice en la Gramática de la RAE, verbos como echar y otros como dar, hacer, tomar o tener pueden aportar algún significado adicional al elemento con el que se combinan. Por ejemplo, en Echó una mirada al cuadro se implica que la mirada es puntual y, por tanto, dura poco, frente a Miró el cuadro, que se puede hacer durante un tiempo. También se usa echar con un significado de ‘empezar a hacer algo’, que se llama incoativo, como en se echó a reír. Además, en algunos casos no es fácil encontrar un verbo que sustituya a expresiones formadas con echar como pasa con echar una partida o echar un pulso.
Por lo tanto, la conclusión es que no solo podemos usar el verbo echar tranquilamente, siempre y cuando no abusemos de él en casos en los que la expresividad no esté del todo justificada y lo escribamos bien (recordad: Te echo de menos), sino que además es completamente normal que lo usemos tan frecuentemente.
Para terminar, ejemplifico la expresividad del verbo echar con una canción que lleva ya algunos veranitos deleitándonos :
Como muchos habéis notado, en la discusión entre Bertín Osborne y Beatriz Montañez, esta última, en vez de decir «tergiversan» dice «transgiversan» (en el segundo 3:12 del vídeo en este enlace).
A pesar de la ignorancia que puede demostrar —bastaría con que se hubiera leído «La tergiversicina» de Mortadelo y Filemón, donde el profesor Bacterio por error crea un gas, la tergiversicina, que hace que todo funcione al revés—, es un bonito caso de etimología popular, es decir, de modificación de una palabra según su significado. Pasa en el caso de mondarina, que se usa en vez de mandarina porque es algo que se monda; pasó en su momento con cerrojo, que sustituyó a verrojo porque servía para cerrar, y en muchos más casos.
El problema es que es difícil reconocer el origen de tergiversar. Esta palabra viene del latín tergiversari formado a partir de tergum, que significa ‘espalda’ y vertere, que significa ‘dar la vuelta’. Por tanto, tergiversar significaría literalmente ‘volver la espalda a algo’, y de ahí el significado actual de ‘dar una interpretación errónea a algo’.
En defensa de Beatriz, se podría pensar que el motivo por el que usa transgiversar es porque otros verbos que implican que algo se cambia por algo o algo se confunde con algo empiezan por trans- o tras- como transformar o traspapelar. Pero, vamos, lo ideal sería leer un poco; al menos los cómics de Mortadelo y Filemón.
No te preocupes por la tardanza que, como sabes, yo también he estado ocupado esta semana. Una pena que no pudiéramos vernos finalmente en Londres. Veo que vuelves a hacerme muchas y difíciles preguntas y que hay muchos comentarios interesantes en este post. Eso es bueno. Vamos por partes.
En primer lugar, con lo de la geografía estoy completamente de acuerdo. Yo soy de los que piensan que el medio influye. Por ejemplo, ahora que he estado en Inglaterra, he notado que me sale más fácil el inglés; y lo mismo me pasa con el acento andaluz cuando estoy en Andalucía.
Es verdad que la gente de unos sitios y de otros somos distintos, pero creo que lo que nos hace distintos son manifestaciones externas, siendo todos por dentro muy parecidos, y esto es, precisamente, una de las cosas más bonitas del lenguaje. Todas las lenguas, por muy distintas que parezcan, tienen una estructura interna igual (en lingüística generativa, la de Chomsky, lo llamamos Gramática Universal). Todas tienen sujeto y predicado, por ejemplo. Lo que cambia es la manera en la que esa estructura se pronuncia, es decir, las distintas palabras o expresiones de cada lengua. Para mí, lo bonito de conocer gente, es ver las distintas maneras que el ser humano ha encontrado para expresar o externalizar su esencia.
Así, cuando un asturiano utiliza el pasado simple o pretérito perfecto simple, como lo llama la RAE desde el 73, en vez de usar el compuesto, no quiere decir algo distinto. Lo que ocurre simplemente es que para ellos el pretérito perfecto simple se puede usar de manera que la acción haya ocurrido en un tiempo que incluye el momento presente. No tienen la distinción con el compuesto. Por eso dicen Hoy fui al cine. En inglés a veces pasa algo parecido: Today I woke up at 9. Y es normal que les cueste, porque ni los lingüistas se ponen de acuerdo en las verdaderas propiedades del pretérito perfecto compuesto.
Lo de las distintas palabras y expresiones como acudir, mocho, hacer la siesta o ir de farra (que, aunque parece una expresión moderna ya se utilizaba en 1910) a mí me parece precioso. Yo hasta uso alguna como cuño, referido al sello de las discotecas, que aprendí en Jávea. Muchas veces son calcos de otras lenguas, debidos a que en nuestra lengua o no tenemos una expresión similar o no nos gusta tanto la forma de decir algo. Un caso típico es el de aplicar para una beca, calco del inglés apply.
Esto es lo que pasa con lo que me preguntas sobre Ya vengo. En catalán se usa venir con el significado de ir y, por tanto, a los catalanoparlantes les resulta difícil cambiar cuando hablan en castellano. Pasa lo mismo en italiano. Ayer me salió varias veces este Ya vengo del italiano viendo Ocho y medio de Fellini.
Lo de habían muchas personas es muy interesante. En español no hay concordancia porque es una construcción impersonal. El verbo haber conserva su antiguo valor de ‘tener’ y, por tanto, lo que sigue es complemento directo y no concuerda. Es decir, en había muchas personas es como si dijéramos que algo impersonal, un lugar, por ejemplo, tenía muchas personas. Este sujeto se ve en francés en Il y avait. El il es como un él impersonal. Y en este caso se ve, además, la y del francés que tiene significado locativo, que es el que se ha propuesto para la y de hay. Hay muchas personas sería algo así como (él) tiene ahí muchas personas. En catalán el verbo haber sí concuerda. Su significado sería como existir o estar. Habían muchas personas sería como Existían muchas personas o Estaban ahí muchas personas. Como curiosidad, se encuentran casos de gente que incluso concuerda hay con el sujeto plural y dicen Hayn muchas personas.
En cuanto a lo de los nombres propios del catalán con los artículos, es un tema que aún se está analizando sin llegar a una respuesta definitiva. La respuesta básica es que en catalán los nombres propios son distintos. En castellano (luego explico lo de usar castellano o español) también se usa el artículo, pero solo en casos en los que el nombre propio lleva un complemento, como en Qué bueno es el Neymarde las narices o en la Carmencita de la que te hablo, por ejemplo.
Lo del artículo con supermercados o discotecas justo lo hablé el otro día con unos amigos. Yo reconozco que a veces lo uso. Yo no diría que es incorrecto, sino que es, simplemente, como decíamos el otro día, redundante porque en castellano el nombre propio ya tiene referencialidad. Es muy curioso que en algunos casos hay variación de género. Algunos usan el artículo masculino con las discotecas (el Macumba) y otros el femenino (la Macumba) y otros no usamos artículo. Lo mismo pasa con las revistas: ¿la Diez minutos o el Diez minutos? En teoría, debería ser la porque es una revista.
Lo de se gusta de mí me suena haberlo oído y más gusta de hacer algo. Por lo que leo, se da más en zonas de contacto con el portugués.
Y es que en general el contacto entre distintas lenguas y más si son parecidas crea estas situaciones, que son muy interesantes y útiles para analizar los pequeños rasgos que forman las lenguas. Los pequeños cambios permiten ver las pequeñas partes que componen el lenguaje. En este sentido, ahora está muy de moda en Lingüística lo que se llama la microvariación.
Creo que lo importante es entender que no es que las cosas estén bien o mal dichas, puesto que en general tienen una explicación, simplemente son distintas y, por tanto, curiosas y apasionantes.
Con respecto a lo de castellano y español, lo primero es que los dos son términos correctos. Otra cosa es la cuestión política. Mi recomendación es usar español cuando se está poniendo en relación con lenguas de fuera de España y castellano cuando se está hablando de lenguas de dentro de España. Yo he usado castellano en este post, mejor dicho, entrada, cuando estaba hablando también del catalán. Pero también recomiendo usar castellano cuando se hable con alguien a quien por el motivo que fuera le podría ofender que usáramos español. Con americanos es más prudente usar castellano o español europeo o de España, teniendo en cuenta que el país con más hablantes de español no es España, sino México con 119 millones. Con catalanes y otros hablantes de lenguas oficiales de España, es mejor usar castellano, pues, aunque español sería correcto, más correcto aún es evitar ofensas, aunque estas sean infundadas.
Y esto es todo. Dejo pendiente para otra entrada lo de dónde y adónde y si queréis puedo profundizar en lo de habían y en lo que haya quedado un poco más confuso.
Perdona que haya tardado. ¡No me regañes por favor!
Si fuese mi amiga Tania diría: «No me riñas».
Me resulta muy llamativo cómo la lengua se adapta a la geografía.
¿Nunca lo habías pensado? Me imagino que como en muchas otras cosas, la lengua también es un indicador del sitio dónde has crecido o dónde vives.
De Erasmus, más que aprender inglés (danés ni lo intenté…) aprendí sobre España. Costumbres, diferencias. Lo que nos une y lo que nos separa. Lo parecidos que somos, pero también, por qué no decirlo, lo distintos que podemos llegar a ser.
Mis amigos asturianos, qué buena gente la asturiana, casi consiguen pegarme el hablar en pasado simple (pretérito perfecto indefinido para los que se lo aprendieron así):
-‘¿Comiste lentejas?’
Y yo me ponía a pensar, ¿cuándo?
Entonces me reía y les decía: -‘Claro, muchas veces’
-‘Tonta, hoy!
Y empezaba nuestra discusión de que si era hoy había que decir: ‘¿Has comido lentejas?’
Me confesaban que al no utilizar nunca la formula ‘he comido, has comido…’ Vamos el tiempo compuesto, les costaba aprenderlo y utilizarlo en otros idiomas.
Luego estaban las valencianas Carlota y Ale diciendo mocho, acudir…
-‘¿Dónde tengo que acudir?’ (Por cierto, dónde, adónde, a dónde…¿? Qué lío)
Y yo pensaba, ¿de verdad se utiliza esa palabra? Jajaja.
Igual que hacer la siesta, ir de farra… Los de Madrid no lo decimos así y siempre me ha hecho gracia.
Este fin de semana Fontán me comentaba que en el norte dicen mucho: «Se gusta de mí o me gusto de ella» (entiendo que el ‘está por mí’ más que de un sitio o zona es propio de una edad… ¿No?) Nunca lo había oído. ¿Te suena Académico?
Yendo a la zona catalana, valenciana y balear, eso de hablar poniendo el artículo ¿a qué se debe?:
-¿Hablaste con EL Joan? (Felicidades a todos los Juanes por cierto).
Y enlazando con este tema, aprovecho para preguntarte una duda planteada por Pat Petit:
«Estoy sorprendida al escuchar a la gente poniendo un artículo contracto antes de nombrar los supermercados. A mí me suena fatal pero… Igual es correcto y son sólo mis oídos los que tienen que acostumbrarse a esa estructura gramatical! ¡¡Necesito tu ayuda Carmencita!! ¿Es correcto decir «Vengo del dia» o, ¿»Voy a ir al Mercadona»?
Añado el : ‘¿te veo esta noche en el Macumba?’ 😉
Hay una falta que cometen mucho los francófonos, catalanes, valencianos y baleares hablando en castellano (o se dice ¿español? Si te parece esto me lo puedes contestar en otro momento que sé que son muuuchas preguntas y llega el fin de semana):
-«Habían muchas personas. Habrán muchos coches»
Yo no sé bien cómo explicarlo. Sólo lo argumento diciendo:
-No dices: hays muchos coches o hays muchas personas.
Y por último (me he vuelto a eternizar) el mítico:
‘Ya vengo (cuando se debería decir ‘ya voy’)’.
Bueno, perdona la parrafada pero España y sus gentes (como diría Julio Iglesias… Y lo sabes…jajaja) dan para mucho.
Hola, Académico (se me hace raro lo de la coma, todo hay que decirlo!):
Lo de hoy no es una pregunta directa, aunque ya sabes que luego lanzo veinte seguidas.
Aunque hay mil temas que quiero tocar y preguntarte, tiempo al tiempo, últimamente hay dos temas recurrentes: bodas e hijos.
Sí, me creo que a ti también te pase y te suene esto… 🙂
Lo cierto es que tres (TRES, TRES!!!) amigas están embarazadas. Y una está hoy mismo luchando con la oxitocina, que se ha convertido en la palabra más repetida en el chat de amigas.
Aunque abordaré todo lo referente a lo que una boda da de sí en cuanto a vocabulario, expresiones y actuaciones, hoy viendo cómo mi amiga iba a convertirse en madre no he podido evitar acordarme de mi Madre y de todas las cosas que me ha ido corrigiendo a lo largo de los años.
Todo empezó un verano en Menorca. Mis padres alquilaron una casa con tres pisos. En Madrid vivimos en un bajo y ahí empezó todo.
Yo estaba emocionada y me pasaba las mañanas gritando:
-Mamá que ya bajo abajo.
Y mi madre me gritaba una y otra vez:
-Hija, bajar siempre es abajo.
De verdad si no le dije yo mil veces ‘bajo abajo’ o ‘subo arriba’ ella no me dijo mil más ‘bajar siempre es abajo y subir siempre es arriba’.
Lo mismo ocurrió con el TRAJE DE BAÑO. Toda mi vida diciendo bañador y ese verano mi Madre decidió que se decía TRAJE DE BAÑO porque… ‘Hija, bañador es el que baña’.
Es curioso como cada Madre tiene sus fijaciones. Este fin de semana Teresa me decía:
-Mi Madre siempre me dice que hay una de las dos que no es correcta: mi culpa o culpa mía… Pero ahora no me acuerdo de cuál.
Así que se nos planteó la duda. ¿Se dice es mi culpa o es culpa mía? Al hilo de esta duda: detrás de mí o detrás mío.
¿Lleva tilde ese mío/a?
Sería genial que os animaseis a contarnos qué cosas os han repetido vuestras madres hasta la saciedad (por favor expresiones no, pues habrá un post dedicado en exclusiva al ¡Qué aproveche! y similares).
Académico requiero tu sabiduría una vez más.
Atentamente.
Carmencita
Hola, Carmencita:
Voy por partes sin enrollarme demasiado.
En primer lugar, lo de la coma en el saludo se debe a que el nombre es un vocativo, o palabra con la que se llama a alguien. Si no pusieras la coma, podría haber confusión. Por ejemplo, no es lo mismo ¿Qué tal, Juan? con coma que ¿Qué tal Juan? sin coma. En el primer caso le preguntas a Juan que qué tal está. En el segundo caso le preguntas a alguien qué tal le ha ido a Juan.
Me alegra que la oxitocina u hormona del amor te inspire para la siguiente pregunta. Antes de nada, aprovecho para dar la enhorabuena a las futuras madres y a todas las parejas que se casan estos días.
Lo de bajar abajo y subir arriba, o entrar dentro, son casos de redundancias en el español, que no son incorrectas. En las lenguas son frecuentes los casos de redundancia. Por ejemplo, el español es una lengua de doble negación, cosa que se puede considerar redundante. Decimos No hice nada, cuando bastaría con decir Hice nada o No hice algo. En inglés, por ejemplo, no se dice I didn’t do nothing con doble negación, sino I didn’t do anything. Con bajar abajo también hay redundancia, pero no se puede considerar que esté mal gramaticalmente. Bajar indica que la acción se realiza hacia abajo y abajo indica que el sitio al que se llega está más abajo del lugar del que se parte.
La discusión con lo del traje de baño (si te sirve de consuelo, no eres la primera que la tiene) se debe a que la palabra bañador puede no verse como natural morfológicamente, precisamente por lo que dice tu madre de que no es el que baña, pero, claro, el sufijo –dor es muy complicado (y, si no, que se lo pregunten a una amiga que ha hecho una tesis de 400 páginas solo de los sufijos –nte y –dor). La cuestión es que –dor puede dar nombres de utensilios, además de nombres de gente que hace algo. Por ejemplo, agarrador es algo que sirve para agarrar o para agarrarse y no solo la persona que agarra algo. De igual forma bañador se podría entender como lo que sirve para bañarse. Por tanto, puedes usar bañador perfectamente, y además con el diccionario de la RAE de tu parte, que contiene esta acepción. El motivo por el que a tu madre le puede chocar es porque supongo que bañador se empezó a usar o a extender hace poco, usándose antes solo traje de baño.
Y, por último, lo de culpa mía se puede decir. La clave es que el posesivo puede ir delante: culpa mía > mi culpa. En este sentido, también son correctos otros casos en los que se el posesivo pueda ir delante, como en contra mía > en mi contra.
En cambio, en casos en los que no se puede poner el posesivo delante como en debajo (*mi debajo, *mi encima), no se puede decir *debajo mío ni *debajo mía, sino debajo de mí. Pero sí se puede por ejemplo alrededor mío, porque se puede decir a mi alrededor. Pero, ojo, nunca se puede *en contra mío ni *culpa mío ni *alrededor mía, en los que el posesivo no concuerda con contra, culpa y alrededor, respectivamente.
Y ya para terminar, mío tiene que llevar tilde para indicar que hay un hiato, es decir, que la palabra se pronuncia en dos sílabas: mí-o. Si no se pusiera la tilde, la palabra se pronunciaría en una sola sílaba, como ocurre con vio del verbo ver, por ejemplo, que no lleva tilde.
Esto es todo. Como siempre, no dudes en preguntarme cualquier cosa que no veas clara.
Ahora que estamos iniciando este blog creo que es el momento perfecto para preguntarte cómo se inicia CORRECTAMENTE una carta (para aquellos nostálgicos que todavía las mandan, como mi Madre que me envía una cada semana, ¡gracias!) o un email.
Todo el mundo pone:
Hola don Pepito,
Y nadie se acuerda de los olvidados dos puntos, Hola don José:
Te lanzo varias dudas:
-¿Cuál es la fórmula correcta?
-En el caso de que sea la de los dos puntos, luego se pone MAYÚSCULA o minúscula.
-¿Hay algo más que haga mal y deba corregir respecto al encabezado de las cartas?
-Ya que estamos… (no te eternices, pero a ver si puedes también contestarme), ¿hay alguna forma específica de terminar una carta?
Una curiosidad más referida a este tema, mi Madre encabeza todas las cartas con una cruz. Dice que así se lo enseñaron. ¿Sabes de dónde viene esto?
Mil gracias (¿¿¿o debería acabar de otra forma???)
Carmencita
Hola, Carmencita:
¡Qué de preguntas! Creo que puedo resolverte algunas de las dudas.
Lo primero es que si empiezas una carta con Hola hay que poner una coma entre Hola y el nombre de la persona a la que va dirigida la carta: Hola, Carmencita. Pero, ¡ojo!, en caso de que se empiece con Querida o Estimada no hay que poner coma, porque querida y estimada son adjetivos: Querida Carmencita o Estimada Carmencita.
Lo segundo es que en cualquiera de los casos, después del nombre, en español se ponen dos puntos:
Querida Carmencita:
La gente suele poner coma porque en inglés es como se hace. Después de los dos puntos se empieza más abajo y en mayúscula:
Querida Carmencita:
Te escribo para contarte…
En el caso de usar Hola, Carmencita, también se podría poner punto detrás :
Hola, Carmencita.
o signo de exclamación (solo uno y poniendo el de apertura):
¡Hola, Carmencita!
Para terminar las cartas yo suelo poner coma detrás de expresiones como Un abrazo o Un cordial saludo y debajo mi nombre. Sin embargo, veo en el apartado 486 de Las 500 dudas más frecuentes del español que en todos estos casos se pone punto y debajo el nombre. Así que lo ideal sería algo así como:
Un saludo.
Carmencita
Solo en el caso de que el nombre sea parte del enunciado se puede poner coma, como en:
Te manda un saludo,
Carmencita
Pero esto ya es nivel de gramático.
No hay una forma concreta de terminar una carta. Depende de lo formal que sea y de la relación con la otra persona.
En cuanto a la cruz en el encabezado, no tenía respuesta, pero mi tío me mandó el otro día lo siguiente:
Por último, he visto que has usado email. Se suele recomendar usar mejor correo electrónico, pero si quieres usarlo en inglés yo creo que lo mejor es usar e-mail con guion y ponerlo en cursiva (pues sería extranjerismo crudo). Otra opción es imeil, como en la imagen anterior, forma adaptada por su pronunciación al español, pero esta me temo que aún no está aceptada.
Y esto es todo. Cualquier otra duda relacionada con las cartas o e-mails, ya sabéis.
Necesito ayuda urgente (no sólo yo, todas mis amigas). Hemos conocido a Juan Pablo. El tío es la leche y no paramos de hablar de él por Whatsapp, entre otras cosas porque unas decimos que se llama Juanpi y otras Juampi… Cuéntame porque estamos a punto de matarnos… 🙂 Gracias
Hola, Carmencita:
Los nombres cariñosos o hipocorísticos (que es como se llaman técnicamente, significando ‘nombres que acarician’) se adaptan a las normas ortográficas normales. Por tanto, en los que haya una n antes de una p hay que escribir -mp-. Así que hay que escribir Juampi. Además, en este caso hay que escribirlo junto y no Juan Pi o algo así, porque es un solo grupo fónico, es decir, que se pronuncia con un solo acento.
Puedes consultar esto en la Ortografía de la RAE en la página 629 del libro o en línea poniendo, por ejemplo, Juampe en el buscador.
Por cierto, he visto que has puesto solo con tilde. Ahora la RAE recomienda ponerle la tilde solo en casos en los que signifique ‘solamente’ y pudiera haber confusión. Por ejemplo, en Fui solo al cine se podría interpretar que fui al cine sin compañía o que solamente fui al cine. Para evitar la ambigüedad habría que poner sólo, si es que solamente fui al cine. De todas formas, generalmente, el contexto ayuda a saber lo que se quiere decir, por lo que yo te recomendaría que nunca pusieras la tilde.
Puedes consultar esto en la página 269 de la Ortografía de la RAE o buscar, por ejemplo, sólo en la obra en línea, que te llevará directa a la página donde se habla de esto.
Si tienes alguna duda, dime. Ah, y ya me presentaréis a Juampi.
Creo que es conveniente, para que se entienda algo mejor el blog, explicaros quién soy y en qué consiste lo que hago, o lo que es lo mismo, explicar a qué se dedica el Académico. Para eso empezaré contando mi historia y luego explicaré lo que hago.
Por lo mucho que me gustaba la literatura y la sintaxis ya en el colegio, decidí estudiar Filología Hispánica en la Complutense, a pesar de los que me decían que no tenía salidas. Aunque tuve mis momentos de dudas al principio, cuando vi que la universidad no era como me esperaba, y quise cambiarme a Derecho, al final consideré mejor terminar, con la suerte de que ya en cuarto de carrera empecé a estudiar lingüística generativa, la de Chomsky, lo que me hizo disfrutar y apasionarme por el estudio del lenguaje. Al terminar la carrera hice un Máster en Investigación en Lengua Española y de allí pasé a la RAE donde colaboré en el proceso final de la Nueva Gramática de la RAE (la amarilla de dos tomos que venden en VIPS). Una vez terminé en la RAE, conseguí una beca de cuatro años para hacer el doctorado en el CSIC en el grupo LyCC (Lingüística y Ciencia Cognitiva). Durante esos cuatro años estuve haciendo mi tesis de lingüística teórica sobre las preposiciones espaciales en español. Durante ese tiempo, además, tuve la suerte de poder realizar estancias en el extranjero para formarme con especialistas en lingüística teórica de todo el mundo. Así, estuve en la Universidad de Tromsø, al norte de Noruega, donde hay uno de los grupos más sólidos del mundo y donde nació lo que se conoce como Nanosintaxis. También estuve en Nueva York y en Utrecht. Además, asistí a congresos en distintas partes del mundo, como Barcelona, Venecia, Stuttgart, entre otros, donde di charlas relacionadas con el tema de mi tesis y conocí a lingüistas de todo el mundo.
Y ahora, después de haber vuelto a la RAE un tiempo para ayudar con un diccionario para niños de primaria, estoy tomándome un «descanso» para poder escribir artículos y libros de lingüística.
Ante esto os surgirán muchas dudas. Algunas de ellas supongo que serán ¿en qué consiste lo que hago?, ¿qué es la lingüística teórica?, ¿qué es la gramática?, ¿por qué si estudio preposiciones en español viajo a distintos sitios del mundo?, y la pregunta del millón, ¿para qué sirve todo esto? Vamos por partes.
En primer lugar, la lingüística estudia todas las propiedades del lenguaje. La gramática, en particular, como parte de la lingüística, estudia las palabras que forman cada lengua, sus significados y la forma en que estas palabras se relacionan entre sí. Cuando digo que trabajé en la elaboración de la Gramática de la RAE, lo que hice fue ayudar a elaborar un libro sobre gramática en el que se examina el español y se describen tanto las palabras que lo forman como las relaciones entre ellas, más o menos lo que en el colegio era morfología y sintaxis. Por ejemplo, hay un capítulo en el que se estudia el adjetivo, otro en el que se estudia el complemento directo, pero también otro en el que se estudia la negación. Una gramática como libro es, pues, distinta que un diccionario, en el cual se dan los significados de las palabras.
Es importante señalar que hay distintos tipos de gramática. Está la gramática prescriptiva o normativa, que es la que dice cuándo algo está mal dicho. Esta es básicamente la que se suele asociar con la RAE. También la ortografía es prescriptiva, puesto que da la norma de cómo se escriben las cosas. Luego está la gramática descriptiva. Esta es la que, como su propio nombre indica, describe cómo habla la gente. Generalmente, la gramática descriptiva suele utilizar además cuestiones normativas. La gramática descriptiva más completa del español es la dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte. Y por último está la gramática explicativa o teórica. Esta no se limita a describir, sino que trata de explicar por qué la gente dice las cosas, sin importar que estén bien o mal dichas. Pongamos un ejemplo. En un caso como Habían cinco personas, la gramática prescriptiva o normativa se limitaría a decir que está mal dicho y que hay que decir Había cinco personas. La gramática descriptiva señalaría que hay gente que dice esto y podría incluso decir a qué lugar pertenecen los hablantes que dicen esto, por ejemplo a los hablantes de zonas de contacto con el catalán. La gramática explicativa, por su parte, explicaría que hay hablantes que hacen la concordancia entre haber y el complemento directo cinco personas, porque, al tratarse esta de una oración impersonal y no pronunciarse el sujeto, el hablante considera que el complemento directo cinco personas es el sujeto, hecho que es bastante comprensible siguiendo la generalización de Burzio.
El tipo de gramática que yo sigo es la teórica y por eso mi tesis se enmarca dentro de la lingüística teórica, que trata de explicar por qué se dicen las cosas como se dicen. No obstante, para poder hacer un análisis teórico es necesario, por supuesto, conocer la norma y describir bien los datos. Debido a que hago lingüística teórica, generalmente veréis que no diré que algo está mal dicho. Lo que haré será indicar cuándo algo no se adapta a la norma establecida por la RAE y trataré de explicar a qué se debe esta norma. Para lingüistas teóricos como yo, el hecho de que la gente diga cosas que no se adaptan a la norma es extraordinariamente interesante, pues refleja cómo habla la gente de forma natural, cuando no está influida por normas.
Por tanto, no es labor del lingüista teórico saber cuándo algo está bien o mal dicho, sino estar informado de las cosas que se dicen. Tampoco es labor del lingüista saber el significado de todas las palabras del diccionario ni tampoco saber hablar todas las lenguas del mundo. Eso sí, cuanto más domine estas tres cuestiones el lingüista, más herramientas tendrá para su estudio teórico.
Ahora bien, ¿por qué, si estudio cosas del español, viajo a países extranjeros? Pues bien, en primer lugar no solo estudio cosas del español (en la tesis trato más de treinta lenguas), pero lo importante es que en la corriente lingüística que yo sigo, se considera que existe una gramática universal común a todas las lenguas. Esto quiere decir que todas las lenguas tienen una estructura común, con sujeto y predicado, por ejemplo, siendo las diferencias entre unas y otras puramente superficiales. Es decir, la estructura de todas las lenguas es la misma, pero se pronuncia de manera distinta porque las lenguas tienen distintas palabras.
Lo más interesante de la gramática universal es que es innata y natural en el ser humano. Esto hace que el ser humano pueda tener un sistema tan complejo como el lenguaje, pero además hace que un niño pueda aprender muy rápido a usar una lengua a partir de escasos estímulos y, lo más asombroso de todo, que pueda generar (de ahí lo de gramática generativa de Chomsky) oraciones que nunca ha oído. Por ejemplo, un niño puede decir He visto un perro sin haber escuchado nunca esa oración. Un ejemplo bonito es que los niños dicen Me se ha caído, a pesar de que lo que habrán oído será Se me ha caído. Como el interés del lingüista teórico es llegar a entender las propiedades de la gramática universal, no importa qué lengua se utilice para llegar a ella, puesto que todas la comparten. Eso sí, el hecho de estudiar y saber distintas lenguas es utilísimo para poder entender mejor la gramática universal. Es como si se tuvieran más pistas. Puede ser que en una lengua no se vea bien alguna cosa, pero en otra sí. Por eso me encantará que me hagáis preguntas relacionando el español con otras lenguas.
Y ya para terminar, vamos con la pregunta del millón: ¿Para qué sirve todo esto? Esta es una pregunta que me hace mucha gente y es comprensible, pero tiene fácil respuesta. En primer lugar, el lenguaje es la manifestación más directa del pensamiento humano. Como tal, es una herramienta utilísima para entender cómo funciona el cerebro. El cerebro sigue siendo un misterio y parece que analizarlo directamente mediante estudios neurológicos no basta para entenderlo. Pero estudiando su producto directo, el lenguaje, y entendiendo la manera en la que está estructurado el lenguaje, es posible entender cómo se estructuran las ideas y, por tanto, el cerebro. Debido a esto, en los últimos años están proliferando los grupos de Lingüística Cognitiva, Neurolingüística y Biolingüística. En segundo lugar, el lenguaje es el principal medio para algo tan importante como la comunicación entre las personas. Analizando el lenguaje es posible entender mejor cómo se comunican las personas y tratar de mejorar, en la medida de lo posible, esta comunicación.
Y esto al margen de otras aplicaciones del lenguaje como el aprendizaje de lenguas, el avance en sistemas de búsqueda como Google, la robótica, es decir, conseguir que se pueda hablar con un robot, la curación de enfermedades relacionadas con el lenguaje, como la afasia, etc.
Y esta es más o menos una explicación de lo que hago yo, el Académico, pero también de lo que hacen muchos estudiosos y gente interesada en el lenguaje, que es uno de los misterios más apasionantes y a la vez más importantes de la naturaleza humana.